"La voz de la sangre... ¡qué flácida patraña romántica! La paternidad única es la costumbre del cariño y del cuidado. El que sufre, lucha y se desvela por un niño, aunque no lo haya engendrado, ése es su padre." (Rubén Dario. Autobiografía)
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20 de febrero de 2013

Un año más he vuelto al colegio...

Dentro de los proyectos del CEIP Josefa Navarro Zamora está uno de mis favoritos que es el "Todos contamos" (Proyecto lector) y en el que cada año los padres tenemos la oportunidad maravillosa de leer un libro en las aulas de nuestros hijos. Así que paso a contaros mis vivencias en esta mañana que ha vuelto a dejar una profunda huella de felicidad en mi recuerdo.

El maestro Antonio me recibió con su acostumbrada cordialidad, y los niños de la clase de infantil 3 años C me acogieron en su aula con cariño y con esas sonrisas que se te meten por entre los sentíos y te transportan a un reino mágico creado a medida por y para ellos. Un par de minutitos para que pudiese admirar el gran trabajo que está realizando la clase trabajando a Sorolla y enseguida el maestro Antonio pidió silencio para que pudiese empezar a leer.

 La noche antes Jimena escogió el cuento "La vaca que puso un huevo" que es una historia divertidísima. ¡Qué bien se han portado! ¡Qué callados y qué atentos! Cada palabra, cada imagen que les mostraba y cada cambio en la modulación de mi voz iba reflejándose en sus ojos. Con sus preguntas imaginativas y sus respuestas sinceras, con sus manitas tapando sus bocas para evitar que su voz rompiese los momentos más brillantes del cuento, disfrutaron en el momento cumbre y me subieron en una nube al escuchar sus risas. Pocos lugares puede haber en el mundo donde me encuentre más a gusto que con ellos. Y se me debía notar porque no dudaron en pedirme un "bis" para el que por supuesto estaba preparado.

 El "Adivina cuanto te quiero" es parte de la tradición de nuestra pequeña familia, y llegó a su lugar en la estantería mucho tiempo antes de que fuésemos padres por primera vez. Y cada vez que ha sido elegido como cuento para que Rod Mondy o Jimena se fuesen a dormir, siempre he disfrutado con su lectura. Así que rodeado de los niños de "mi" clase de infantil no podía ser diferente. En un abrir y cerrar de ojos se metieron en el cuento y como es lógico se identificaron con la pequeña liebre color de avellana que hacia lo imposible por decirle a su mamá cuantísimo la quería. Y nuevamente aparecieron las miradas chispeantes, las caritas alegres y ese silencio-murmullo tan inquieto cuando ya todos quieren formar parte de la historia aportando sus propias vivencias.

Y así, volando en mi nube soñadora, y agradeciendo los gestos de cariño que el maestro Antonio tuvo conmigo me despedí de ese rinconcito del colegio que forma una de las partes más importantes de mi vida.

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Sin tiempo apenas de paladear todo lo vivido, encaminé mis pasos al aula de 5º A donde el maestro José Domingo me dio la bienvenida con esa sonrisa que suele presidir su rostro. ¡Uf, qué cambio en los niños de "mi" clase! Parece que fue ayer cuando los visité por primera vez en la clase de la seño Isabel. Ahora son ya más preadolescentes que niños, y se nota que hay que echar un poco más de carne en el asador para llegar a ellos. Pero lo que no sabían era que contaba con un auténtico comodín, con un as bajo la manga con el libro que les iba a leer y que no era otro que "Corazón". Este libro forma parte de mi vida, de manera que muchas de sus enseñanzas han modulado incluso mi forma de pensar y de actuar en la vida.

Tal vez por todo lo anterior, y porque creo en la educación en valores, decidí leerles "El pequeño escribiente florentino" donde se mezcla el amor entre padres e hijos, el sacrificio, el trabajo y los estudios. El respetuoso silencio que tuvieron durante la lectura me iba llenando de satisfacción, y podía ver en sus caras que entendían los sentimientos del pequeño protagonista. Abrir sus mentes para que calen hondo esos valores que nuestra sociedad se empeña en esconder. Ojalá más allá de mis palabras, el mensaje que les quería transmitir les haya llegado porque entonces la altura que tomaría mi nube sería increíble.

Gracias al colegio por su invitación, a los maestros Antonio y José Domingo por su dedicación y cariño, y sobre todo gracias a los niños de "mis" dos clases por seguir dejando que durante un ratito cada curso pueda compartir un trozo de sus vidas.



19 de diciembre de 2012

Conciertazo de Navidad, ¡mereció la pena!

Hace tan sólo unos días la Orquesta JNZ volvió a escribir una página de gloria musical. Y a pesar de los días pasados todo sigue imborrable en mi recuerdo. Ni siquiera el rápido transcurrir del tiempo ha sido capaz de nublar todo lo que allí sucedió. Es más, con mis recuerdos y sensaciones ordenados, me siento más preparado para poder contaros lo que allí se vivió y se sintió.

Carita divina, Luna lunera, Corta romero y Habrá Navidad. Y de las cuatro piezas, tres eran novedades, rigurosos estrenos. Una vez más haciendo gala del "más difícil todavía". Por un lado los habituales cambios en la orquesta por las salidas y entradas de alumnos a la misma. Ahora hay que sumarle que el maestro Jerónimo (¡qué pedazo de músico!) no se limita a hacer una "adaptacioncita" en las partituras sino que realmente realiza una orquestación que poco más o menos viene a ser como reescribirlo todo nuevamente para terminar aportando ese salero inconfundible que nace de su genio musical. Todo el mundo sabe quién es el maestro de música, pero no se pueden imaginar lo difícil que es crear arte llevando siempre una sonrisa para no perder el compás. No sé si es el alma mater o el alma pater de la orquesta pero de su corazón nace esa música que luego transforman nuestros niños en sentimiento puro durante los conciertos.

Luego, para colmo, resulta que ya estamos acostumbrados a que nuestros pequeños músicos y cantores vayan subiendo un peldaño en cada actuación. Y claro, lo normal es que terminaran pagándolo en los primeros ensayos. ¡Vaya la que les cayó después del primer ensayo general! Pero desde ese momento tiraron de casta y para avanzar a pasos agigantados en ese comprimidísimo cuadrante de ensayos que los llevó hasta las mismas puestas del "Pastora Soler" donde poco antes de las 10 de la mañana supe que se iba a vivir una mañana increíble para la orquesta.
 
Yo estoy convencido que todo el mundo presentía lo que al final pasó, y que no fue otra cosa que un espectacular concierto donde el nivel estuvo cercano a la perfección. Lo digo porque a falta de 20 minutos para empezar el pase para las familias sólo quedaban libres los asientos traseros del patio, e incluso los laterales más "golosos" estaban ya saturados.

