
El embarazo y las ecografías van siempre de la mano. Porque gracias a la técnica se abre una ventanita que nos permite ver a nuestro futuro hijo mientras se está desarrollando. Las caras de los futuros padres dulcifican sus gestos y sus ojos suelen enrasarse de lágrimas. ¡Y no es para menos! Ver ese cuerpecito en desarrollo hace volar la imaginación y a soñar con poder tener entre sus brazos al hijo esperado.
Para las familias que adoptamos en China hace años que tenemos la única ecografía, que a modo de foto fija, nos invita a la ensoñación y a seguir tirando del hilo rojo. Sólo cambiamos de nuestras carteras esta ecografía el día en que somos asignados y llegan por las tan ansiadas y esperadas fotos de nuestr@ hij@.
Así que hasta que llegue nuestro momento, seguiremos disfrutando con las ecografías.
Amor




