"La voz de la sangre... ¡qué flácida patraña romántica! La paternidad única es la costumbre del cariño y del cuidado. El que sufre, lucha y se desvela por un niño, aunque no lo haya engendrado, ése es su padre." (Rubén Dario. Autobiografía)
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5 de abril de 2012

Un año más de espera

¡No pudo ser! Nuevamente la necesaria lluvia ha dejado a mi cofradía en su templo. Resuenan en mi mente el recuerdo de las palabras del padre Benítez Carrasco (d.e.p.) cuando con 14 años viví mi primer Jueves Santo con lluvia. Con su voz quebrada y ronca, subido en los escalones de la fuente del patio nos dirigió las siguientes palabras: "Hermanos: Nuestro Padre Jesús de la Pasión y su Bendita Madre Nuestra Señora de la Merced nos piden lo más difícil ya que haremos una estación de penitencia que va a durar todo un año hasta que podamos volver a vestir nuestras túnicas".

Pero no sólo recuerdo aquellas palabras. Echo de menos a los que ya no están, empezando por mi padre (¡qué bien te sentaba ser nazareno de Pasión papá!), mi tío Antonio, Rafael Cacheiro, e incluso aquel año en que 3 primos hemanos míos y yo, coincidimos con los 5 hemanos Roldán Barbero (aquel fué mi único año de cera roja en mis manos).

Sin embargo el mejor de los recuerdos está con Ella, con mi Virgen de la Merced. Un día, al darme cuenta de lo solita que volvía por las calles de Sevilla (aquel año no salí de nazareno porque fuí de "mantillo"), decidí que pasaría de los tramos de Cristo a los de Palio. Y, ¡nunca me arrepentiré de mi decisión! Allí encontré mi sitio, y allí me siento feliz y muy, muy cercano a la Señora. Espero poder estrenarme también escuchando muy al fondo la música de la banda, porque desde que se decidió que saliera con música aún no la hemos podido disfrutar.

El escudo mercedario de mi antifaz recoge una tradición de muchos años en mi familia, motivo de un orgullo que onvade mi corazón cada Jueves Santo. Este año no ha podido ser porque Dios así lo ha querido. ASí que sólo me queda soñar con el Jueves Santo del 2.013, donde si mi Virgen lo permite y el Señor lo hace, espero poder contar que la tradición familiar se ha consolidado. Triste estoy, pero la vida me ha enseñado que un año pasa volando...

28 de marzo de 2012

Llegó como llega siempre...

... y todo el PUA lo esperaba... ¡olé la música y el canto hechos arte!

Yo me sigo preguntando como son capaces nuestros niños de hacer música, y de hacerla tan bien. Primero cada nota por separado, una detrás de otra en el pentagrama. Cada niño con su voz o con su instrumento, frente a frente el primer día de reparto de partituras. Sin perder su identidad individual, se empiezan a sumar sus esfuerzos para ir dando forma poco a poco a la obra pensada y adaptada por los directores, labor artesanal donde las haya. Y las melodías de los ensayos empiezan a formar parte de los sonidos que cada día escuchamos a la salida del colegio bien porque se canturrean, se tararean o se interpretan con algún instrumento. Poco a poco va cogiendo cuerpo el proyecto original, y entre risas, algún regaño cariñoso y sobre todo con ilusión y mucho trabajo empieza a latir el corazón de cada obra musical. Ensayos por separado de cuerda, coro, viento, percusión, ex alumnos y siempre contrareloj buscando un resultado profesional sin dejar que todo forme parte de un hermoso juego porque a fin de cuenta nuestros artistas niños son. Hasta que llega el día del concierto.

Una flor de azahar distraída por la melodía de primavera recién iniciada indicaba en el almanaque de la Orquesta y Coro JNZ que hoy era uno de sus días grandes. Aunque eso ya se notaba en cada casa, porque a ninguno de sus miembros le costó madrugar y se vistieron con rapidez con ese blancor que los caracteriza. Mucho tiempo antes del primer pase ya estaban todos allí cuando se pasaba lista, llenando de calor e ilusión infantiles cada rincón del Centro Cultural. Simultaneamente se organiza el escenario, se colocan los micrófonos, y se realiza el meticuloso trabajo de sonorización. ¡Se parece tanto a la organanización de una cofradía! Desde el reparto de papeletas hasta los momentos previos a la salida con los diputados de tramo organizando sus nazarenos y los costaleros haciendo la ropa.

"Un, dos, tres y..." musita el maestro Enrique y al tercero de martillo, ¡al cielo vamos con ella! Y la música brota, y suena y resuena, y todo lo llena. Esos sonidos que llenan en un santiamén los ojos de lágrimas en los emocionados padres, madres, abuelos, abuelas, familiares y amigos. ¡Claro que "Pasan los campanilleros"! Y mientras pasan, nos emocionan y nos hacen pensar lo maravilloso de haber encontrado un hueco para poder compartir ese momento mágico de pellizco para el corazón que se está viviendo tan en directo que sin apenas darnos cuenta ya estamos apludiendo a nuestros niños por tan brillante interpretación. El coro, después de su forzosa reestructuración, tiene vida y sentido propio y se complementa perfectamente con la orquesta en un mágico ejercicio musical con un efecto sonoro simplemente maravilloso.

Y ya metidos en ambiente, un año más podemos disfrutar de la saeta de la maestra Mercedes, con la sopresa de haber escuchado previamente otra saeta interpretada por su padre de manera magistral (de tal palo...). No es nada fácil cantar una saeta, y menos aún cuando se hace un un escenario, fuera del marco cofradiero que porporcionan las calles por donde caminan nuestros pasos. Pero hasta en esto el concierto nos ofreció lo mejor de lo mejor, con una saeta brillante y vibrante que no dejó corazón sin conmover ni fibra sin tocar. Un auténtico placer haber podido disfrutar un año más de un adelanto de la Semana Santa en el requiebro saetero de la voz de la directora de nuestro coro.

