No Jesús, no me he olvidado de Spandau Ballet, ni de sus canciones, ni de lo que vivimos juntos en aquel imborrable e irreptible concierto en el Prado de San Sebastián. ¡Cómo me iba a olvidar de ellos! Aquí la peña si andaba dividida porque eso de los guardapolvos y de los pendientes pues como que no pegaba mucho. Pero es que Tony Hadley cantaba de una manera que no quedaba más remedio que escucharlos a pesar de la estética de nuevos románticos. Y los menos entusiastas luego descubrierin que sus baladas eran más largas que la media y eso favorecía las estrategias ;-)
30 de abril de 2011
22 de abril de 2011
No pudo ser...
El cielo, ¡ay el cielo! no ha permitido que mi Hermandad de Pasión haya hecho su estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral. ¡Ay cielo, ay! Este año en el que necesitaba más que nunca acompañar a mi Virgen de la Merced yo ya sabía desde el Sábado de Gloria no podría salir por culpa de un agudísimo dolor de espalda. Pero encima no poder disfrutar de mi cofradía en la calle ha sido demasiado para mi y me ha dejado tocado.Mi Cristo de Pasión con lirios, ¡ay cielo, ay! como a mi más me gusta. La banda de música del paso de palio un año más sin estrenarse. Mi túnica sin orearse y ya van 3 Semanas Santas sin salir y eso es ya todo un agujero en mi alma cofrade y en mi corazón cristiano. Sólo me queda el consuelo de saber que faltan menos de 365 días para la próxima Semana de Pasión en la que ¡ay cielo, ay! pido que mi sueño y mi deseo se vea cumplido y pueda volver a pasear por las calles de Sevilla acompañando a mis Sagradas Imágenes para dar testimonio de esa Fe que tanto falta y que tanta falta hace en este mundo en el que vivimos.
El Señor lo ha querido así, y nada hay que objetar. Él sabe mejor que nadie el porqué de esta tarde-noche teñida de lágrimas.Tal vez por eso, entre tantos sevillanos, hay un hombre que se mira las manos. Nació hace unos 400 años. Pero su rostro no lo envejeció esa edad sino la Cruz que le hicieron cargar desde el principio. Y con esa Cruz no para de aliviar las cruces de los demás sevillanos. Cada Jueves Santo abandona su casa, en la plaza del Salvador, para recorrer la ciudad y buscar las caras de quienes no suelen ir a verle. Es sin duda una de nuestras mayores cumbres religiosas de estos días. Porque nuestros pasos en la calle no buscan la emoción de los sentidos, sino la conmoción del alma.
Unos días al año le quitan su Cruz, para su Besapié, y El se queda como en el último trecho del camino al Gólgota mientras Simón llevaba su madero. Porque cuando le quitan su Cruz El se queda... mirándose las manos. Como queriendo tomar con ellas las manos de todos los hijos de esta ciudad para unirlas bajo su amor sin medida. Esa era su misión. Por eso me gusta tanto verle cuando le quitan su Cruz. Con su prodigiosa cabeza recogida en su pecho, fijos los ojos verticalmente en sus manos abiertas. Llenas de milagros. Y cuando cada tarde de Jueves Santo vuelvo a verlo venir me miro mis propias manos, y las escondo avergonzado ante su presencia. Y solo veo manos a su alrededor, las manos de los suyos que le preceden, manos de apretarse el escudo mercedario sobre el pecho, manos salpicadas de cera roja sobre las manchas de la piel veterana, manos de escolta para esa compañía que nunca les falló. Manos que desembocan en las divinas manos del Señor reflejadas sobre los cierros de Álvarez Quintero.
¡Pasión! Tu eres el Cristo que se mira las manos. ¡Pasión! Dulce orilla para el oleaje encrespado en que nos ahogamos. ¡Pasión! aplaca con la mansedumbre de tus manos esta marejada, y desde tu barca de plata sálvanos… Cómo atrevernos a pensar en una Sevilla sin sevillanos. Sería quedarnos sin ti, Jesús de la Pasión. Tu, el primer sevillano, el de las nobles manos… (Extracto del pregón de D. Francisco J. Vázque zperea, 2.003)
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18 de abril de 2011
Lunes Santo familiar
Más de una semana preparándolo mentalmente todo. ¡Qué digo una semana si han sido dos años! Dos años de alegre pena. Dos Semanas Santas de felicidad con suspiros con pellizco y mordida del labio de abajo. Por eso cuando ayer por la noche las gotas de cera de su túnica se quedaban en el papel de estraza al paso de la plancha toda ella irradiaba felicidad. Este año 2.011 buscó la energía en los días de Cuaresma, en las visitas a los templos, en los besamanos y en los besapiés. Pero por encima de todo buscó su Norte en la parroquia de San Andrés.
