"La voz de la sangre... ¡qué flácida patraña romántica! La paternidad única es la costumbre del cariño y del cuidado. El que sufre, lucha y se desvela por un niño, aunque no lo haya engendrado, ése es su padre." (Rubén Dario. Autobiografía)
Daisypath Happy Birthday tickers
Daisypath Happy Birthday tickers
Mostrando entradas con la etiqueta Animales. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Animales. Mostrar todas las entradas

8 de septiembre de 2010

Mis amigos perrunos (y III): Tara

El último capítulo de estas entradas lo prometí hace mucho tiempo, y ha llegado la hora de que conozcáis la historia de una perrita maravillosa.

Época del Instituto, Facultad, Residencia y primeros años de casado (o sea, desde el año 1.987, pasando por la Expo hasta el verano del año 2.004)

Tara
La historia de Tara daría sin exagerar mucho, para escribir un libro. Su madre se llamaba Cati, y estaba destinada a cruzarse con un caniche campeón, pero días antes un cuchillo negrito y feo se cruzó en su camino y de aquel amor perruno y fugaz llegó al mundo una camada de 7 perritos en casa de mi tía Angelita. Al principio las heridas por el recuerdo de Barry se abrieron y no quise ir a ver a los perritos. Pero enseguida cambié de opinión y empecé a rogarle a mi mamá para que nos quedaramos con uno de los perritos. Y después de unas cuantas semanas de ruegos, una tarde calurosa de verano fuimos a elegir a uno de aquellos revoltosos animalitos que no paraban de jugar en la cocina. Bueno eran todos revoltosos menos una perrita que permanecía bajo una silla con los ojitos abiertos y moviendo el rabito sin moverse del sitio. ¿Amor a primera vista? ¡Absolutamente!

Las primeras horas en casa siguen en mi memoría como si hubiese sido ayer. Primero porque mi papá se negó a que se llamase "Dama", cosa que aprovecho mi mamá para hacer un tributo a su película favorita y llamarla "Tara". Y después porque aquél animalito temblaba de miedo y me la llevé a la habitación sobre uno de los cojines grandes del salón para que durmiese en mi cuarto. Aquella fue mi primera noche en vela...

Pasaron los años y por múltiples causas al final el que paseaba y sacaba a Tara era mi padre. Para cada uno de nosotros tenía muestras de cariño diferentes, aunque era increible ver las fiestas que me había cada día cuando llegaba a casa. O las que le hacía a mi tío Kike, en las que ineludiblemente se hacía pipí de la alegría y que le valieron el sobrenombre de "Tara Inés".

Mil cosas os podría contar de ella, pero prefiero quedarme con los momentos más emotivos. Para mi papá fue, hasta el día de su adiós, una compañera siempre fiel mostrándole su cariño hasta en los momentos más duros y difíciles por los que su salud pasó. Y luego ese cariño se trasladó a mi mamá a la que le dedicó los últimos años de su larga vida en los que hubo tiempo incluso de que se escapara y se perdiera en Pinos del Valle durante las fiestas de San Roque. Aquellos casi tres días sin ella, fueron difíciles porque me costaba aceptar que se hubiese ido sin habernos podido despedir. Pero al igual que pasó un año antes con su hermana Tica hubo un final feliz y volvió sucia, desorientada, temblorosa y medio desdentada a nuestro lado.

Diecisiete años estuvo con nosotros, con sus ojitos casi siempre tapados por su flequillo, con ese rabo que se partió la puntita cuando un día sin querer se lo pillé con una puerta, y con esa postura suya de recibirte con las patas para arriba para que le rascases la panza. ¿Qué aprendí con ella? La entrega total sin esperar nada a cambio. Ese fue su regalo y así vive en mi recuerdo. Probablemente también me enseñó que hay que saber envejecer, ya que a pesar de los años ella vivió nunca dejó de ser una cachorra. ¡Ay Tarita Inés del alma mía!


-0-

El resto de la tropa ya ha sido presentada en éste blog. La efímera Cora, el meón de Cásper, y la incombustible Nina, junto con los galgos que acogimos (Tristán, Dulcinea, Pastora y Shira) y una nueva habitante que llegó de forma temporal y por ahora está como indefinida y que responde al nombre de Lola y que espero presentaros pronto. A ellos tenemos que unir a la parte felina de la ecuación, junto con los roedores para así conformar la realidad de nuestro hogar. ¿Locos? Seguramente, pero muy satisfechos.

7 de septiembre de 2010

Mis amigos perrunos (II): Nina II y Barry

De los dos perros que os voy a escribir hoy me acuerdo perfectamente. Los dos forman también parte de los mejores momentos de mi infancia y son un recuerdo tremendamente positivo y feliz de aquellos días.