Y de una saeta a... ¡La Saeta! Durante la interpretación de esta marcha hubo un momento sublime en el que todo parecía ir a cámara lenta. Esa conjunción entre el coro cantando a dos voces (¡menudo estreno ha tenido el coro!), y la sonoridad lograda por la orquesta era absolutamente palpable. Tras las estrofas en verso de la poesía machadiana la emoción se desbordaba en el patio de butacas, igual que cuando la banda que acompaña a un paso se acerca al momento culminante de la estación de penitencia. Con embrujo, arremolinando los acordes, Enrique y Jerónimo mandaban a su cuadrilla que se venía de frente con auténtico arte. Y en la trasera del escenario, Mercedes y Lucía, desplegaban todo el talento del coro iluminando con sus voces como la más rica de las candelerías. Luego, ese toquecito flamenco de la bulería que da pié a que arranque el principio del fin, en ese camino triunfal que terminó dejando en el aire un recuerdo imborrable para todos los que tuvimos la fortuna de estar ahí para vivirlo.

¡Gracias maestros! ¡Gracias maestras! Porque ya no les basta con formar el taco en cada actuación. Ahora también han buscado una labor didáctica, añadiendo al espectáculo una divertida presentación de los instrumentos por familias que encantó tanto a los niños como a sus familias y amistades. Soy consciente de ser un privilegiado por poder estar en cada concierto. Es un auténtico placer compartir una mañana con el maestro Manolo Franco, que es otro de los que habría que hacerle un monumento. Y es una gozada ver la cara de satisfacción de la directora del colegio, rodeada por toda la comunidad educativa. Pero permitidme que me repita una vez más al referirme a esos maravillosos músicos que forman e integran la orquesta JNZ. Todos, absolutamente todos son increibles y llenan la mañana con sus sonrisas, su alegría, con sus miradas y sus caritas llenas de fuerza y de ganas de hacernos disfrutar. Cualquier piropo que os dedique se queda corto, porque sois tan espléndidos que os entregáis por completo en cada concierto, después de horas, horas y más horas de ensayos. ¡Enhorabuena artirstas! Cada vez vel listón va quedando más alto, y cuando apenas han dejado de oirse las últimas notas de este concierto, ya sueño con el próximo.

22 de abril de 2011

No pudo ser...

El cielo, ¡ay el cielo! no ha permitido que mi Hermandad de Pasión haya hecho su estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral. ¡Ay cielo, ay! Este año en el que necesitaba más que nunca acompañar a mi Virgen de la Merced yo ya sabía desde el Sábado de Gloria no podría salir por culpa de un agudísimo dolor de espalda. Pero encima no poder disfrutar de mi cofradía en la calle ha sido demasiado para mi y me ha dejado tocado.

Mi Cristo de Pasión con lirios, ¡ay cielo, ay! como a mi más me gusta. La banda de música del paso de palio un año más sin estrenarse. Mi túnica sin orearse y ya van 3 Semanas Santas sin salir y eso es ya todo un agujero en mi alma cofrade y en mi corazón cristiano. Sólo me queda el consuelo de saber que faltan menos de 365 días para la próxima Semana de Pasión en la que ¡ay cielo, ay! pido que mi sueño y mi deseo se vea cumplido y pueda volver a pasear por las calles de Sevilla acompañando a mis Sagradas Imágenes para dar testimonio de esa Fe que tanto falta y que tanta falta hace en este mundo en el que vivimos.

El Señor lo ha querido así, y nada hay que objetar. Él sabe mejor que nadie el porqué de esta tarde-noche teñida de lágrimas.

Tal vez por eso, entre tantos sevillanos, hay un hombre que se mira las manos. Nació hace unos 400 años. Pero su rostro no lo envejeció esa edad sino la Cruz que le hicieron cargar desde el principio. Y con esa Cruz no para de aliviar las cruces de los demás sevillanos. Cada Jueves Santo abandona su casa, en la plaza del Salvador, para recorrer la ciudad y buscar las caras de quienes no suelen ir a verle. Es sin duda una de nuestras mayores cumbres religiosas de estos días. Porque nuestros pasos en la calle no buscan la emoción de los sentidos, sino la conmoción del alma.
Unos días al año le quitan su Cruz, para su Besapié, y El se queda como en el último trecho del camino al Gólgota mientras Simón llevaba su madero. Porque cuando le quitan su Cruz El se queda... mirándose las manos. Como queriendo tomar con ellas las manos de todos los hijos de esta ciudad para unirlas bajo su amor sin medida. Esa era su misión. Por eso me gusta tanto verle cuando le quitan su Cruz. Con su prodigiosa cabeza recogida en su pecho, fijos los ojos verticalmente en sus manos abiertas. Llenas de milagros. Y cuando cada tarde de Jueves Santo vuelvo a verlo venir me miro mis propias manos, y las escondo avergonzado ante su presencia. Y solo veo manos a su alrededor, las manos de los suyos que le preceden, manos de apretarse el escudo mercedario sobre el pecho, manos salpicadas de cera roja sobre las manchas de la piel veterana, manos de escolta para esa compañía que nunca les falló. Manos que desembocan en las divinas manos del Señor reflejadas sobre los cierros de Álvarez Quintero.
¡Pasión! Tu eres el Cristo que se mira las manos. ¡Pasión! Dulce orilla para el oleaje encrespado en que nos ahogamos. ¡Pasión! aplaca con la mansedumbre de tus manos esta marejada, y desde tu barca de plata sálvanos… Cómo atrevernos a pensar en una Sevilla sin sevillanos. Sería quedarnos sin ti, Jesús de la Pasión. Tu, el primer sevillano, el de las nobles manos… (Extracto del pregón de D. Francisco J. Vázque zperea, 2.003)

18 de abril de 2011

Lunes Santo familiar

La luz de todos los Lunes Santo que recuerdo es similar. Las calles medio vacías donde aún se preciben los ecos del bullicio del Domingo de Ramos apenas dejan vislumbrar que estamos metidos de lleno en esa Semana de Pasión con la que muchos soñamos cada año. Como ella.

