"La voz de la sangre... ¡qué flácida patraña romántica! La paternidad única es la costumbre del cariño y del cuidado. El que sufre, lucha y se desvela por un niño, aunque no lo haya engendrado, ése es su padre." (Rubén Dario. Autobiografía)
Daisypath Happy Birthday tickers
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9 de febrero de 2012

Cerramos un capítulo de nuestra vida

Se acabó. Hoy se cierra de forma definitiva un capítulo de nuestra vida. El expediente 05/152 AI no llegará hasta el final del camino iniciado hace tantísimo tiempo que aquellas fechas que un día manejábamos de memoria (entrega de la solicitud, curso para familias adoptantes, estudio psicosocial, obtención del CI, fecha de registro,...) se han ido borrando paulatinamente de nuestro recuerdo.

El motivo de traer esta noticia familiar al blog no es otra que aprovechar para echar la vista atrás y ver que el destino nos ha dado mucho más de lo que en su momento pedíamos. Residentes en Coria del Río (Sevilla), nuestra familia tiene su hogar en el corazón de cada uno de sus miembros. Cada pasito dado desde que Silvia y yo cruzamos nuestros caminos a finales de 1.999 hasta el día de hoy ha ido modelando y marcando el resultado en una especie de fotografía fija-cambiante algo así como la imagen del meteosat. Nubes, en muchos momentos que a veces terminaron en tormenta. Nieve, fría, de las pérdidas sufridas mientras caminábamos. Lluvia que enfangó el camino y lo enlenteció hasta hacerlo casi insoportable. Pero también sol. Sol, mucho sol iluminando las muchas alegrías que hemos tenido durante este tiempo. Entrelazando nuestras manos, hoy podemos ver en casa un par de Arco Iris que dibujan una sonrisa para verla desde el cielo, con dos hijas maravillosas que llenan nuestras vidas por completo, dándoles sentido, y que son el Norte hacia el que apunta la brújula que guía nuestro caminar.

¿Pena? Díficil saberlo. Desde luego un pellizco en el corazón si que hay, ya que si no, no se explica porque mi corazón se acelera al escribir estas líneas. Pero también hay esperanza, al soñar mi mente de poeta que al apartarnos del camino otras familias podrán ver completada su historia un paso antes de lo que habían previsto. No puedo imaginar un epílogo mejor para el último párrafo del libro que un día empezamos a escribir con una carta en la que abríamos nuestro corazón al Centro Chino de Adopciones, allá en Oriente, por donde sale el sol...

Un expediente es una recopilación de documentos, de firmas, de sellos, de papeles y más papeles. Pero también tiene un corazón que late muy, muy, muy adentro y que contiene las ilusiones de una pareja que nunca llegó a imaginar las sorpresas que la vida le guardaba cuando lo iniciaron. Sabíamos que al final formaríamos una familia, pero lo que no sabíamos era que encontraríamos a tantos amigos maravillosos. Personalmente, el día que entregamos nuestra solicitud de adopción internacional, creía que comenzaba una aventura. No me equivoqué. ¡Y menuda aventura!

Mi última línea de esta entrada es, como otras muchas veces, para los que seguís en el camino. Mirad en cada puesta de sol la esperanza de que con la llegada del nuevo día estréis un poquito más cerca de vuestra meta. Que vuestro mantra sea: al final todo habrá valido la pena.

1 de febrero de 2012

Hoy es día de fiesta en nuestro hogar

¡Cuatro años ya!

Es un lapso de tiempo muy corto, y sin embargo me parece una eternidad. Tal vez la forma caribeña de entender el paso del tiempo se me metió para siempre en el corazón después de haber vivido la experiencia de convertirme por fin en padre, en el papá de Rod Mondy.

Cierro los ojos, respiro hondo y en un momento todas las imágenes vividas vuelven a mi mente con enorme facilidad. Recuerdo con especial cariño el último atardecer en Santo Domingo, la noche antes de viajar a Puerto Príncipe, con esas mariposas revoloteando que debieron ser muy parecidas a las que mi perlita ha vivido recientemente con la visita de SS.MM. los Reyes Magos. Se me vienen las imágenes de sor Rosa María recibiéndosnos en el aeropuesto, del todoterreno Toyota, de los lugares y gentes de Haití, de la casa que fue nuestro primer hogar familiar, de los olores y sonidos. Pero de entre todos los recuerdos hay uno que lo domina todo que no pudo ser otro que la primera vez que mis ojos vieron a Rod Mondy. Para eso si que no hay palabras, sólo emoción y agradecimiento cuando ante mí apareció la que desde ese momento y para siempre sería mi hija.

EL resto de la historia ya la conocéis y no os voy a aburrir con ella. Hoy, cuando el día esté a punto de rendir cuentas con el horizonte se habrán cumplido 4 años de mi visita al paraíso y sintiéndome unido con tod@s l@s que tanto empujastéis para que todo saliese bien, levantaré mi copa y brindaré por aquél día que sin duda marcó para siempre mi vida y le dió sentido al empezar a darle forma a mi familia.

¡Estamos de aniversario!