Por eso cuando empezó a sonar el "Carita divina" la conexión se estableció desde el primer acorde. Este "viejo" villancico sonaba más fresco y lozano que nunca, con una percusión que iba finísima y como la maquinaria de un reloj suizo. Clarinetes y flautas, violines, violas y violonchelo, guitarra y pianos, tocaban de dulce e hicieron de alfombra roja para el lucimiento del coro, en el que destacó la afinación de nuestro solista que mostró el desparpajo propio del que se gusta en lo que hace. Esos poco más de cinco minutos de compases flamencos nos emocionaron un año más y propiciaron un espléndido inicio de uno de los conciertos más esperado de nuestra joven-veterana orquesta.

Ya nos habíamos zampado los entremeses, y se nos ponía por delante un primer plato inédito llamado "Luna lunera", aunque conociendo a los autores de la receta parecía tremendamente apetitoso. Yo me enamoré de este villancico y de su letra, con hermosas figuras literarias ("el niño se calentaba con un rayito de Luna", ¡no me digáis que no es precioso!). Bellísima orquestación la de Jerónimo y Salvador que han creado la primera suite para coro de la historia. Como un buen entrante la interpretación empezó fuerte y con determinación, para ir dando paso al paladeo y deleite con los solos del coro arrullado de forma impecable también por los solistas de la orquesta, y todo ello a su vez envuelto por una milhoja de percusión rematada por una guinda aflamencá que nos puso a todos los vellos de punta y haciendo explosionar en el patio los "olés" de un público entregado por completo.

Pero, ¡seguía habiendo hambre de concierto! Y ahora venía una delicatessen de nuestros chefs, el "Corta romero". En el nombre sabor al campo andaluz, y en la letra el espíritu vivo de las letras de los campanilleros que supieron ver ates que nadie que los Reyes Magos salieron de Tartesos. ¡Cómo se arrancó esa orquesta y ese coro! Toda la fuerza de los músicos desde el inicio, dirigida por un maestro Enrique concentradísimo en la tarea de conducir con dulce firmeza a sus chicos, mientras sopranos y mezzosopranos les hacían un monumento vocal a las maestras Mercedes y María del Mar (¡vaya dos directoras de coro de lujo!). Ese final saliendo desde abajo para dejar que la orquesta y el coro buscasen su techo sonoro sin desbocarse dejó un regusto que ha tardado días en marcharse definitivamente de los sentidos.

Con los corazones canturreando por ese fenómeno contagioso de la felicidad, apenas nos percatamos de que faltaba el postre. Ni el más exquisito de los reposteros hubiese podido elegir un plato mejor para rematar el concierto con "Habrá Navidad". ¡Qué dulzura en cada nota! Una presentación sencilla con los sonidos de la viola, el violonchelo y la guitarra salpicados por suaves toques de percusión que a modo de azúcar glacé daban una chispa de blancor a la melodía de introducción. El bombo y los cajones era el sonido acompasado del corazón de una orquesta de niños y niñas entregados y que todo lo daban sobre el escenario. Pasearon los sonidos de sus instrumentos, el frescor de sus voces, una, y otra y otra vez sin llegar nunca a empalagar. Y al apagarse la última nota en un susurro de voz y un acorde de guitarra llegó la apoteosis final, las ovaciones y los aplausos. En nuestro colegio la Navidad tiene un pórtico que viene marcado por el concierto de la orquesta JNZ y esta vez ha sido un pórtico de gloria multicolor donde hasta los que morimos por la orquesta nos quedamos alucinados por el resultado final.

Esta proyecto ya no es un sueño. Ahora es una auténtica fábrica de sueños para todos los que de una forma o de otra amamos lo que se hace. Sólo por eso terminaré repitiendo unas palabras que los alumnos de la orquesta dedicaron a sus Maestros Magos: "¡Gracias por regalarnos la orquesta!"

15 de noviembre de 2012

Diez maravillosos años

Acostumbrados a mis escritos, largos y cargados de retórica, quizás os extrañe la poca longitud de la entrada de hoy. Porque para describir lo que siento no bastarían ni todos los perateragigamegakilobytes de los ordenadores de Google ni la mismísima Wikipedia traducida a todos los idiomas conocidos.

Hoy se cumplen 10 años de mi boda con Silvia. Y eso es lo que quiero compartir con todos: la felicidad tan enorme que me proporciona cada día vivido a su lado.

Se dice que en el amor no es necesario dar las gracias, pero yo a Silvia tengo que agradecerle que me haya dado oportunidad de vivir a su lado una vida con la que ni en el mejor de los sueños hubiese imaginado.
Mirar a sus ojos me proporciona miles de sentimientos, porque en su mirada se refleja todo lo bueno que hay en ella.

Así que hoy quiero compartir con todos vosotros toda la felicidad que me proporciona el amar a la mujer que hace que suspire cada día con el momento de volver a estar junto a ella.

Gracias Silvia por estos 10 maravillosos años... ¡Felicidades!

25 de agosto de 2012

Mi viejo


Ahí, donde siempre lo guardabas, está el single a 45 rpm de "Mi viejo". Gracias a esa pasión musical que vivías sigo teniendo muchos recuerdos tuyos papá. ¡Ay papá! Pasa el tiempo y ya son una docena de años sin ti, y eso ya va pesando en la vida y en el recuerdo. Porque de un tiempo a esta parte me dedico a cazar recuerdos y a atarlos bien atados para no perderlos, y poderles contar a Rod Mondy y a Jimena muchas, muchas cosas de ti.

Pero por primera vez desde tu partida siento que no es suficiente que sigas vivo en mi recuerdo. Ahora, con 45 años ya cumplidos te necesitaría a mi lado, dándome consejo, ayudándome a tomar decisiones, o simplemente escuchando música o viendo a tus nietas jugar. Pienso que simplemente con que estuvieras a mi lado, mi espíritu estaría más sereno y mi mente tendría bastantes menos nubarrones. Por eso busco la seguridad de navegar por la estela que dejaste, e intento encontrar alguno de los senderos que recorriste en busca de sentir nuevamente tu presencia.

Fuiste el mejor padre que un hijo puede soñar. Sólo me puedo quejar de que te fueses tan pronto, dejándote en el tintero un montón de capítulos sin escribir de esa novela que inspiraba tus escritos y que no era otra que la vida misma. Hoy -con más intensidad-, igual que ayer e igual que siempre suspiraré mientras me doy cuenta de lo mucho que te echo de menos, y musitaré un "gracias papá" a modo de oración que viaje al Cielo y bese tu mejilla llevándote todo mi amor.

"Es un buen tipo mi viejo..."

19 de junio de 2012

Aprendices de niño



Concierto dedicado a la maestra Dª Mª Carmen García-Pergañeda


Preámbulo
Ni ayer, ni hoy, ni probablemente mañana, ser niño será algo fácil. Tanto es así que no basta con el paso del tiempo para dejar de serlo, o al menos eso es lo que creo cuando pienso en personas como el maestro Enrique o el maestro Jerónimo. Tanto tiempo al lado de los niños les ha convertido en perfectos aprendices de niño.Y jugando, como niños, crearon a partir de su ilusión la orquesta JNZ por y para los niños de su colegio...