Luego a merendar que las niñas se estban portando como lo que son: hermanas de Santa Marta. Luego nos colocamos estratégicamente en el rincón con menos encanto cofradiero de toda Sevilla: la puerta salida al Duque de El Corte Inglés. Allí flanqueados por dos familias encantadoras pasaron rápidos los minutos hasta que comenzó a pasar el impresionante cortejo de nuestra hermandad. Cruz de guía, senatus, banderín del grupo jovén, bandera de Santa Marta, y con otro banderín empezaba el 5º tramo. Rod Mondy me sorprendía con esos nervios nunca antes vistos. Y Jimena también me sorprendía aguantando el tipo y el tirón después de un ratazo en brazos. Y casi sin darnos cuenta la vimos. Nazarena (de Santa Marta), mujer (simplemente maravillosa), madre (sic) y esposa (siempre gracias, gracias siempre). Fue una mirada demasiado fugaz, pero de una intensidad y profundidad casi teológicas. ¡Así se da testimonio de nuestra Fe por las calles de Sevilla! Charitas Christi urget nos.
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15 de abril de 2011
Partituras de cuaresma
Cada día de la Cuaresma va regalándonos signos imperceptibles que ayudan a que se templen los nervios durante la espera para la Semana Santa. Los días se alargan. Empieza a sobrar la manta o el edredón durante la noche. Trinan los pájaros y florece y se enverdece el campo. El redoble de los tambores de los ensayos de las bandas son un arrullo nocturno. Y en el almanaque una clave de sol señala el día del concierto de Semana Santa.A mi me da que el Centro Cultural "Pastora Soler" es ya la sede oficial de la Orquesta JNZ. L@s niñ@s integrantes de la misma se mueven a sus anchas por los pasillos, camerinos y escenario, y casi se echan de menos los nervios de representaciones anteriores, vamos que da coraje tanta "profesionalidad". Claro que es entendible esa tranquilidad conociendo quienes son las personas que lideran este proyecto (jajaja,...tranquilidad sólo con tres ensayos generales...).
Me gustan los conciertos de la orquesta del colegio de mi hija. Me gusta llegar con tiempo para ver las caras de los familiares y amigos, y este año me he querido quedar con las caras y gestos de dos abuelas que repartiendo orgullo y ternura por igual me preguntaban al pié de las escaleras: "¿Toca su hija en la orquesta? ¿Si? Mi nieta toca la flauta.", mientras la otra me comentaba: "Hay que ver qué mérito tienen estos niños. Cada vez que vienen a casa me canta las marchas porque dice que tienen que ensayar". Y yo miraba esos ojos chiquititos de tembloroso brillo o la piel arrugada de su cara o de sus manos, mientras subían peldaño a peldaño las escaleras que las acercaba a ese cachito de gloria que sus nietos le iban a regalar.
Es la hora marcada y ya estamos dentro todos, y el jaleillo de la entrada se justifica por las ganas que tenemos de escuchar una vez más a nuestros niños. Con el patio de butacas repleto, el maestro Antonio rebosa orgullo en su introducción al concierto... ¡y se levanta el telón!
Las miradas buscan con rapidez y avidez el contacto con nuestros pequeños artistas, y ellos hacen lo mismo aunque de manera fugaz porque están pendientes de las órdenes de su director que se acaba de recuperar con maestría gimnástica de un traspiés. Hoy el primer sonido es para comprobar la afinación...
Orquesta JNZ - Pasan los campanilleros by PastorRoldan
Es curioso como el tiempo llega a pararse, a alargarse o a curvarse. Es curioso como los órganos de los sentidos pueden ser burlados por la intensidad de los sentimientos. Porque yo estaba allí. Yo ví como florecía azahar en la batuta del director. Yo olí a incienso con las primeras notas de las flautas. Y no había violines porque eran el vaivén de las bambalinas de un palio. Y no había clarinetes, sólo el trinar de los bencejos. Por no haber no había ni percusión, era el latir al unísono de 150 corazones sobre el escenario. El piano era la más deliciosa y dulce de las torrijas y la guitarra la canela que matiza su sabor. Y al fondo del escenario, brillando como el sol sobre el agua de nuestro río, las voces del coro esperando el "¡a esta es!" de su capataza para envolver con sus voces el regalo que en forma de concierto nos iban a dar.
Orquesta JNZ - La saeta by PastorRoldan
"Pasan los campanilleros", una maravillosa saeta de la maestra Mercedes y para terminar "La saeta", que incluía la sorpresa de la bulería del final. Es obvio que todos nos quedamos con ganas de más, de muchísimo más. Esta claro que los aplausos no fueron sólo fruto del amor hacia nuestros niños sino también la recompensa a su esfuerzo. ¡Qué bien sonó la orquesta en su conjunto! Y es que al final del concierto es cuando te da cuenta de lo que significa pertener a una orquesta. No se trata de 150 solistas tocando y cantando al mismo tiempo. Los maestros y maestras que colaboran y dirigen la orquesta deben estar henchidos de orgullo, sabedores del enorme tesoro que tienen en sus manos.
Hoy la orquesta habrá tocado tras el pasito de la Virgen en la procesión para los niños de infantil. Me he perdido ese bis tardío, aunque mientras camino voy tarareando marchas con la esperanza de que el primer nazareno está cada vez más cerca.
14 de abril de 2011
Las BSO de mi vida (IV): The mission
Dos enormes actores, un excelente guión y un Morricone sublime me hicieron pasar una de las mejores tardes de cine de mi vida. Creo que fue la primera vez que terminé de ver todos los títulos de crédito y prácticamente me tuvieron que echar de la butaca para sacarme de la impresión que había sufrido con esta película y por supuesto con su música...
8 de abril de 2011
Cuaresma entre campanilleros y saetas
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