Más de una semana preparándolo mentalmente todo. ¡Qué digo una semana si han sido dos años! Dos años de alegre pena. Dos Semanas Santas de felicidad con suspiros con pellizco y mordida del labio de abajo. Por eso cuando ayer por la noche las gotas de cera de su túnica se quedaban en el papel de estraza al paso de la plancha toda ella irradiaba felicidad. Este año 2.011 buscó la energía en los días de Cuaresma, en las visitas a los templos, en los besamanos y en los besapiés. Pero por encima de todo buscó su Norte en la parroquia de San Andrés.

Tensa y emocionante espera la de las horas previas a salir de nazarena. Quiere que almorcemos pronto pero enseguida nos dice que todavía tiene el desayuno en la garganta. Quiere echarse un rato a descansar pero Jimena no está por la labor (aunque no creo que tampoco hubiese logrado cerrar los ojos). Y en un pispás ya estábamos en el centro, y antes de darnos cuenta había traspasado la puerta de la Casa Hermandad. En ese instante Jimena, Rod Mondy y yo iniciamos nuestra pequeña estación de penitencia. Y sin olvidarnos de que también somos nazarenos de Santa Marta saludamos a la Hermandad de la Redención y a Santa Genoveva.

Luego a merendar que las niñas se estban portando como lo que son: hermanas de Santa Marta. Luego nos colocamos estratégicamente en el rincón con menos encanto cofradiero de toda Sevilla: la puerta salida al Duque de El Corte Inglés. Allí flanqueados por dos familias encantadoras pasaron rápidos los minutos hasta que comenzó a pasar el impresionante cortejo de nuestra hermandad. Cruz de guía, senatus, banderín del grupo jovén, bandera de Santa Marta, y con otro banderín empezaba el 5º tramo. Rod Mondy me sorprendía con esos nervios nunca antes vistos. Y Jimena también me sorprendía aguantando el tipo y el tirón después de un ratazo en brazos. Y casi sin darnos cuenta la vimos. Nazarena (de Santa Marta), mujer (simplemente maravillosa), madre (sic) y esposa (siempre gracias, gracias siempre). Fue una mirada demasiado fugaz, pero de una intensidad y profundidad casi teológicas. ¡Así se da testimonio de nuestra Fe por las calles de Sevilla! Charitas Christi urget nos.

15 de abril de 2011

Partituras de cuaresma

Cada día de la Cuaresma va regalándonos signos imperceptibles que ayudan a que se templen los nervios durante la espera para la Semana Santa. Los días se alargan. Empieza a sobrar la manta o el edredón durante la noche. Trinan los pájaros y florece y se enverdece el campo. El redoble de los tambores de los ensayos de las bandas son un arrullo nocturno. Y en el almanaque una clave de sol señala el día del concierto de Semana Santa.

A mi me da que el Centro Cultural "Pastora Soler" es ya la sede oficial de la Orquesta JNZ. L@s niñ@s integrantes de la misma se mueven a sus anchas por los pasillos, camerinos y escenario, y casi se echan de menos los nervios de representaciones anteriores, vamos que da coraje tanta "profesionalidad". Claro que es entendible esa tranquilidad conociendo quienes son las personas que lideran este proyecto (jajaja,...tranquilidad sólo con tres ensayos generales...).

Me gustan los conciertos de la orquesta del colegio de mi hija. Me gusta llegar con tiempo para ver las caras de los familiares y amigos, y este año me he querido quedar con las caras y gestos de dos abuelas que repartiendo orgullo y ternura por igual me preguntaban al pié de las escaleras: "¿Toca su hija en la orquesta? ¿Si? Mi nieta toca la flauta.", mientras la otra me comentaba: "Hay que ver qué mérito tienen estos niños. Cada vez que vienen a casa me canta las marchas porque dice que tienen que ensayar". Y yo miraba esos ojos chiquititos de tembloroso brillo o la piel arrugada de su cara o de sus manos, mientras subían peldaño a peldaño las escaleras que las acercaba a ese cachito de gloria que sus nietos le iban a regalar.

Es la hora marcada y ya estamos dentro todos, y el jaleillo de la entrada se justifica por las ganas que tenemos de escuchar una vez más a nuestros niños. Con el patio de butacas repleto, el maestro Antonio rebosa orgullo en su introducción al concierto... ¡y se levanta el telón!

Las miradas buscan con rapidez y avidez el contacto con nuestros pequeños artistas, y ellos hacen lo mismo aunque de manera fugaz porque están pendientes de las órdenes de su director que se acaba de recuperar con maestría gimnástica de un traspiés. Hoy el primer sonido es para comprobar la afinación...

Orquesta JNZ - Pasan los campanilleros by PastorRoldan

Es curioso como el tiempo llega a pararse, a alargarse o a curvarse. Es curioso como los órganos de los sentidos pueden ser burlados por la intensidad de los sentimientos. Porque yo estaba allí. Yo ví como florecía azahar en la batuta del director. Yo olí a incienso con las primeras notas de las flautas. Y no había violines porque eran el vaivén de las bambalinas de un palio. Y no había clarinetes, sólo el trinar de los bencejos. Por no haber no había ni percusión, era el latir al unísono de 150 corazones sobre el escenario. El piano era la más deliciosa y dulce de las torrijas y la guitarra la canela que matiza su sabor. Y al fondo del escenario, brillando como el sol sobre el agua de nuestro río, las voces del coro esperando el "¡a esta es!" de su capataza para envolver con sus voces el regalo que en forma de concierto nos iban a dar.

Orquesta JNZ - La saeta by PastorRoldan

"Pasan los campanilleros", una maravillosa saeta de la maestra Mercedes y para terminar "La saeta", que incluía la sorpresa de la bulería del final. Es obvio que todos nos quedamos con ganas de más, de muchísimo más. Esta claro que los aplausos no fueron sólo fruto del amor hacia nuestros niños sino también la recompensa a su esfuerzo. ¡Qué bien sonó la orquesta en su conjunto! Y es que al final del concierto es cuando te da cuenta de lo que significa pertener a una orquesta. No se trata de 150 solistas tocando y cantando al mismo tiempo. Los maestros y maestras que colaboran y dirigen la orquesta deben estar henchidos de orgullo, sabedores del enorme tesoro que tienen en sus manos.