Vivir un sueño
 A la orquesta JNZ la hemos definido desde su creación de muchas maneras: proyecto, invento, fantasía, etc. Pero la verdad es que, al menos para mi, la orquesta de los niños de nuestro colegio es poder vivir un sueño. Ojalá fuese capaz de poder describir la intensidad de todo lo que rodea a la orquesta, convencido de que tiene vida propia aunque para ello dependa de los latidos de los niños que la componen.


Una vez más el programa seleccionada presentaba un atractivo especial. Con la emoción del momento pocas personas se dieron cuenta de los movimientos que se dieron sobre el escenario con el coro entrando, la percusión saliendo, y los paseos de algunos de los solistas. Hubo juego de luces, juego de voces, juego de directores, en un divertimento perceptible desde fuera pero reservado para el disfrute de la propia orquesta. Sólo por estos detalles, y tal vez por tener los vellos erizados o las lágrimas mojando las mejillas los asistentes supieron que estaban viviendo una experiencia inolvidable y diferente a otros conciertos.

Empezar con el tema principal de la banda sonora de "El último mohicano" era poner el listón muy alto desde el inicio. Pero también era una manera de lucir todo el potencial de la orquesta, con una especial mención a esos solistas de lujo que demostraron con su interpretación que cuando uno se entrega por completo puede hacer que lo difícil parezca hasta fácil. Y así sonaron las notas, con fluidez, con armonia, con una melodía continúa que desde el fondo del escenario iba marcando el contrapunto a las idas y venidas del tema principal en las diferentes voces instrumentales. La percusión perfectamente sincronizada y al nivel al que ya nos tiene acostumbrados. De fondo, rellenando los escasos huecos sonoros estaban el resto de los miembros de la orquesta conociendo y ejecutando su función que no es otra que la de envolver con sus notas el perfecto regalo que para el oído fue la interpretación de "The Gael".



Contrastaba el silencio respetuoso de los asistentes, con el llenazo del Centro Cultural "Pastora Soler" en el que muchos padres, madres y familiares estaban de pié en los laterales y al fondo de la sala. Ese silencio como otras veces fue premonitorio de momento grande cuando el maestro Jerónimo alzó su batuta para que los chicos del coro nos endulzaran la mañana con su canto. Cuanta ternura en la música que brotaba de sus gargantas, mientras la cuerda lo adornaba todo con sus pizzicato, o las notas de los clarinetes envolvían una y otra vez el sueño musical de unos niños que desde el primer acorde provocaron en los asistentes un alúd de sentimientos. La trompeta era el repiqueteo de la campana del recreo, y el sonido del piano se sumaba a la cascada de sensaciones que transportaba el aire a cámara lenta, y se unía a las flautas que mesuraron su sonido para acompañar en su arrullo a las voces del coro. Sonó como nunca, y el trabajo de la maestra Mercedes y la maestra Lucía las ponía en la lista de aprendices aventajadas de niño, mientras el vaivén del Vois sur ton chemin recorría las fibras de todos los que pudimos vivir y disfrutar un momento único.


Una vez que la orquesta y el coro JNZ dejaron clara su vocación musical llegó el momento de que volvieran sonidos más propios para los niños, porque insisto y nunca me cansaré de decirlo que eso es lo que son nuestros artistas: niños. Por eso les encanta interpretar el Do, Re, Mi de "Sonrisas y Lágrimas" ya que ellos dominan lo primero y nos emocionan tanto que provocan los segundo. Dejadme que os cuente un momento precioso, cuando en el primer pase, los niños más pequeños de colegio empezaron a hacer palmas al ritmo de la canción y muchos de ellos canturreaban mientras quien sabe si su imaginación los transportaba en un futuro a ese escenario donde "los mayores" disfrutan y hacen disfrutar tanto con sus conciertos. La sincronización entre coro, solista y orquesta parece sencilla, pero creedme que no lo es. Y sin embargo ahí estaba el fruto de los ensayos, de esos recreos entregados a una manera diferente de divertirse y de disfrutar de algo que sin saberlo se había convertido en una pasión.Había tanta alegría en el escenario que terminaron cantando "Sonrisas y Risas".

No se habían apagado todavía las cariñosísimas palabras del maestro Antonio en su presentación cuando ya estábamos llegando al final de este sueño. La última pieza, El ciclo de la vida,  estaba elegida sin duda por muchos motivos. El "chigüeña" marcó en el concierto de Navidad un antes y un después y cambió el rumbo tanto del coro como de la orquesta. La sombra del rey león sobrevoló por el escenario dándoles valor para vencer al calor y al cansancio y ofrecernos una magnífica e impresionante interpretación. Sonó bien porque tocan y cantan muy bien. Sonó mejor que bien porque les encanta su orquesta y lo que para ellos significa. Pero sonó todavía mejor que mejor porque 142 almas de niño encendidas supieron volcarse en homenaje hacia sus maestros y directores y les dieron las gracias como sólo ellos saben. A ninguno de los asistentes pasó desapercibido que en aquellas música había algo diferente y especial, y aún no sabría encontrar palabras que lo explicasen.


Con la última nota la emociones pudieron soltarse de sus ataduras y en el escenario se viveron momentos preciosos e increiblemente bellos. Las palabras de agradecimeitno y despedida de los alumnos de 6º que se van al instituto nos emocionaron a todos, especialmente a aquellos que eran el objeto de las mismas. Ver las caras de los asistentes, muchas de ellas empapadas en lágrimas, sólo podían significar una cosa: un uevo triunfo de la orquesta Josefa Navarro Zamora.
 
¿Os habéis fijado en una cosa? Cuando termina el último pase de los conciertos de la OJNZ nunca se cierra el telón. Por eso hoy cerraré mi personal crónica esperanzado en que pueda seguir siendo así. Todos los momentos que he podido compartir con la orquesta suponen para mi un tesoro, y todo lo que he vivido realmente ha sido un sueño maravilloso. Me considero un privilegiado por haber estado ahí, entre los niños, participando de su alegría contagiándome de su forma de ver y de encarar la cosas de la vida. Gracias.

Me dejo algunas cosas en el tintero, pero permitidme esta vez que sea un poco egosita y no os desvele algunos recuerdos de lo mucho que se vivió en la hermosa mañana en la que el Concierto de Fin de Curso dió inicio a la última semana antes de las vacaciones. ¡Feliz verano!


