
¡Roooooooooood! ¡Roooooooooooood!
¡Roooooooooood!
¡Roooooooooood!
Seguramente hace un año y más acercándose las fechas del Tenorio hubiese recordado aquello de "cuan gritan esos malditos y que mal rayo les parta, si en terminando ésta carta no pagan caros sus gritos"
Pero claro ahora el que me hayan sacado del semisueño en el que me encontraba sumido después de haber vuelto con Rod Mondy de natación no produce en mi mas que ternura y recuerdos, recuerdos y ternura. Veo a mi hija salir corriendo hacia el patio gritando "un momento, un momento" para enseguida volver para pedirnos que le abramos la puerta.
Aquellos que seguís éste blog desde sus inicios sabéis que nos vinimos a vivir a Coria huyendo de Sevilla entre otras cosas buscando que algún día nuestros hijos pudiesen criarse en un ambiente sano, pudiendo jugar fuera de la casa y recordando en parte a nuestra infancia cuando los creadores de la DS o de la Play no las tenían ni siquiera en el pensamiento. Por eso ahora sabemos que en aquel momento tomamos la mejor decisión.
Rod Mondy tiene a una amiga a la que quiere un montón. Se llama Claudia y vive muy cerquita de casa. Van al colegio junas y estaban deseando poder jugar también por el barrio. Y ayer esa pequeña entró en casa mientras Rod Mondy buscaba una muñeca para llevársela, y me quedé pensando que si Dios quiere también la veré crecer a ella y si su amistad sigue creciendo acompañará la vida de mi perlita durante mucho tiempo más.
Casi me dió pena cuando las voces y pasos se alejaron por el pasillo de la urbanización, buscando el mejor sitio para jugar sin ser molestados. Mis recuerdos me hicieron compañía el resto de la tarde mientras sonaba en mi cabeza el grito de mis amigos de la calle Petrarca gritándole a mi mamá "¡diez minutos más señora Blanca porfaaaaaaaaaaaaaa!"