Últimos años en México y primeros en España (entre 1975 y 1981)


Nina II
Llegó una tarde mientras jugaba con mi amigo Modesto en mi casa. Llamaron al timbre de la puerta y... ¡allí estaba ella con un lazo rojo alrededor del cuello! Miré a mi papá y le pregunté: "¿Es para mí?" y me contestó: "En cuanto le pongas un nombre". A lo que mi mamá agregó: "Pero antes recoge todo el tiradero de juguetes que tienes en el salón" (típico de madre, ¿verdad?). Esas primeras horas con mi perrita, esos dulces despertares con el peso de su destartalado y canijo cuerpecillo sobre mis piernas, y aquellos intentos de ladrido que se quedaban en un sonido que parecía más un estornudo nos convirtieron en inseparables.

No hubo una tarde en la que no estuviese deseando terminar los deberes para salir con ella a dar un paseo. Mi paga se agotaba en comprarle pelotas, que después de lanzarle unas cuantas veces se dedicaba a destrozar concienzudamente. Le encantaba jugar conmigo y con mis amigos, y ninguno le tenía miedo porque a todo el mundo le movía el rabo. Y fué precisamente esa inocencia de perrita linda (aunque traviesa) la que la separó de mi lado porque un día en los viveros que mi padre dirigía en Tepoztlan se la robaron y de esa forma sentí por primera vez el dolor de perder a un ser querido.


Barry
¡Éste si que era todo un elemento! Hijo de Aldonsa y hermano de Ludovico, este Cocker fue sin duda el mejor amigo en los años previos a la adolescencia. La camada era de exposición y la señora Adriana nos dejó elegir al que más nos gustara y al verlo no tuve ninguna duda de que con él se cumpliría aquello de "el mejor amigo del hombre".

A su lado me fue más fácil dejar a mis amigos en México, y fue mi consuelo en las primeros meses de aquel frío invierno de 1.979 que primero nos llevó a Calatayud, para terminar finalmente en Andújar. Era tierno, aunque con carácter. Afectuoso, pero sin excesos. Ninguno como él para guardar mis secretos, aunque nunca fue un gran consejero (¿es qué pensaría yo con 12 años recién cumpidos para pedir consejo a mi perro?).

Nuestra definitiva mudanza a Sevilla impuso que tuviésemos que regalarlo. Y eso desquició a mi pobre amigo. En un primer intento se fue con un amigo de mi papá, pero a los pocos días nos lo regresaron porque le había mordido la mano. No tuve tiempo para soñar con que finalmente viajara también a Sevilla porque se lo dimos al guarda de la finca donde trabajaba mi padre y ya nunca supe más de mi Barry. Si de Nina aprendí el dolor por la pérdida, con Barry aprendí que por nada del mundo abandonaría nunca a ningún perro más.

- 0 -

Han pasado más de 30 años desde aquellos días, y sin embargo la sonrisa no se borra de mis labios mientras recuerdo aquellas peripecias infantiles en la que se sembró la semilla de mi amor por los perros en particular, y por los animales en general. A fin de cuentas ya sabemos que "la vida adulta no es más que el revelado de la película rodada durante la infancia".

6 de septiembre de 2010

Mis amigos perrunos (I): Atila y Nina primero, y después Atila II

Empiezo hoy una serie de entradas que desde hace tiempo debería haber escrito. Y es que poco a poco quiero presentaros a todos esos amigos perrunos que han compartido mi existencia y que probablemente hayan influído en mi forma de ser tanto o más que muchas personas.

Primeros años en México (más o menos de 1967 a 1975)

Atila
Como es lógico no tengo ningún recuerdo de este maravilloso cruce de pekinés, y todo lo que sé es que a mi mamá le encantaba porque según me cuenta no tenía los dientes para afuera como la mayoría de los pekineses. Cuando yo nací ya estaba viejito, y le gustaba pasear cerca de la cuna para que yo sacara la mano y le acariciara en el lomo.


Nina
Esta hermosa pastor alemán fue guardiana y compañera de mis juegos coincidiendo algún tiempo con Atila. Según me contaron mis papás era un auténtico portento verla correr por el jardín y sobre todo saltar para recoger su pelota en el aire.


Atila II
Atila y Nina se fueron, pero pronto el hueco quedo cubierto por el hermoso cachorro que véis en las fotos. A su lado viví mi primera mudanza, desde la calle Monte Pichincha en Las Lomas hasta el piso en el que pasaría el resto de mi infancia en la calle Newton en Polanco.

- 0 -

Aunque de aquellos tres perros no tengo recuerdo alguno, viendo las fotos seguro que acierto al decir que nos quisimos mucho y que lo pasamos muy bien juntos.

12 de agosto de 2009

Juguete roto (dedicado a "Peluche")

A lo largo de mi vida he tenido muchos animales de compañía, sobre todo perros, y de todos ellos guardo un recuerdo imborrable. Algunos además me acompañaron en momentos especiales como cuando era un bebé y Atila (pekinés) y Nina (pastor alemán) velaban mis juegos y mis sueños. Otra Nina (dálmata) llegó durante mi infancia, y Barry (cocker spaniel) me ayudó a que nuestro traslado desde México hasta España fuese menos duro. En mi adolescencia fue Tara (cruce de caniche) quien me acompañó, y lo hizo durante tantos años que vió incluso como me licenciaba en Medicina (la historia de Tara la dejaré para otro día).

