Desde Solidari@s: somos Haití se nos invita a compartir hoy, 2º aniversario del devastador terremoto que destruyó Haití, todo lo que Haití tiene que ofrecer para dejar de aparecer en el mapa y en las noticias sólo cuando hay una tragedia o una catástrofe.Viví 4 días en Haití. Cuatro días que no se borrarán nunca de mi recuerdo, en los que ví como se cumplía el mayor de mis deseos que no era otro que el de ser padre. Por eso no se me puede considerar un observador objetivo porque para mi Haití es algo más que su geografía, sus gentes o su histórica pobreza. Mi imagen de Haití es un cuadro que mezcla el hiperrealismo de la visita a un hospital donde un niño padecía un status epiléptico mientras su padre lo acunaba en sus brazos, hasta la belleza de los paisajes durante nuestra visita a la Misión Baptista. Es verdad que Haití se puede contar a través de anécdotas: que si hay calles que no tienen nombre, que si muchas otras no tienen ni luz ni agua corriente, que si entre ellos son racistas,... Pero hablar así de Haití es mantener una injusticia histórica.
El Haití del año 2.012 hay que buscarlo mirando a los ojos de los haitianos. Toda la ayuda y la cooperación internacional que continúa llegando a Haití se queda sólo en la corteza de un país maravilloso. Siguen pudiendo más los tópcios y los convencionalismos que la búsqueda de realidades.
Os invito a conocer un poquito, sólo un poquito más de Haití. Hacedlo por el motivo que más os plazca: solidaridad, curiosidad, o simplemente porque sí. Y veréis que existe un Haití aún por descubrir. Una catástrofe volvió a poner a Haití en el mapa, pero más catastrófico sería volver a dejar que cayese en el olvido.
Hoy, igual que ayer, igual que siempre #somosHaiti.