Hoy la orquesta habrá tocado tras el pasito de la Virgen en la procesión para los niños de infantil. Me he perdido ese bis tardío, aunque mientras camino voy tarareando marchas con la esperanza de que el primer nazareno está cada vez más cerca.

¡Gracias María por tus riquísimas torrijas!

8 de abril de 2011

Cuaresma entre campanilleros y saetas

Un año más los talleres corianos de nuestra familia han logrado realizar su proyecto de Semana Santa para el colegio de Rod Mondy. Dos cajas de fresas, los cartones de una caja de leche, cola blanca, servilletas, papel higiénico y de cocina, papel terciopelo, papel pinocho, un Cristo de marmolina, témpera y sobre todo ese cariño que convierte a nuestra familia en artistas cuando se trata de algo relacionado con nuestras tradiciones. Silvia ha vuelto a ser la imaginera. Rod Mondy ha aumentado sus cualidades de florista, y ha comenzado su aprendizaje de tallista y doradora. Y yo he disfrutado dirigiendo el proyecto desde una improvisada priostía que me ha sabido a gloria bendita.

Pero este año la cuaresma no se ha limitado a nuestro proyecto de imaginería infantil, porque Rod Mondy ha aprovechado las tardes para ensayar las piezas que la Orquesta JNZ interpretará en su concierto especial de Semana Santa, machacando una y otra vez ese La bemol y aquel Fa sostenido que amenazaban con ser una pesadilla y al final forman parte del sueño flautista de la perlita. Tradicionalmente han tocado "La saeta", que este año viene de la mano de un toque por bulerías que nos va a dejar a todos con la boca abierta. Pero es que no contentos con esta variación, también interpretarán "Pasan los campanilleros" para que el coro también pueda lucirse.

No hay aún olor a incienso en la casa, pero no hace falta porque el del azahar en flor también nos vale. Hemos pasado por la Sevilla eterna en busca de nuestras raíces y de nuestra Fe, y las papeletas de sitio ya están en casa alimentando esa pasión que recorre nuestras venas cuando soñamos con salir de nazarenos. Paso en miniatura, conciertazo,... ¡la procesión en el cole!, olor a torrijas, con el sonido metálico del montaje de los palcos, y el suelo de las calles de Sevilla ávido de goterones de cera para darle color a un sueño de primavera. La Cuaresma comienza su recta final, y todo está preparado en nuestra casa y en nuestros corazones. Y será como el Señor quiera.

12 de abril de 2009

Nazareno de paisano

El Jueves Santo también faltó un nazareno a su cita con el ruán y el esparto, y el escudo mercedario de su antifaz no sintió el calor de la mano que lo lleva hacia su corazón. Tampoco su túnica recogió ninguna lágrima de luz, ni su cordón ni su medalla fueron música para su palio. No hubo incienso, ni órgano, ni cantos litúrgicos, ni "rampla", ni monumento al Santísimo, ni bencejos, ni calle Cuna, ni saetas, ni ese guiño a la familia cuando pasas a su lado por las sillas de Sierpes.

Echaba de menos el olor a cera, y el ver como se va quedando vacío el Salvador y el se siente aún más cerca de Ella. Imaginaba la estampa de las primeras nazarenas que harían estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral y las envidiaba doblemente. No habría abrazos de reencuentro con los viejos amigos, ni sentiría siglos de tradición en sus pies delscalzos cuando avanzara por la nave central buscando la gloria de pasearse por Sevilla mientras las personas que esperaban decían "¡me encanta Pasión!".

Una tarde de recuerdos plateados sin izquierdos por delante, ni costeros, ni "mecías". Una tarde soñando con mirar de reojo justo al subir la rampa de la puerta de San Miguel intentando ver lo guapa que va la Virgen con esas rosas achampanadas en los jarrones. Una tarde escuchando el sonido del martillo, de los varales y de las bambalinas en cada "levantá", con nubes de incienso y y silencios sevillanos. Y ya de noche, el recuerdo del callejero resonando en la memoria una y otra vez Placentines, Argote de Molina, Alemanes, Francos, con esa nueva vuelta en la que perdimos Álvarez Quintero para llegar a casa bajando por la cuesta del Rosario.

Y sin embargo la melancolía no ganaba a esa nueva situación de ser un nazareno de paisano. Porque ya falta menos para la Semana Santa del 2.010 y hasta que llegué Dios dirá cuántas cosas tendrán que pasarnos aún. Pero lo que es innegable es que he vuelto a vivir de la mano de Silvia y de Rod Mondy una nueva Semana Santa, absolutamente diferente a cualquier otra que hubiese imaginado años antes. El recuerdo de las carreras por esas calles "por las que sólo pasas en Semana Santa" al lado de mi amigo Paco Toledo comparte ahora lugar en mi memoria con el inventario que cada tarde repasaba mientras metía cosas en la mochila antes de echarnos a la calle.




La foto que abre este post es el resumen de mi Semana Santa 2.009. Acababa de sonar "Mater Mea" tras la Virgen de la Soledad de los Servitas, interpretada por la Banda Municipal de Coria del Río. Detrás venían ya los nazarenos de la Trinidad a los que Rod Mondy tendrá siempre un especial cariño por como la llenaron de caramelos y estampitas, e incluso una medallita. El colofón a nuestros andares cofradieros fue "Rocío" mientras la Virgen de la Esperanza daba la vuelta de Laraña a Orfila. Así sea.

7 de abril de 2009

Cuando una nazarena no hace su estación de penitencia...

