"La voz de la sangre... ¡qué flácida patraña romántica! La paternidad única es la costumbre del cariño y del cuidado. El que sufre, lucha y se desvela por un niño, aunque no lo haya engendrado, ése es su padre." (Rubén Dario. Autobiografía)
Daisypath Happy Birthday tickers
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28 de agosto de 2010

Verano (y III): Colección de sensaciones

Hoy llegan a su fin las que sin duda alguna han sido las mejores vacaciones de mi vida.

Es verdad que antes de la llegada de las niñas he disfrutado de maravillosas vacaciones, conociendo muy distintos lugares y culturas, y que al lado de Silvia siempre he encontrado un plus de felicidad hasta ahora desconocido para mí. No me puedo quejar de los veranos que he vivido hasta la fecha, incluyendo el primero con Rod Mondy o el del año pasado alrededor del embarazo de Silvia esperando la llegada de Jimena.

Este verano todo ha sido igual pero absolutamente diferente. Las mismas cosas, los mismos lugares, incluso las mismas personas se sienten ahora de otra forma. Me dí cuenta durante las fiestas de Pinos del Valle (el pueblo de Silvia). Notaba una enorme satisfacción en cada momento y en cada cosa y una enorme felicidad se había apoderado de mí. Pasear por las calles del pueblo, asistir a las procesiones y a las misas, y participar de los actos de las fiestas me resultaba especialmente satisfactorio. Ahora con el anuncio de Ikea todos hemos recordado que no es más rico el que más tiene sino el que menos necesita, y ahora mismo no sé si soy rico o no porque aunque "sólo" necesito a mi familia, la necesito tanto, tanto, tanto que me surge la duda. De todas formas poco me importa ser rico o no porque lo que si sé es que soy muy feliz seguramente porque desde hace bastante tiempo le dí sentido a otra frase: el secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere sino querer siempre lo que se hace.

Me encantan todos esos pequeños momentos que han hecho de las vacaciones de verano del 2.010 las mejores de mi vida. Me gustan los dientecillos de Jimena asomando cuando se ríe a carcajadas con Rod Mondy. Me enternece ver a Silvia durmiendo plácidamente arrullada por la dulzura de los balbuceos de la bebita. Me fascina ver las caras de los abuelos y bisabuelos al lado de mis hijas. Y los primeros pasos en el andador de la pequeña. Y la bicicleta ya sin rueditas de la mayor. Y los paseos. Y los desayunos, los almuerzos y las cenas. Incluso las noches de calor. Han sido tantas las pequeñeces maravillosas que han adornado mi vida a lo largo de estos 30 días que soy incapaz de enumerarlas todas, aunque ha habido una guinda al pastel y que llegó justamente ayer en forma de email desde Vietnam donde Julia Bíen ya está para siempre con Laura y Fernando.

...Inolvidables e imborrables vacaciones las del 2.010...

25 de agosto de 2010

Huellas imborrables

Celebro mi destino
de sentir como siento,
de vivir como vivo,
de morir como muero.
(Destino final - A. Yupanqui)

Hay muchas clases de huellas. Las dactilares, la genética, la que deja el paso del tiempo, las de nuestros pasos por la arena y también están esas que te marcan para siempre.

Querido papá:

La melancolía me ha invadido por completo, y esas marcas invisibles e imborrables que me unen a ti me llaman, me arden, me acarician y lo mismo son aire en el suspiro, lágrima en el llanto o la mirada que se desvía al apuntar una sonrisa. Ante mí hay un acantilado de 10 años sin posibilidad de cruzarlo. Pero el recuerdo ha creado un puente firme y duradero que siempre nos unirá por más que el tiempo ensanche la distancia.

Al final todo tiene que ver con lo mismo: la familia. Atravieso un camino por el que tú caminaste ya, y avanzando a cada paso mi felicidad se multiplica al unir pasado con presente. ¡Por fin lo entiendo! El amor a mi familia, a todo lo que significa y a todo lo que me da hace que ese camino sea menos duro y que mis pasos sean firmes y mi vista siempre mire al frente. A los lados cosecho mucho y bien de lo sembrado por , y no olvido plantar nueva semilla para que el círculo pueda cerrarse en su momento.

Diez años después aquí estoy nuevamente escribiéndote una carta abierta al mundo. He adoptado y adaptado muchas de tus costumbres porque no podía ser de otra forma. Tu y yo somos Pastor Roldán y eso será así siempre y nada ni nadie lo podrá cambiar. Aquel 15 de mayo en que nos convertimos en hijo y padre fue el inicio de mi camino, y la huella que marca el 25 de agosto en mi corazón no es nada en comparación con la energía que me da sentirte vivo en mí.

