Eterno cachorro, juguetón como ninguno. Y meón, también siempre meón. ¿Y qué más daba? Siempre el primero en saludar a los amigos que llegaban. El primero en acoger a los animalitos nuevos. El primero en levantarse. Han pasado los años demasiado rápido, y se ha ido al Cielo de los animales con 9 añitos.
Rod Mondy se ha quedado sin su primer amigo, sin el compañero de juegos que acompañó el arranque de nuestra familia. Y está mal, con una pena tan grande o mayor que la mía. De cada 10 fotos que hay disparado en el patio, en más de la mitad siempre ha estado Cásper. Porque el era así, un corazón enorme con cuatro patas, un cabezón enorme y un rabo. ¿Qué le puedo explicar yo a mi perlita? ¿Qué le digo que ayude a que su pena se convierta rápido en recuerdo feliz?
Me siento feliz de haber podido compartir una etapa de mi vida con Cásper. No puedo imaginar amor más sincero que el de nuestros amigos animales, y Cásper no ha sido una excepción. Incluso yo diría que más bien ha sido un perrito de sobresaliente, de matrícula de honor. Así que quede para siempre esta entrada en el blog familiar como el homenaje de su familia, que de la misma forma que el quiso tanto, también lo quiso muchísimo.
¡Hasta siempre Cásper, eterno cachorro juguetón!