Ayer hubo una nazarena de Santa Marta que no vistió su túnica negra para acompañar al Stmo. Cristo de la Caridad y a Ntra. Sra. de las Penas durante su estación de penitencia. Y es que la túnica ni siquiera ha estado colgada para orearse, ni ha sentido el calor de la plancha, porque ni siquiera ha salido de la bolsa donde espera que la cuenta atrás le otorgue su papel protagonista de cada primavera. En la oscuridad de un altillo junto al cíngulo y al antifaz, al lado de las sandalias negras de piel, no hay lugar para el bullicio ni para la algarabía. Igual que en las filas de los nazarenos de Santa Marta.

Para los que no han conocido nunca la Semana Santa vista por un nazareno será muy difícil entender esa pena teñida de rabia que se siente cuando no se puede acompañar a tus Sagradas Imágenes en estación de penitencia. Porque la nazarena que ayer no salió, a pesar de no haber nacido en Sevilla, se enamoró de una Semana Santa sinigual viéndola en la calle y viviéndola desde la lejanía de una primera cuaresma que no borrará el olvido. Pero aún le faltaba por vivir el momento más hermoso, el instante más deseado, las horas más dulces, el día de su bautismo nazareno...

Carreras de última hora para hacerse la túnica en "La casa del nazareno"cuando todavía tenía la tienda abierta en la mismísima calle Rodrigo de Triana. Yo estaba a su lado cuando por primera vez vistió de negro en la casa-hermandad, y ví en sus ojos el nerviosismo y la ilusión enmarcados en la rojez de sus mejillas y en el leve temblor de sus manos. Ya en la iglesia sus ojos todo lo escudriñaban sin perder un detalle, sin dejar de prestar atención a las indicaciones del diputado de tramo mientras se formaba la cofradía. Lo que pasó luego durante las horas que caminó por Sevilla bajo su antifaz se queda sólo para ella. ¡Era nazarena de Santa Marta por fin!

Ayer a las 10 de la mañana la luz del Lunes Santo sevillano inundaba la iglesia de San Andrés, pero para los ojos de la nazarena que no salió aquella estampa tan hermosa donde la canastilla brillaba y el sol acrecentaba los matices del misterio del traslado al sepulcro era demasiado extraña. Ella vivía la lucha interior de preferir la oscuridad de la iglesia al recogerse la cofradía, apelotonados los nazarenos en las naves intentando no perderse los últimos momentos de la última chicotá cuando las puertas de San Andrés han devuelto la intimidad y el anonimato a cada nazareno. Allí con Rod Mondy a su lado, su corazón de nazarena latía y se debatía en esa lucha que desde el inicio de los tiempos se entabló entre el sentimiento y la razón.

"¿Por qué mami está triste?" ¡Vaya tela con la preguntita de la perlita caribeña! Pausa. Inspiración profunda y... vamos con la respuesta. Cuando nace un niño toda la familia y los amigos se alegran muchísimo y vienen a darte besos a casa y a compartir ese momento tan hermoso contigo. Pues cuando alguien muy querido muere pasa algo parecido. Todas las personas que lo querían en vida se acercan para poder despedirse, y para darle un beso y poder acompañarlo a él y a su familia, intentando que su pena no sea tan grande. Y eso es lo que le pasa a mami, que a ella le gustaría acompañar a Jesús al que tanto queremos y amamos, y poder decirle a la Virgen de las Penas que entiende su dolor.

Con Rod Mondy no valen las medias tintas, ya que siempre va al meollo de la cuestión a la quitaesencia de lo trascendente, en esa frontera que separa lo tangible de lo intangible, el sentimiento de la razón, lo explicable de lo inexplicable,... Ella ahora todavía no lo sabe pero esa cicatriz aún fresca que lleva en el pecho ayer se impregnó de los cantos gregorianos de la música de fondo, de la palidez del cuerpo inerte del Hijo de Dios, de aromas de incienso y cera derritida, de laz luz reflejada en la cartela de la delantera con el lema "Charitas Christi urget nos", y sobre todo de los sentimientos de una mamá-nazarena que sin saberlo le estaba metiendo el abecé de la Semana Santa sevillana en vena.

¿Se puede encontrar felicidad siendo nazareno? Está claro que sí. Estoy casado con una "granaina" nacida en Pamplona que ayer destilaba sevillanía por cada poro de su piel. Era un año para no dejar de salir porque tenía mucho por lo que dar las gracias. Tal vez por eso, por tener que dar las gracias al Cielo por tantas cosas ayer comenzó para la nazarena de Santa Marta que más quiero la estación de penitencia más larga, esa que dura todo un año...



30 de marzo de 2009

Imaginería infantil

Ha sido laborioso pero sin duda ha sido divertido y enormemente gratificante. Porque durante una semana el salón y el patio de nuestra casa coriana se han reconvertido para poder hacer un trabajo para la clase de religión de Rod Mondy. Así que hemos tenido que ser imagineros, tallistas, orfebres, ebanistas, carpinteros, doradores, priostes, floristas, camareros, cereros, y sobre todo hemos sido unos enamorados de nuestras tradiciones buscando esa ecuación imposible entre el diseño asistido por ordenador y la belleza plástica del borrón que apenas se nota.

Con marchas procesionales de fondo logramos que dos cajas de fresas onubenses fuesen una excelente parihuela y canastilla. Un poquito de cartón de una caja de pleche por aquí y por allá, y teníamos las esquinas y las cartelas y luego.. ¡mejunje al más puro estilo Art Attack! Unos tacos de 10 mm con un poquito de cola blanca y ya teníamos maniguetas. Luego un bote de pintura de spray y en un pis pas el dorado del paso se había completado.

Y aunque el Cristo de nuestro paso es el de San Benito, vino desde Triana a eso de las cuatro de la tarde. En una bolsa había papel pinocho de todos los colores imaginables, junto con pinceles, témperas, tijeras, alicates, alambres, y mucha cola blanca.

Para rematar con sencillez las compras una vuelta por el centro con una parada en la "Casa del belenista" de José Gestoso, y otra en la "Librería San Pablo" de Sierpes.