5 de abril de 2012

Un año más de espera

¡No pudo ser! Nuevamente la necesaria lluvia ha dejado a mi cofradía en su templo. Resuenan en mi mente el recuerdo de las palabras del padre Benítez Carrasco (d.e.p.) cuando con 14 años viví mi primer Jueves Santo con lluvia. Con su voz quebrada y ronca, subido en los escalones de la fuente del patio nos dirigió las siguientes palabras: "Hermanos: Nuestro Padre Jesús de la Pasión y su Bendita Madre Nuestra Señora de la Merced nos piden lo más difícil ya que haremos una estación de penitencia que va a durar todo un año hasta que podamos volver a vestir nuestras túnicas".

Pero no sólo recuerdo aquellas palabras. Echo de menos a los que ya no están, empezando por mi padre (¡qué bien te sentaba ser nazareno de Pasión papá!), mi tío Antonio, Rafael Cacheiro, e incluso aquel año en que 3 primos hemanos míos y yo, coincidimos con los 5 hemanos Roldán Barbero (aquel fué mi único año de cera roja en mis manos).

Sin embargo el mejor de los recuerdos está con Ella, con mi Virgen de la Merced. Un día, al darme cuenta de lo solita que volvía por las calles de Sevilla (aquel año no salí de nazareno porque fuí de "mantillo"), decidí que pasaría de los tramos de Cristo a los de Palio. Y, ¡nunca me arrepentiré de mi decisión! Allí encontré mi sitio, y allí me siento feliz y muy, muy cercano a la Señora. Espero poder estrenarme también escuchando muy al fondo la música de la banda, porque desde que se decidió que saliera con música aún no la hemos podido disfrutar.

El escudo mercedario de mi antifaz recoge una tradición de muchos años en mi familia, motivo de un orgullo que onvade mi corazón cada Jueves Santo. Este año no ha podido ser porque Dios así lo ha querido. ASí que sólo me queda soñar con el Jueves Santo del 2.013, donde si mi Virgen lo permite y el Señor lo hace, espero poder contar que la tradición familiar se ha consolidado. Triste estoy, pero la vida me ha enseñado que un año pasa volando...

1 de febrero de 2012

Hoy es día de fiesta en nuestro hogar

¡Cuatro años ya!

Es un lapso de tiempo muy corto, y sin embargo me parece una eternidad. Tal vez la forma caribeña de entender el paso del tiempo se me metió para siempre en el corazón después de haber vivido la experiencia de convertirme por fin en padre, en el papá de Rod Mondy.

Cierro los ojos, respiro hondo y en un momento todas las imágenes vividas vuelven a mi mente con enorme facilidad. Recuerdo con especial cariño el último atardecer en Santo Domingo, la noche antes de viajar a Puerto Príncipe, con esas mariposas revoloteando que debieron ser muy parecidas a las que mi perlita ha vivido recientemente con la visita de SS.MM. los Reyes Magos. Se me vienen las imágenes de sor Rosa María recibiéndosnos en el aeropuesto, del todoterreno Toyota, de los lugares y gentes de Haití, de la casa que fue nuestro primer hogar familiar, de los olores y sonidos. Pero de entre todos los recuerdos hay uno que lo domina todo que no pudo ser otro que la primera vez que mis ojos vieron a Rod Mondy. Para eso si que no hay palabras, sólo emoción y agradecimiento cuando ante mí apareció la que desde ese momento y para siempre sería mi hija.

EL resto de la historia ya la conocéis y no os voy a aburrir con ella. Hoy, cuando el día esté a punto de rendir cuentas con el horizonte se habrán cumplido 4 años de mi visita al paraíso y sintiéndome unido con tod@s l@s que tanto empujastéis para que todo saliese bien, levantaré mi copa y brindaré por aquél día que sin duda marcó para siempre mi vida y le dió sentido al empezar a darle forma a mi familia.

¡Estamos de aniversario!

5 de enero de 2012

¡No puedo con los nervios!

Este año si que se me ha venido encima la víspera del día de Reyes. Con las niñas de vacaciones pasando las mañanas en casa de la abuela Blanca, y a pesar de lso maravillosos fines de semana que hemos pasado, este año no tengo planificado el día de la Cabalgata, de la merienda con chocolate o con rosco de reyes según pillemos, de nervios y más nervios.

Cuento las horas que faltan hasta que se levanten las niñas, y los papás nos preparemos para salir a pasear por la mañana de un día tan maravilloso. Llegan las 48 horas más emocionantes de todo el año, al menos para mí. Se que al igual que en la cena, me invadirán los recuerdos de mi infancia y muchas escenas aparecerán ante mí diáfanas y transparentes. Disfrutaré de la chiquillería por las calles, del sonido de las bandas de cornetas y tambores y de los beduinos del cortejo. Y me pienso hartar de verle la cara a mis hijas y a Silvia para cargar las pilas para todo el año. Y no me pienso olvidar de auqellos para los que este día significa poco o nada porque nada tienen con qué celebrar, ya que cambiar ese destio forma parte de mis ilusiones cada año.

Mi mente se prepara y enciende el automático de la banda sonora que martilleará una y otra vez mis tímpanos canturreando "ya vienen los Reyes Magos, ya vienen los Reues Magos, caminito de Belén,..."

Qué el Señor que todo nos lo dá, colme cada instante de vuestras vidas del brillo y la sonoridad ilusionada que cubrirán en la tarde de hoy las calles de nuestra tierra. ¡Bendita ilusión la de la víspera del día de la Ilusión!

31 de diciembre de 2011

Termina el 2.011... ¡bienvenido sea el bisiesto 2.012!

Se apagan las luces de un año que podría resumir como "difícil aunque esperanzador". Sabéis que suelo dejar pasar de largo los malos recuerdos, para queadrme en mi colección sólo con lo que realmente merece la pena. Así que desde ese punto de vista el 2.011 que ahora termina ha sido un año espectacular. Liderado por mis dos hijas y por Silvia, siendo sincero, no tengo motivo real de queja; otra cosa es el derecho al pataleo o algunas pinceladas que yo las hubiese dado en un tono más alegre en vez de esos brochazos oscuros que han salpicado y señalado alguno los días en el almanaque.

Para el Año Nuevo que se acerca mi deseo se resume en uno: que se mantenga la felicidad en los corazones de todos aquellos a los que quiero y que dan sentido a mi vida. ¿Para qué pedir más? Bueno sí, dos cosas más que forman parte de mi deseo inicial: salud para todos y tiempo para disfrutar con nuestros seres amados.

¡FELIZ AÑO NUEVO A TODOS!

24 de diciembre de 2011

Los villancicos que marcan mi Navidad (VII): La cena de Nochebuena

Para todo el mundo, desde lo más profundo de mi corazón y con los sentidos embriagados por una Navidad maravillosa, deseo que la Estrella que hoy nos ilumina señale el camino para que la realidad supere con creces a nuestros sueños. Y que la Nochebuena no dure sólo una noche sino que se alargue a todas las noches del año.

19 de diciembre de 2011

Concierto en Sol mayor para dos coros y orquesta

Hoy ha sido día de concierto de la orquesta JNZ junto con el coro del CEIP Antonio Cuevas de La Puebla del Río. ¡Menudo concierto! ¿Concierto? ¡¡CONCIERTAZO!!