Tu nuera, a la que apenas pudiste conocer, es una mujer extraordinaria y tus dos nietas son absolutamente increíbles papá. Nada hay que pueda expresar esa sensación de felicidad que me persigue todo el tiempo, y nada puede existir que pueda hacerme más feliz de lo que soy. Sé que de alguna forma todo esto que te escribo no es algo nuevo para ti, porque sólo en el refranero puedo encontrar una explicación a mis sentimientos: de tal palo, tal astilla. Y por si alguna vez mi ánimo flojea, sólo necesito ver la sonrisa de mamá para saber que todo está bien, que todo va bien.

Van floreciendo mis sueños
a la par de mis tristezas,
También precisa cuidados
el alma como la tierra.
(Pobrecito soy - A. Yupanqui)

19 de agosto de 2010

Verano 2010 (II): ¡Se van a la Conchinchina!

Pero, ¿de verdad os creiáis que no os íbamos a dedicar una entrada en nuestro blog? ¡Jajaja! Cuando ya se puede contar en horas el tiempo que falta para que viajéis al encuentro de Julia Bìen queremos animaros con una sonrisa.

Queridos Laura y Fernando, dice una letra del Coro de la Hermandad del Rocío de Sevilla:

"Largo ha sido el Camino,
aún más larga la espera.
Largos han sido los días,
largas las noches de estrellas"

Habéis repetido tantas veces esas fechas "importantes" (solicitud, cursillos, CI, salida del expediente, registro,...) que están desgastados los números del almanaque de vuestros sueños. Las palabras fuerza, ánimo, esperanza, espera, lucha, deseperación, tenacidad, han formado un minivocabulario que no todos podían llegar a entender.

Y sin embargo ahora... ¡os váis a la Conchinchina (literalmente)! ¡Qué más da todo lo pasado si ya da lo mismo! El pasado atrás se queda, y el mañana quiere hacerse hoy a pasos agigantados. Conocéis cada pixel de la foto de vuestra hija y le dáis vida cada día. ¡Ojalá os fueráis capaces de imaginar vuestras caras!

Queridísimos amigos: desde el corazón de nuestra casa coriana nos damos el lujazo de contar los días para vuestro regreso, y guardamos un hermoso rotulador rojo para marcarlo en el calendario como el más especial de los festivos.

Ante vosostros se abre el infinito, y así será vuestra alegría y vuestra felicidad. La ganastéis ya hace mucho en batallas de palabras, en escaramuzas de oficina, y sobre todo gracias a la nobleza de cada latido de vuestros corazones.

¡Bendita la luz de "su" mirada!

Todo pasa y todo queda...

Verano 2010 (I): Cangiaventura

Un año más, y ya van tres, Rod Mondy ha podido disfrutar de las maravillosas actividades que este año le esperaban en Cangiaventura. Como en ocasiones anteriores la organización ha sido magnífica, y desde el primer minuto los niños han disfrutado de lo lindo.

La perlita se ha hecho mayor, y ya pertenece al grupo de los cangiaventureros de las camisetas amarillas. Como es lógico las actividades que han desarrollado este año ya son de "niños mayores" jajaja. Pero mayores o no lo importante es que cada mañana a lo largo de tres quincenas ha podido disfrutar de lo lindo de todo lo que Encarni y su maravilloso equipo les habían preparado. Y sus dos monitores, primero Juan y luego Patricia, han ayudado a que la diversión haya sido estupenda. Porque es que ha habido tiempo para todo: fiesta de disfraces (edad de piedra y circo), celebración del campeonato del mundo de fútbol vistiendo los colores de España, día de la paz Betis-Sevilla, las gymkanas, juegos de mesa, deportes, fiestas del agua, el primer día del libro,... Y es que ya todos sabemos que Magia es verte sonreir y que Cangiaventura es la auténtica fabrica de magia de cada verano.

Las pistas del polideportivo del Cangilón se han quedado vacías. Y sin embargo, en muchos trozos de césped, en los agujeros de las redes de tenis, en una salpicadura del borde de la piscina, o tal vez en esa gorra que se quedó olvidada bajo un árbol, han quedado atrapados para siempre esos trocitos de felicidad envueltos de carcajadas y carreras, y si uno se fija bien se ve la sombra de Korki tras el granado de la entrada...

Y si Dios quiere el año que viene... ¡volveremos!