El arte nacido de las manos de Silvia cambió la blancura de la marmolina por el colorido de un Jesús presentado al pueblo sin Pilatos.
La satisfacción que nos producía ver como con paciencia, empeño y mucho amor nuestro pequeño pasito estaba llegando a su fin era enorme. Una mañana entera preparando las flores que luego con infinita paiencia terminarían por llenar el monte de claveles y el friso de lirios. Los faldones de tercipelo en su sitio y los escudos e imagenes de las cartelas también. Así que por fin pudimos colocar al Cristo en su sitio y quedarnos embobados por el resultado obtenido.
Sabemos que el año que viene podremos repetir la experiencia y mejoraremos bastantes cosas. Pero lo que no será igual será esa sensación de haber "jugado" por primera vez a la Semana Santa al lado de Rod Mondy.

22 de marzo de 2008

Semana Santa 2008 (y II)

Se fué el Miércoles Santo sin que Rod Mondy pudiese ver al Baratillo, ni a la Sed, ni a San Bernardo, vamos a ninguna cofradía porque ninguna llegó a hacer su estación de penitencia. Pero al menos nos sirvió para repasar lo vivido y recargar las pilas.

El Jueves Santo no hizo honor a aquella coplilla de nuestros abuelos que decía "Tres jueves hay en el año que brillan más que el sol...". Pero tampoco importaba mucho porque es un día en que los tiempos se ralentizan, los rituales se repiten, los recuerdos emergen y las tradiciones se van cumpliendo.



Nuestra familia pertenece "desde siempre" a la Hermandad de Pasión, y eso forma parte de mis más intensos recuerdos de infancia. Silvia, que también pertenece a la hermandad, había dejado la túnica perfectamente planchada el día anterior, y como es la norma, me ayudo a vestirme y sobre todo colocó con exactitud y mimo la cola bajo el cinturón de esparto.

Me marché a la iglesia colegial del Salvador, la más grande de Sevilla tras la Catedral, con tiempo suficiente para disfrutar del día. Allí se reproducían las imágenes de todos los años: abrazos a los amigos que no veías desde un año antes, besos a mis tíos y a mis primos, la cantinela de los diputados de tramo pasando lista, las oraciones frente a los pasos de nuestros Sagrados Titulares,... Pero para mí éste año ha sido muy especial. No sólo por volver a salir de nuestro templo, sino porque después de mucho tiempo se me había concedido una de mis plegarias. Y sabía que en alguna parte del recorrido, sentiría por vez primera el orgullo de ver a mi hija al lado de mi esposa viéndome vestir mi túnica nazarena.

Y pasaron por las sillas de la calle Sierpes primero mis tíos con mi primo llevando las varas y el estandarte. Luego dos primos más tras el Cristo llevando cruces. Faltaba yo, y no sabía si estarías despierta cuando pasará por aquel sitio. ¡Pero sí! Desde la esquina de Sierpes con Jovellanos y Sagasta te ví. Estabas ahí muy despierta, con tus hoyuelos, subida en una silla y dándole la mano a tu mami. La fila de nazarenos avanzaba y mis primas me señalaron, al tiempo que escuché un "ad-diós" de los tuyos que me llenó los ojos de lágrimas. Ya no importaba ni el viento, ni el frío de la noche, ni el retraso que acumulábamos, porque yo iba feliz dándoles las gracias al Cielo por haberme concedido uno de esos momentos que jamás olvidaré.

--- o ---

El Viernes Santo no dudaste en decirnos que querías ir a ver cofradías, así que nuestros pasos nos llevaron a la Plaza Nueva para ver allí a la Hermandad de la Soledad de Sanbuenaventura. Y luego nuestro intento de ir a ver al Cachorro por San Pablo se vió truncado por la enorme bulla que hacia allí se dirigía. Finalmente optamos por refugiarnos en las sillas de la calle Sierpes, y está claro que fue la mejor opción.

El día anterior habías triunfado pidiendo caramelos y estampitas, e incluso un nazareno de Monte-Sión te dió una medallita. Pero aún faltaba un detalle para que tu primera Semana Santa se completase: pedirle cera a los nazarenos para hacer tu primera bola.

Así que delante de un orgullosísimo padre, y con la precaución de haber puesto el papel de un carámelo en la palma de tu mano, pronunciaste las palabras mágicas: "nazareno, ¿me das cera?" Y aquel nazareno de los tramos de Cristo de la Hermandad del Cachorro levantó su cirio y muy despacito virtió unas gotitas y luego un chorreón de cera blanca sobre la pelotita que Silvia te había preparado con un "moco" de su cirio de Santa Marta.

Enseguida te convertiste en una experta, y el miedo a quemarte desapareció e incluso te reías cuando alguna gotita caía en la palma de tu mano. Seguro que ese Cachorro que mira al cielo escuchó tus risas, y que la Virgen del Patrocinió bajó su mirada para verte tan feliz. Porque ya con la llegada de la Hermandad de la O, curiosidades de la vida, me dí cuenta de que el círculo de la tradición se había cerrado. Allí estaba yo en un segundo plano, viéndote comer arvellanas con tu mami, mientras pedías caramelos, cera y estampitas, o tarareabas una marcha procesional, mirabas con curiosidad las imágenes y labrados de las canastillas, o charlabas con los vecinos de las sillas colindantes como si llevases toda tu vida en ésta tierra...

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El Sábado Santo se vió inesperadamente truncado por la lluvia, pero aún así te dió tiempo de intentar deslizarte por la cera acumulada en la calle (¡y yo tuve que reñirte jajaja! ¿quién me lo hubiese dicho después de haberme dejado la rodilla tantas veces haciendo lo mismo?), y de sufrir un poquito al ver que los nazarenos de los Servitas no daban cera y que los de la Trinidad llevaban todavía los cirios apagados.