Es muy difícil describir con palabras lo que ha sucedido en el concierto. Porque ya hace muchas semanas que se empezó a preparar la actuación que hemos tenido el lujo y el privilegio de escuchar. Incluso hoy mismo, con los primeros rayos del sol, el magnífico equipo de ayudantes de la orquesta ha acompañado a los directores para comenzar a montar todo sobre el escenario. Y lo más hermoso es que ese trabajo de más lo hacen felices y con unsa sonrisas que van sembrando de campanillas el ambiente desde primera hora de la mañana. El primer aplauso, incluso antes de haber empezado el concierto, debe ser para ellos.

Igual que en ocasiones anteriores, me fui a la entrada del Centro Cultural para disfrutar viendo las caras de los famliares y amigos que acuden acada año al concierto de Navidad. Día de estreno, día de clausura en una triple representación scholas et urbem (et orbem posteriormente cuando el maestro Enrique suba los vídeos a Internet). Emocionante mañana, con un sabor especial y donde una alfombra roja imaginaria hecha con el talento de unos niños maravillosos da la bienvenida a su público. De mis anécdotas a lo largo de la mañana me quedo con un momento familiar e íntimo que tuve la oportunidad de vivir entre bambalinas: el abrazo de los tres miembros de una familia auténticamente maravillosa.

Ya dentro, y con Aedea y Euterpe bien parapetadas entre bastidores, había más nervios en el patio de butacas que en el escenario. Hermosas las palabras del maestro Antonio que dieron paso a ese momento mágico en que se abre el telón y un millón de miradas cruzan el espacio buscando el lugar donde está la madre, el nieto, el hijo, el padre o la hermanita. Y mientras se apagaba el aplauso de bienvenida el maestro Enrique levantó su batuta y...


...¡Salió el Sol! Un hermoso y luminoso Sol, un Sol mayor, un Sol lleno de calidez y de blancura. Un Sol que calentó el ambiente del Centro Cultural en escasos segundos. Sol brillando en los ojos de cada uno de los niños, eclipsando focos y flashes. Un Sol lleno de colores y de sonidos, de ilusiones y de ganas de gustar. Precioso Sol desde el que los sonidos de la Navidad empezaron a fluir rítmicamente para entrar directamente a los corazones de todos los asistentes.

Carita divina la de los más pequeños de cada familia con los ojos bien abiertos y con su enorme sonrisa en la cara reflejando la alegría y la luz proveniente de las voces de los solistas y del coro y de la música y el compás de la orquesta. Menudo "pellizco" nos dieron nuestros niños con este villancico que hizo que desde el primer momento se vieran algunas lagrimitas en el patio de butacas. El arte de nuestros niños va mucho más allá de la pasión que ponen en cada interpretación porque hacen brotar de sus instrumentos y de sus gargantas los más hermosos sentimientos.

Clarinete, castañuelas, una percusión perfecta, y la gaita y el tamboril rociero sirvieron para llamar a los Pastores del mundo para que le cantaran nanas al niño del portal, aunque tuviese que ser por sevillanas para que en aquella primera Navidad y en la mismísima ciudad de Belén no faltará un toque flamenco que multiplicase la alegría de María y José. Perfecta armonía entre las blancas voces de los coros y esa melodía funidada que es oro sonoro de los sonidos de la orquesta.

Y siguiendo con las tradiciones de nuestra tierra, el espíritu de aquellos Campanilleros que muchos conocimos de niños se hizo presente mientras una vez más todos vibrabamos con la excelente interpretación que nuestros jóvenes músicos tuvieron la oportunidad de regalarnos. Y allí sobre el escenario escondidas entre los niños estaban la orza y una alpargata para tocarla, y unas cuantas zambombas, la botella de anís de la agüela, las campanillas, un almirez y bien visibles los panderos y panderetas. Faltaba sólo el frío en la cara y el olor a castañas asadas o a lumbre encendida para habernos transportado a un pasado no tan lejano y que tantas Navidades llenó en nuestros pueblos.

La Navidad es una fiesta plagada de tradiciones, que en muchos casos han pasado de generación en generación con raíces que se hunden en la historia de cada familia. Es un Ciclo sin fin en el que todos participamos y ponemos nuestro granito de arena. Yasí, granito a granito nació la magistral interpretación con la que terminó el concierto. Dos coros y una orquesta y la magia de Disney envolviéndolo todo. No hay palabras para describir lo que allí vivimos todos: desde la llamada inicial del chelo dando paso a las envolventes voces del coro del CEIP Antonio Cuevas que abrieron el caudal de sonido de la orquesta y coro JNZ fusionándose y dejando que la música fluyera de voz en voz, de instrumento en instrumento, de corazón en corazón para que el sueño del concierto de Navidad tuviera el despertar más dulce y espectacular mientras los ecos de las últimas notas se confundían con una ovación llena de olés y de bravos con el patio ya totalmente entregado a aplaudir a sus niños como mejor homenaje al esfuerzo realizado y al arte que rebosa por cada uno de sus poros.

El proyecto de la orquesta JNZ es impresionante. Ver las caras de Enrique, Jero, Rocío y Miguel, y las de Salvador y la de Rosi durante el concierto es algo que no se olvida con facilidad. Ahí estaban también debutando Ezequiel y Antonio Ignacio repitiendo experiencia. El placer de compartir una mañana con Manolo Franco es un lujazo. Y también nuestros queridísimos ex alumnos a los que un día les picó el virus orquestal JNZ contra el que no hay vacuna que valga. Y también las de todos los que de alguna forma colaboran en el proyecto, sabiendo que para que un edificio sea sólido tiene que tener buenos cimientos. Todavía tengo en la retina las caras de los niños del coro invitado, de nuestra vecina localidad de La Puebla del Río. En el brillo de sus miradas y en la expresión infinita de su alegría se iniciaba el contagio de un espíritu que se unía al de nuestros niños felices, alegres, eufóricos de saberse protagonistas del día en que para muchos comienza realmente la Navidad.

14 de diciembre de 2011

Los villancicos que marcan mi Navidad (III): Campanilleros.

Mi primera Navidad en España fue en el año 1.974, que coincidió con la primera vez que viajé a España desde México. A pié de pista (entoces se podía) estaban mi tía Carmela, y mis tíos Ricardo y Enrique para recibirnos. Muchos besos y un montón de abrazos mientras mis ojillos de niño abiertos de par en par iban fijándose en todo. Nos fuimos directamente a ver a mi abuela Pastora. Nada más abrir la puerta del chalet un inmenso y precioso Belén al pié de la escalera. Y arriba estaba mi abuelita para comerme a besos, para apretarme entre sus brazos y no parar de piropearme y de bendecirme. Aquella fue una Navidad de peces en el río, de marimorenas y de campanas sobre campanas, a ritmo de campanilleros en las calles de Sevilla.

