Roja, tenía que ser roja. No podía ser de otro color. Roja. Como el jaspe rojo que llevábamos en el bolsillo por haber empezado ese día la colección de piedras. Roja como el color de la suerte en China. Roja como el color del hilo que nos une. Roja como la fuerza del amor que crece día a día entre nosotros. La sala de espera era... ¡roja!4 de noviembre de 2007
La sala de espera roja
Roja, tenía que ser roja. No podía ser de otro color. Roja. Como el jaspe rojo que llevábamos en el bolsillo por haber empezado ese día la colección de piedras. Roja como el color de la suerte en China. Roja como el color del hilo que nos une. Roja como la fuerza del amor que crece día a día entre nosotros. La sala de espera era... ¡roja!
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