Pero nada de eso importaba ya. La pequeña trinidad que formamos en nuestra familia había cumplido con el ritual. Este año has visto lo más llamativo de nuestra Fiesta más importante, y te ha encantado. Si Dios quiere para el año próximo nada será igual y todo cobrará una nueva dimensión cuando empecemos a contarte las mil y una historias escondidas en cada cofradía. La tradición no es algo escrito sino un boca a boca de padres a hijos que se perpetúa en el tiempo. Ya no era un recuerdo la bolsa con los bocadillos y zumos que lelvaba mi madre, ni las voz de mi padre diciéndome quién había tallado aquella imagen o cómo se llamaba la marcha que tocaba la banda. Y aunque ya no lleve pantalones cortos ni flequillo, me ví ahí mismo camindando agachado junto a un nazareno recogiendo cera para mi bola. Desperté de mi ensueño con la risa de mi hija y una enorme sonrisa en la cara de su mami. ¿Se puede pedir más?

Pues si se puede porque en dos semanas... ¡Feria!

Consumatum est

19 de marzo de 2008

Semana Santa 2008 (I)

¡Mu grande, un sentimiento mu grande!

Así, dicho en andaluz, es como me siento durante estos días de la Semana más esperada de todo el año. Los años han ido pasando entre rezos, sueños, promesas, ilusiones y oraciones. Cada "chicotá", cada marcha, cada esquina, cada saeta, todas y cada una de las lágrimas que he derramado frente a nuestras Imágenes han sido la Estación de Penitencia más larga que he tenido que pasar para llegar a la Semana Santa del año 2.008.

Querida Rod Mondy: durante la Cuaresma ya habías apuntado unas maneras "capillitas" que me hacían enorgullecerme de ti. Has traído a mi recuerdo mis vivencias semanasanteras de la infancia, y con ellas has reverdecido el amor que siento por tu abuelo Pastor. Pero todavía faltaba la prueba definitiva.

Llegó ese Domingo de Ramos con el que tantos sevillanos soñamos, y tu mamá te vistió para la ocasión. Y después de almorzar tempranito... ¡nos echamos a la calle!

Teníamos una cita con la Hermandad de La Paz en la Puerta de Jerez. Y allí viste a Jesús como tú lo llamas en brazos de tu mami. Y pude ver como tu manita derecha marcaba el ritmo de los tambores de la banda que acompaña al Stmo. Cristo de la Victoria, y como los hoyuelos de tu carita hacían horas extras demostrando tu alegría. ¡La semilla sembrada en Cuaresma empezaba a brotar!


El sol seguía mostrando ese color especial de Sevilla, y el azahar contribuía a que la sinfonía de los sentidos fuese majestuosamente interpretada. Porque hija mía, tu papi tenía que cumplir con una promesa con Ntro. Padre Jesús despojado de sus vestiduras. Y en la Plaza de la Magdalena noté como entraba en tus venas el amor a la Semana Santa. Y lo supe porque ya no era la banda la que te llamaba la atención (¡y mira que era la A.M. Ntra. Sra. de los Reyes!) sino la Bendita Imagen del Cristo. Ya podía explicarte porque detrás venía la Virgen de los Dolores y Misericordia llorando por Su Hijo. Ahora podía empezar con esa lección, nada fácil de entender, de porqué es una Fiesta la Semana en la que celebramos la Pasión, Muerte y Resurreción de Jesucristo.

Y también viste al paso de la Sagrada Entrada en Jerusalén, y al señalarte a la borriquita me regalaste con un "borriquito como tú" que me llenó en corazón de felicidad. Y aunque estábamos lejos viste a los niños nazarenos con palmas, y casi imaginaste al pequeño Zaqueo subido en la palmera del paso. ¡Qué atenta estuviste ante el paso de misterio de la Sagrada Cena viendo como Jesús bendecía la mesa! Y que respetuosa frente al Cristo de la Humildad y Paciencia, y la Virgen del Subterraneo.

Y entre algodones de azúcar, manzanas de caramelo y olor a incienso y azahar finalizó tu primer día "oficial" de cofradías.

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El Lunes Santo en nuestra pequeña familia viene marcado por nuestra pertenencia a la Hermanadad de Santa Marta. Este año, y los venideros hasta que puedas salir tú, mami vistió su túnica de nazarena para acompañar al Stmo. Cristo de la Caridad en Su traslado al Sepulcro, y consolar a Ntra. Sra. de la Penas. Tuvimos tiempo mientras esperábamos que pasara la cofradía para ampliar tu vocabulario cofradiero y al llegar la Cruz de Guía ya manejabas perfectamente el "¡a esta es!" del capataz, o la diferencia entre un nazareno con cirio y un penitente con cruz.



Pasó tu mami y apenas te diste cuenta, porque estabas ocupada en ser respetuosa con el paso de la cofradía. Eso sí, contaste los tramos de nazarenos muy bien sabiendo que Silvia venía en el 4º tramo.

Solito los dos nos fuímos a la calle Imagen para ver a la hermandad del Polígono de San Pablo que hacía su primera estación de penitencia a la Catedral. ¡Y te encantó! El misterio de Ntro. Padre Jesús Cautivo y Rescatado te tuvo con la boquita abierta durante la larga "chicotá" desde la calle Cuna hasta donde estábamos nosotros, e incluso te ví como ya marcabas con tus pies el ritmo de los costaleros. ¿Y qué decir de la Virgen del Rosario con esos ojos verdes tan preciosos? Te miré justo cuando terminabas de santiguarte y me dijiste "¿María llora por Jesús?" a lo que asentí. Y yo también lloré un poquito mientras agradecía al Cielo el resultado de nuestra visita por la mañana al Hospital Infantil.

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El Martes Santo es probablemente el día favorito de tu mami. Lo empezamos muy pronto para aprovecharlo al máximo, y nos fuimos a buscar al Stmo. Cristo de la Salud y Buen Viaje de la hermandad de San Esteban por la plaza del Salvador. Allí te tuve sobre mis hombros, y allí te expliqué porqué se burlaban de Jesús aquellos sayones. Y una vez más disfrutaste de las marchas de la A.M. Ntra. Sra. de los Reyes.