12 de diciembre de 2011

Los villancicos que marcan mi Navidad (II): Adeste fideles.

El recuerdo de mi padre está presente a lo largo de todos los días del calendario, pero con la llegada de la Navidad se hace aún más patente (diría que casi visible). Tal vez por esto acude a mi memoria ese momento en que un año en la Misa del gallo me sorprendió al levantarse a interpretar con otros amigos el "Adeste fideles" en latín, cuando yo conocía la versión en inglés y en español. Inolvidable momento de perplejidad, ligera vergüenza y finalmente de orgullo, e inolvidable expresión de serenidad en su rostro mientras cantaba.

22 de noviembre de 2011

Nueve añazos como nueve soles

La vemos tan mayor que nos parece mentira que sólo haya cumplido 9 añitos. Y es que Rod Mondy lleva ya mucha vida vivida, y los galones que le van cayendo no le pesan. La mayoría de las ocasiones no le pesan porque se le olvida que los lleva, o no se acuerda de ponérselos, o simplemente no sabe qué hacer con ellos. Eso sí, cuando en una especie de conjunción astral se juntan los años, con los galones y con las ganas surge una espectacular personita que puede dejar boquiabierto al más pintado.

Nuestra perlita no sólo crece en estatura, sino que su corazón también se ha hecho más grande y fuerte. Los lazos que la unen a Jimena son increiblemente bellos y nunca llegué a imaginar que pudiesen llegar a quererse tan intensamente como lo hacen. Enmedio de la atareada vida de una niña de 9 años, siempre parece haber un hueco para su hermana, a la que no duda incluso en cederle protagonismo en la celebración de su cumpleaños para que aparezca en sus brazos y apagando las velas.

Rod Mondy es así. Un corazón de oro cubierto de delicioso chocolate, con un alma inocente y una capacidad innata para terminar metida en algún que otro apuro. Pero nada importa mientras ese hoyuelo siga cautivando las miradas, o su sonrisa se vaya agrandando mientras la miras fijamente a esos hermosísimos ojos almendarados para terminar diciéndome: "Papi, ¡ya!". Me encanta evrla rodeado de sus amig@s porque se transforma, lo mismo que cuando la veo en el colegio -en su ambiente- o en los ensayos de la Orquesta JNZ.

¡Feliz cumpleaños vida mía! Muchísimas felicidades de parte de todos los que te queremos y te amamos. Que el Señor te bendiga siempre y permita que tu felicidad de hoy se alargue durante toda tu vida.

15 de noviembre de 2011

Hace 9 años empezó a escribirse esta historia

Atrás quedaron 3 años de maravilloso noviazgo y aquél lluvioso viernes de otoño toda la luz venía de ti, ¡igual que ahora!

El tiempo en su constante paso, como no podía ser de otra manera, ha ido dejando marcas en nuestras vidas. Tal y como ya sabíamos ha habido momentos difíciles y duros, pero también han sido años llenos de felicidad y de alegría. Así me imaginé yo siempre el matrimonio y así es como lo vivo cada día.

Hoy es un día para el recuerdo. Al mirar atrás mi pecho se hincha y asiento firmemente con la cabeza cuando digo que eres lo mejor que me ha sucedido en la vida. Vivir la vida contigo es un auténtico privilegio y saber que cuento a mi lado con la mujer más maravillosa del mundo es un motivo extra para darle gracias al Cielo por el regalo de tener la familia que tengo. No soy capaz de imaginar una vida mejor que la que vivo contigo, y quiero seguir dedicando todos mis esfuerzos a que cada día seas un poquito más feliz, y sobre todo a que tus ilusiones y sueños vayan cumpliéndose. Ojalá pudieses verte a través de mis ojos durante unos instantes porque alucinarías contigo misma. Cualquier símil o metáfora se me antoja corto porque en pocas palabras tu lo eres todo para mí.

Gracias Silvia por todos y cada uno de los días que completan estos 9 años desde que dijimos "Si, quiero".

"Te garantizo que habrá épocas difíciles y te garantizo que en algún momento uno de los dos o los dos querremos dejarlo todo, pero también te garantizo que si no te pido que seas mío me arrepentiré durante el resto de mi vida porque sé en lo más profundo de mi ser que estás hecho para mí".
Julia Roberts (Novia a la fuga)

1 de noviembre de 2011

¡Gracias por todo queridísimo Cásper! No te olvidaremos...

Llegó a nuestras vidas medio escondido, calladito, con carita de susto y se ganó en cuestión de segundos un sitio en nuestra familia. Esos ojos tan profundos escondidos bajo su flequillo decían tanto, emitían tanto amor, derrochaban tanto cariño y a la vez necesidad que una vez que lo ví se estableció una unión que ha durado hasta hoy.

Eterno cachorro, juguetón como ninguno. Y meón, también siempre meón. ¿Y qué más daba? Siempre el primero en saludar a los amigos que llegaban. El primero en acoger a los animalitos nuevos. El primero en levantarse. Han pasado los años demasiado rápido, y se ha ido al Cielo de los animales con 9 añitos.

Rod Mondy se ha quedado sin su primer amigo, sin el compañero de juegos que acompañó el arranque de nuestra familia. Y está mal, con una pena tan grande o mayor que la mía. De cada 10 fotos que hay disparado en el patio, en más de la mitad siempre ha estado Cásper. Porque el era así, un corazón enorme con cuatro patas, un cabezón enorme y un rabo. ¿Qué le puedo explicar yo a mi perlita? ¿Qué le digo que ayude a que su pena se convierta rápido en recuerdo feliz?

Me siento feliz de haber podido compartir una etapa de mi vida con Cásper. No puedo imaginar amor más sincero que el de nuestros amigos animales, y Cásper no ha sido una excepción. Incluso yo diría que más bien ha sido un perrito de sobresaliente, de matrícula de honor. Así que quede para siempre esta entrada en el blog familiar como el homenaje de su familia, que de la misma forma que el quiso tanto, también lo quiso muchísimo.

¡Hasta siempre Cásper, eterno cachorro juguetón!

26 de octubre de 2011

¡Feliz cumpleaños Jimena!

Dicen que cuando te lo pasas bien el tiempo pasa muy deprisa, y obviamente nos lo debemos estar pasando muy bien cuando sin apenas darnos cuenta nos hemos plantado en el 2º cumpleaños de Jimena.

Nuestra pequeña es un duende que corretea por la casa haciendo de las suyas. Tiene loquitos a su hermana y a sus papás, y cada día se convierte en una especie de aventura donde ella es una de las protagonistas (suspiro hondo). ¡La veo tan mayor! Cada día desde que llegó al mundo he querido disfrutar del todo el tiempo que hemos podido compartir, y cuando echo la vista atrás y veo que mi bebita linda es ahora una bebota enorme levanto la vista al Cielo para dar gracias por esa felicidad que se va multiplicando día a día en nuestro hogar.

