"La voz de la sangre... ¡qué flácida patraña romántica! La paternidad única es la costumbre del cariño y del cuidado. El que sufre, lucha y se desvela por un niño, aunque no lo haya engendrado, ése es su padre." (Rubén Dario. Autobiografía)
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12 de enero de 2012

Bloggers con Haití (#somosHaiti)

Desde Solidari@s: somos Haití se nos invita a compartir hoy, 2º aniversario del devastador terremoto que destruyó Haití, todo lo que Haití tiene que ofrecer para dejar de aparecer en el mapa y en las noticias sólo cuando hay una tragedia o una catástrofe.

Viví 4 días en Haití. Cuatro días que no se borrarán nunca de mi recuerdo, en los que ví como se cumplía el mayor de mis deseos que no era otro que el de ser padre. Por eso no se me puede considerar un observador objetivo porque para mi Haití es algo más que su geografía, sus gentes o su histórica pobreza. Mi imagen de Haití es un cuadro que mezcla el hiperrealismo de la visita a un hospital donde un niño padecía un status epiléptico mientras su padre lo acunaba en sus brazos, hasta la belleza de los paisajes durante nuestra visita a la Misión Baptista. Es verdad que Haití se puede contar a través de anécdotas: que si hay calles que no tienen nombre, que si muchas otras no tienen ni luz ni agua corriente, que si entre ellos son racistas,... Pero hablar así de Haití es mantener una injusticia histórica.

El Haití del año 2.012 hay que buscarlo mirando a los ojos de los haitianos. Toda la ayuda y la cooperación internacional que continúa llegando a Haití se queda sólo en la corteza de un país maravilloso. Siguen pudiendo más los tópcios y los convencionalismos que la búsqueda de realidades.

Os invito a conocer un poquito, sólo un poquito más de Haití. Hacedlo por el motivo que más os plazca: solidaridad, curiosidad, o simplemente porque sí. Y veréis que existe un Haití aún por descubrir. Una catástrofe volvió a poner a Haití en el mapa, pero más catastrófico sería volver a dejar que cayese en el olvido.

Hoy, igual que ayer, igual que siempre #somosHaiti.

5 de enero de 2012

¡No puedo con los nervios!

Este año si que se me ha venido encima la víspera del día de Reyes. Con las niñas de vacaciones pasando las mañanas en casa de la abuela Blanca, y a pesar de lso maravillosos fines de semana que hemos pasado, este año no tengo planificado el día de la Cabalgata, de la merienda con chocolate o con rosco de reyes según pillemos, de nervios y más nervios.

Cuento las horas que faltan hasta que se levanten las niñas, y los papás nos preparemos para salir a pasear por la mañana de un día tan maravilloso. Llegan las 48 horas más emocionantes de todo el año, al menos para mí. Se que al igual que en la cena, me invadirán los recuerdos de mi infancia y muchas escenas aparecerán ante mí diáfanas y transparentes. Disfrutaré de la chiquillería por las calles, del sonido de las bandas de cornetas y tambores y de los beduinos del cortejo. Y me pienso hartar de verle la cara a mis hijas y a Silvia para cargar las pilas para todo el año. Y no me pienso olvidar de auqellos para los que este día significa poco o nada porque nada tienen con qué celebrar, ya que cambiar ese destio forma parte de mis ilusiones cada año.

Mi mente se prepara y enciende el automático de la banda sonora que martilleará una y otra vez mis tímpanos canturreando "ya vienen los Reyes Magos, ya vienen los Reues Magos, caminito de Belén,..."

Qué el Señor que todo nos lo dá, colme cada instante de vuestras vidas del brillo y la sonoridad ilusionada que cubrirán en la tarde de hoy las calles de nuestra tierra. ¡Bendita ilusión la de la víspera del día de la Ilusión!