Con alguna carrerilla que otra nos fuimos a la calle Tetuán a ver a la hermandad del Cerro, para que vieses a los soldados romanos del paso del Stmo. Cristo del Desamparo y Abandono pronunciando aquello de "en verdad éste hombre era Hijo de Dios". Junto a Silvia a pié de paso pudiste admirar la pericia de los costaleros pasando bajo un cable, y disfrutar imitando las voces de mando del capataz.

Sobre éstas líneas está la Imagen del Stmo. Cristo de la Buena Muerte de la hermandad de los Estudiantes. Desde hace muchos años tu mamá y yo somos puntuales a nuestro encuentro en la Plaza del Triunfo, a los pies de la Inmaculada y con el Alcázar de fondo y la Catedral de testigo. Allí seguiste entendiendo que las cofradías de cola (o de negro como tu dijiste) no dan ni caramelos ni estampitas (¿cuántas lecciones has aprendido ya mi niña?). Y escuchaba a Silvia explicarte que Jesús va muerto en la Cruz, aunque desde que Rodríguez Buzón lo pregonara en mi cabeza siempre suena que "va soñando su divina Buena Muerte".

Pero aún faltaba en nuestro programa la que queríamos que fuese la guinda del Martes Santo. Y después de merendar esupendísimamente, plantamos nuestros pies en la plaza de la Encarnación para esperar allí la llegada de la hermandad de San Benito para que pudieses ver como Pilatos presenta a Jesús al pueblo mientras en la cabeza de tu mami resonaba con más fuerza que nunca el principio de aquella sevillana de Cantores de Hispalis diciendo "son las cuatro de la tarde".


Así terminó ésta primera "chicotá" de nuestra primera Semana Santa juntos. Éste Miércoles Santo ha empezado con un tiempo muy inestable, y ya la hermandad de la Sed se ha quedado sin salir. Dios dirá cómo terminará el día, pero lo que es seguro es que a tu lado será un día estupendo.

8 de marzo de 2008

La rampa del Salvador

Salía de la calle Sagasta camino de la calle Córdoba con la mente puesta en el tamaño de la cola que habría para sacar la papeleta de sitio, cuando a mitad de la plaza me detuve... ¡ahí estaba la "rampla"! Y es que con una Semana Santa tan tempranera y con los carteles de las rebajas todavía colocados no tuve tiempo de pararme a pensar que éste año, gracias a Dios, volvería a acompañar a mi Cristo de Pasión y a mi Virgen de la Merced desde la Iglesia del Salvador.

Fueron unos fugaces segundos frente a la Alicantina los que me llevaron hasta mis más felices recuerdos semanasanteros, que me llenaron la mente de olor a incienso y azahar sobre todo cuando escuché él crujir de la madera mientras unos niños -como yo mismo hice antaño- correteaban arriba y abajo por la rampa.

Miré hacia los veladores y efectivamente y aunque hacía frío... ¡ahí estaban las raciones de pavías! Martíñez Montañés desde su atalaya privilegiada sonreía mientras esquivaba una paloma. Y mi mente volaba a aquél primer Jueves Santo que sobre los hombros de mi tía Rosarito vi bajar al Cristo de mi familia, al que llevo en mi sangre y que forma parte de mi propia esencia, por aquella rampa entre columnas de incienso y bajo la plegaria de una saeta.

Cuando casi había llegado al naranjo de la esquina sonreí al pensar en el 13 de Septiembre de éste año, porque aunque no habrá rampa, nacerán en mi nuevos recuerdos.

El próximo día 20 mis pies tienen una cita con una madera que me animará a la salida y me reconforatrá a la vuelta. Llega la Semana más esperada del año, y quizás para mí la más esperada de mi vida porque saldré de nazareno desde el Salvador nuevamente y con los ojos buscaré en silencio a mi esposa y a mi hija para seguir viviendo éste sueño de amor que la vida me ha regalado.

1 de marzo de 2008

Sentimientos de un padre en Cuaresma

Todos los años cuando empieza la Cuaresma los mismos recuerdos asaltan mi memoria. El olor de las primeras torrijas que hacía mi madre en casa, las túnicas de mi padre y de mis tíos colgadas en la escalera del chalet de mi abuela, el día de ir a recoger las papeletas de sitio, el acordarse de que era viernes y se nos había olvidado hacer vigilia, probarse el capirote una y mil veces para asegurarse de que quedara perfecto...

Pero por encima de todos esos recuerdos están los ligados a la propia esencia de la Semana Santa: las Hermandades y sus salidas procesionales. Recuerdo aquellos años en México cuando no podíamos venir a España tarareando con mi padre Campanilleros, Aguas, Corpus Christi, Estrella Sublime o Virgen del Valle. Repasando en diapositivas, fotos y revistas todos y cada uno de los pasos que salían cada día. Y luego, al trasladarnos definitivamente a Sevilla poder disfrutar del sabor incomparable de la llegada de la primavera en Cuaresma. Los conciertos de marchas, los Triduos, Quinarios, Septenarios y Novenas. Los besamanos y besapiés. Los traslados y los Via Crucis.

Hoy querido y añorado papá he disfrutado doblemente de nuestro segundo día "oficial" de Cuaresma con Rod Mondy. Por la mañana viendo vídeos en el ordenador y escuchando su primer "¡vámonos!" imitando la voz del capataz mandando un paso. Y luego nuevamente visitando iglesias -como tantos días hice contigo- intentando que poquito a poco se meta en sus venas el mismo Amor que tu me enseñaste para con nuestras tradiciones más seculares. Lo principal lo tiene ella en su corazón, ya que ama a Jesús y a María, ¡no pudo llegar a una tierra mejor para ello!

El azahar se ha adelantado un poquito, y ya huele a incienso en las calles sevillanas. Torrijas y pestiños compiten en las confiterías al lado de nazarenos de caramelo y pasos en miniatura. El ciclo de las tradiciones pasa una nueva página y el que fue hijo un día ahora es padre orgulloso que no deja de olvidar ni por un instante de quién es hijo.


Anotación extra: En el ABC de hoy domingo 2 de Marzo nos hemos encontrado con ésta foto