No importa que a lo largo del día se escuchen muchos: "Jimena, ¡no!" o que justo cuando acabas de terminar de recoger el salón ella llegue y esparza la bolsa de sus juguetes por el suelo, o que cuando intentas dar una cabezadita tras el almuerzo llegue ella con sus 4 cuentos de "Dora la exploradora" para que se los cuentes. O que cada tarde quiera ponerse a hacer los deberes con esa tata a la que adora y terminen riñiendo porque según Rod Mondy "papiiiii, no me deja tranquila", seguido de mueca con puchero y con la pequeña atrincherada bajo su pupitre diciendo "papá, ¡nooo!". No importa que las canciones de "Cantajuego" nos salgan por las orejas, o que nos sepamos de memoria los DVDs de Baby Einstein o de Dora. Ni que cuando quieras que duerma esté como una moto, y cuando quieras que esté despierta duerma como una marmota. No importa porque todo eso y mucho más llena nuestras vidas de ilusión y de alegría. Como cuando llega a casa de mi madre y le dice "buelita Banca", y veo como de golpe y porrazo un par de arrugas de su cara desaparecen.

Jimena ya tiene cosas de su mamá, de su papá y de su hermana. Pero los parecidos importan poco porque lo más bonito es ver como va desarrollando su personalidad y su carácter. El lema de los mosqueteros lo asumimos en casa porque es verdad que todos para uno y uno para todos. ¡Muchas felicidades Jimena! Tu hermana y tus papás hoy y siempre te deseamos todo lo mejor y aprovechamos para darte las gracias por hacernos tan felices.

25 de agosto de 2011

Once años... ¿ya?

¡Once años! No tengo la sensación de que haya pasado tanto tiempo desde que nos dejaste papá. Pienso tantas veces en ti, hablo en tantísimas ocasiones de ti que no me había dado cuenta que ya son once los años que nos faltas. Pero ya sabes que cada año te escribo no para recordarte con tristeza, sino para que en las líneas que hago públicas sepas al mismo tiempo que te sigo echando de menos y que te quiero muchísimo.

Si papá, te echo de menos un montón. Intento cubrir ese hueco buscando tus palabras en mi interior, recordando esos maravillosos momentos en que charlábamos y me enseñabas tantas y tantas cosas. Te echo de menos porque me encantaría contar con tu consejo, con esa sabiduría que adquiriste a base de mucho vivir. Te echo de menos cuando veo crecer a mis hijas e imagino que los mismos sentimientos de amor infinito que siento con ellas fueron los que tú sentiste conmigo. Te echo de menos los días que almorzamos en casa de mamá cuando ahora soy yo el que ocupo tu sitio.

Y cuanto más te echo de menos, más te quiero. Me regalaste una infancia que muy pocos niños pudieron tener o imaginar. No descuidaste ningún detalle y te preocupaste de que creciera sano y feliz, dando en cada momento importancia a las cosas que lo tenían. Te quiero querido papá por como fuiste y por lo que fuiste. Me gusta recordarte porque recordar es volver a vivir. Me gusta imaginar qué harías o cómo te sentirías si estuvieses entre nosotros. Y lo hago porque te sigo queriendo. Me convenzo a mi mismo de que desde algún lugar del firmamento tú puedes vernos y acompañarnos. Tiene que ser así porque el Amor no tiene fronteras.

Querido papá: el tiempo me ha enseñado una cosa que tú no me dijiste (aunque seguro que lo sabías) y es que hay que vivir la vida con una sonrisa en la cara, plantándole cara, pero sin perder la sonrisa ni el el buen humor. ¿Te harán fiesta en el Cielo por tu aniversario? :-)

Te quiero papá.

24 de junio de 2011

Sudor, sonrisas y lágrimas

El concierto de clausura del curso 2.010-2.011 de la Orquesta JNZ lo he vivido de una manera muy diferente a cualquier otro. Desde los ensayos en casa con Rod Mondy notando como cada tarde apretaba un poco más el calor, hasta mi asistencia a uno de los ensayos donde por fin pude constatar que la orquesta es un ser vivo, que respira, se mueve, reposa, ríe mucho, a veces sufre, pero siempre, siempre avanza. Los maestros han sacado horas de donde no había para que los niños y niñas hayan dado muestra una vez más de la ilusión con la que participan en su orquesta.

El telón está aún bajado y detrás está el maestro Antonio repasando la historia de la orquesta. Todo está preparado. Las respiraciones previas al inicio del concierto sirven para templar los nervios, mientras entre bambalinas se asoman entre curiosos y orgullosos los ecos de cada ensayos esperando su momento para fundirse con las notas de la versión final.

¡Y comienza a sonar la música! Saray "Andrews" se encarga de transportarnos a nuestra niñez mientras pasea por el escenario cantando mano a mano con el coro de la familia Von "Púa" ...Do es trato de varón... Sonrisas en el patio de butacas, y ya desde muy pronto alguna que otra emocionada lagrimilla ...Sol, Do, La, Fa, Mi, Do, Re... El maestro Miguel dirige y anima al coro, y desde el fondo del patio de butacas la sonrisa de la maestra Rocío también les marca el camino. Tras el ¡Doooo! final llega la primera ovación que eleva la emoción y el ritmo del concierto.


A continuación el ritmo lo marcaron las palmas por sevillanas con las que siguió el concierto, vibrando con el arte de la guitarra tocada con maestría.

Y todos pudimos ver como aquella carreta coriana que volcó en el Quema quiso seguir así un ratito para disfutar mientras Mª Luz nos devolvía durante unos instantes al camino y a las marismas, en ese sueño rociero que Coria lleva tan dentro.

Luego sin saber cómo, a todos se nos erizaron los vellos cuando resonó el olé más flamenco dedicado a Cristina por esa voz suya llena de duende y compás.

Con la cuarta, y como si nada pasara, esa carreta coriana siguió su caminar jaleada por las voces del coro y los sonidos de toda la orquesta metida de lleno en el concierto y conectada a través de invisibles hilos con un patio entregado que los ovacionaba muy merecidamente.


El corazón del concierto aceleró un poquito más con la llegada de los toques occitanos. La maquinaria perfectamente engrasada de la orquesta mostró toda su capacidad. María dio la entrada a una percusión que vale un imperio, y en seguida llegó la claridad de las notas de Jesús tocando la flauta, acompañado por dos violistas de auténtica categoría. Y así podíamos repasar uno por uno a todos los integrantes de la orquesta, que se encargaron a través de su interpretación de dejar claro una vez más que forman parte de un hermosísimo conjunto donde cada pieza es importante por si misma pero sobre todo porque el resultado final depende de que cada uno ejecute su parte a la perfección.

Música de aire medieval sonando en el tercer milenio interpretada por la orquesta de un colegio de primaria. Universal la música, capaz de meterse en nuestras mentes haciendo que percibamos como un todo cada una de las notas y sonidos generados en esa armoniosa máquina orquestal. Y por supuesto llegó la tercera ovación de la mañana.


