A simple vista parece un cura "moderno". Pelo largo, barba bien cuidada, bien arreglado y con un tono de voz muy agradable. Rompe un poco el esquema clásico de los párrocos. Y efectivamente cuando lo ves "trabajando" comprendes que no es un cura al uso. Me gusta la manera que tiene de ejercer su magisterio, bajando las escaleras del presbiterio para acercarse a sus parroquianos. Cualquiera que haya asistido a la misa de los niños (la de las 11.00 de la mañana) sabrá a lo que me refiero. Y no sólo porque en esa misa se cante mucho (y últimamente hasta bien), sino porque sus sermones que parece que van dirigidos a los niños, calan muy profundamente en los adultos.
Yo he escuchado de sus labios pronunciar palabras en las que entendía que los católicos se hayan alejado de las iglesias, aceptando que "algo se habrá hecho mal". Pero siendo fiel a esa vocación que es tan evidente no se conforma sólo con aceptar la crítica sino que se ha puesto en marcha para pastorear a sus ovejas y hacer que vuelvan todas al redil. Al menos conmigo lo ha conseguido, y estoy feliz de haber reencontrado muchos años después sentimientos y creencias que habían quedado enterradas en el olvido.
Por mucho que intente describir al cura de mi parroquia creo que no lo lograría. Así que si mis palabras han hecho brotar en ti la curiosidad lo podéis encontrar en la parroquia de San José de Coria del Río.