Dicen que durante su estancia en Nueva York, a Lorca lo conocían como el poeta que tocaba el piano. Y una de sus piezas favoritas era La Tarara. ¿Quién era? Poco importa cuando por todos es conocida. Su ritmo, cadencioso y lleno de recuerdos de la infancia para muchos de los asistentes provocó el primer silencio de la mañana. Es silencio maestrante que es sinónimo de faena grande.

Y así fue. Sólo faltó que se formara un corro mientras La Tarara iba pasando de voz en voz. acompañada de un Salvador que envolvía con embrujo toda la sala mientras las notas iban saliendo de su clarinete.

¿Acaso no se metió hasta lo más hondo de nuestras almas ese Ayyyyyyy, mi Tarara? Al final de la copla se unieron a través de ese "quejío" dos infancias, dos épocas, dos mundos diferentes con el denominador común de los juegos y canciones en un patio de recreo. Ya no había barrera ni cerrojos que contuviesen las emociones al acercarse con una nueva ovación la última pieza del concierto.


"Cuando escucho la vieja voz de mi sangre que canta y llora recordando pasados siglos de horror, siento a Dios que perfuma mi alma y en el mundo voy sembrando rosas en vez de dolor."

Esa es la traducción al español de la letra de Orobroy. Pero para mi tanto la música como la letra se traducen de otra manera. ¡Qué bien la tocaron y qué bien la cantaron! Cada nota se iba metiendo en rincones escondidos en cada persona, no queriendo dejar de sonar nunca. Al maestro Jerónimo ya no le quedaba más cara para poder tener una sonrisa más grande. Y, ¿qué decimos del maestro Enrique? Habría que visionar a cámara lenta el concierto para percibir cada guiño, cada expresión de su cara, cada mirada, cada movimiento de sus manos para entender la pasión que pone en cada ensayo y en cada concierto. Como el mismo dijo SUS ALUMN@S son los mejores artistas con los que puede subirse a un escenario.

Antes de bajar el telón se vivieron momentos tremendamente emotivos, que sería inútil tratar de describir porque no creo que haya palabras para expresarlos. Sonrisas y lágrimas. Por si no hubiese sido suficiente recompensa haber vivido en primer plano el conciertazo recién terminado, quiso el equipo directivo del colegio darme un obsequio para hacer aún más inolvidable ese momento. De todo corazón, mil gracias.

Ahora habrá que esperar por una parte a los vídeos del maestro Enrique para recordar una y otra vez este concierto. Y muy largo se me hace el tiempo hasta que a mediados de Diciembre vuelva a sonar sobre el escenario la orquesta más maravillosa que conozco, porque no hay ninguna otra que me haga sentir la música tanto como cuando es día de concierto. Antes llegarán los preparativos y los ensayos, de este maravilloso ser vivo que es el único que hiberna en verano.

Maestro Enrique, como verás se cumplieron tus pronósticos y los niños y niñas de la orquesta "se comieron el escenario". Gracias a ti y a Jerónimo por unos días absolutamente imborrables. Y no quiero terminar sin felicitar a todos y cada uno de los miembros de la Orquesta JNZ no sólo por su actuación en el concierto, sino por esa convivencia que se ha generado en torno a la música y que está haciendo que el proyecto de la orquesta tenga unas dimensiones jamás imaginadas.

22 de abril de 2011

No pudo ser...

El cielo, ¡ay el cielo! no ha permitido que mi Hermandad de Pasión haya hecho su estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral. ¡Ay cielo, ay! Este año en el que necesitaba más que nunca acompañar a mi Virgen de la Merced yo ya sabía desde el Sábado de Gloria no podría salir por culpa de un agudísimo dolor de espalda. Pero encima no poder disfrutar de mi cofradía en la calle ha sido demasiado para mi y me ha dejado tocado.

Mi Cristo de Pasión con lirios, ¡ay cielo, ay! como a mi más me gusta. La banda de música del paso de palio un año más sin estrenarse. Mi túnica sin orearse y ya van 3 Semanas Santas sin salir y eso es ya todo un agujero en mi alma cofrade y en mi corazón cristiano. Sólo me queda el consuelo de saber que faltan menos de 365 días para la próxima Semana de Pasión en la que ¡ay cielo, ay! pido que mi sueño y mi deseo se vea cumplido y pueda volver a pasear por las calles de Sevilla acompañando a mis Sagradas Imágenes para dar testimonio de esa Fe que tanto falta y que tanta falta hace en este mundo en el que vivimos.

El Señor lo ha querido así, y nada hay que objetar. Él sabe mejor que nadie el porqué de esta tarde-noche teñida de lágrimas.

Tal vez por eso, entre tantos sevillanos, hay un hombre que se mira las manos. Nació hace unos 400 años. Pero su rostro no lo envejeció esa edad sino la Cruz que le hicieron cargar desde el principio. Y con esa Cruz no para de aliviar las cruces de los demás sevillanos. Cada Jueves Santo abandona su casa, en la plaza del Salvador, para recorrer la ciudad y buscar las caras de quienes no suelen ir a verle. Es sin duda una de nuestras mayores cumbres religiosas de estos días. Porque nuestros pasos en la calle no buscan la emoción de los sentidos, sino la conmoción del alma.
Unos días al año le quitan su Cruz, para su Besapié, y El se queda como en el último trecho del camino al Gólgota mientras Simón llevaba su madero. Porque cuando le quitan su Cruz El se queda... mirándose las manos. Como queriendo tomar con ellas las manos de todos los hijos de esta ciudad para unirlas bajo su amor sin medida. Esa era su misión. Por eso me gusta tanto verle cuando le quitan su Cruz. Con su prodigiosa cabeza recogida en su pecho, fijos los ojos verticalmente en sus manos abiertas. Llenas de milagros. Y cuando cada tarde de Jueves Santo vuelvo a verlo venir me miro mis propias manos, y las escondo avergonzado ante su presencia. Y solo veo manos a su alrededor, las manos de los suyos que le preceden, manos de apretarse el escudo mercedario sobre el pecho, manos salpicadas de cera roja sobre las manchas de la piel veterana, manos de escolta para esa compañía que nunca les falló. Manos que desembocan en las divinas manos del Señor reflejadas sobre los cierros de Álvarez Quintero.
¡Pasión! Tu eres el Cristo que se mira las manos. ¡Pasión! Dulce orilla para el oleaje encrespado en que nos ahogamos. ¡Pasión! aplaca con la mansedumbre de tus manos esta marejada, y desde tu barca de plata sálvanos… Cómo atrevernos a pensar en una Sevilla sin sevillanos. Sería quedarnos sin ti, Jesús de la Pasión. Tu, el primer sevillano, el de las nobles manos… (Extracto del pregón de D. Francisco J. Vázque zperea, 2.003)