Ahora comparto la felicidad de vivir con Nina y con Cásper, ambos recogidos de la calle. Además, en un corto espacio de tiempo y gracias a que Silvia se empeñó en que fuésemos familia de acogida de galgos han pasado por nuestro hogar Titán, Pastora, Dulcinea, y Shira. Y aunque nos gustase que esta lista acabase aquí, lamentablemente sabemos que en un futuro volveremos a abrir las puertas de nuestra casa a más galgos.

Pero esta entrada va dedicada a "Peluche".
Hace unos días, con la caída de la tarde, Silvia encontró un cachorro debajo de un coche e hizo lo único que podía hacer: meterlo en casa. El animalito a pesar de estar sucio era precioso. Estaba agotado, absolutamente deshidratado, famélico, sin apenas fuerzas para respirar y menos aún para tenerse en pié. Sus encías estaban blanquecinas y su boca fría, sus ojitos miraban sin miedo y se entrecerraban por momentos. Su cuerpo no reaccionaba a las caricias y su rabito no daba señales ni de tristeza ni de alegría.

Silvia lo colocó en la mesa que tenemos en el patio. Mientras intentábamos rehidratarlo poco a poco, nuestros animales empezaron a aparecer. Los gatos encabezados por Noa y Michina se subieron a la mesa con esa curiosidad que la genética y el refranero les otorga. Cásper a media distancia estaba pendiente de todo. Nuestra perlita le mandaba besos y le decía que se iba a curar. Y mientras, el perrito se dejaba que le diéramos agua con una jeringa ya que no tenía fuerza ya para poder beberla por si mismo. Poco después pudimos darle un poco de suplemente nutricional y lo llevamos a la caseta del jardín donde lo dejamos acomodado.

La noche fue diferente, sin las entradas y salidas habituales de los animales de nuestra habitación. Cuando me levanté los seis estaban en el dormitorio y no hicieron amago de seguirme. Al bajar las escaleras vi a "Peluche" dormidito dentro de nuestra casa justo detrás de la puerta. Con sus últimas fuerzas encontró el camino a través de la puerta de la cocina para meterse dentro. Creo que intuyó que las personas y animales que lo habían acogido serían su única y última familia, y dignificó su cruce a través del Arco Iris dejando atrás los sufrimientos de una vida que seguro que nunca mereció.

Tanto Silvia como yo se lo explicamos por la mañana a Rod Mondy, diciéndole que el animalito estaba tan cansado y tan enfermo que no pudimos hacer nada más para salvarlo. Y ella, desde la fortaleza que da lo que ha vivido y hablando desde la verdad del corazón de un niño dijo: "Ahora tiene alas"...

Así me imagino yo ahora a ese perrito que bauticé como "Peluche" en su sepelio, volando entre nubes blancas, bebiendo el agua más cristalina y comiendo el mejor pienso que jamás nunca pudo soñar. Desde aquí nostros le seguiremos mandando el calor de nuestra familia porque aunque fuera durante muy pocas horas, él también formó parte de nuestra manada.

29 de enero de 2009

El cuento para Titán empieza a escribirse

Y para empezar y hasta que tenga una familia que lo adopte su nombre será Tristán.

Ayer por la mañana muy tempranito Silvia se lo llevó hasta Sanlúcar de Barrameda. Desde allí y a lo largo de toda la noche ha viajado hasta Barcelona donde lo han recibido en la Clínica Veterinaria donde le operarán su maltrecha pata. Y sabemos que se ha portado durante el viaje como lo que es, todo un campeón.

La estancia de Titán en nuestro hogar ha sido definitivamente maravillosa. El sentimiento de pena que tenemos es grande, pero aún más grande es la sensación de haber podido aportar nuestro granito de arena para que un animal tan noble, tierno y cariñosa pueda tener derecho a disfrutar de una vida en compañía de una familia que lo quiera.

Silvia dice que la familia que lo adopte se va a llevar una joya, y la verdad es que es así. Un animal limpio, sociable, juguetón, inteligente, y sobre todo muy, muy familiar. Supo encontrar su sitio rápidamente en la casa, y desde su posición disfrutó del amor que todos le dábamos. Ya os digo que su paso por la casa nos ha marcado muy positivamente. Y una vez más, y ya he perdido la cuenta, todo se lo debemos a nuestra Silvia. Sólo podemos seguir creciendo como familia a través de situaciones en las que entren en conflicto nuestros propios valores, y donde las palabras dejen paso a los hechos tal y como Silvia nos ha mostrado. El orgullo que sentimos por ella nos hace sentirnos aún más felices del futuro que le espera a Titán.

Ahora es el turno para que los veterinarios pongan a punto esa pata destrozada. Queda aún un largo camino hasta que llegue un nuevo viaje para este maravilloso y precioso galgo. Ese día desde su casa de Coria del Río todos los que en ella vivimos sentiremos una envidia tremenda por la familia que lo haga suyo a la vez que seremos inmensamente felices.

Titán, Tristán hoy y siempre estarás en nuestros corazones.
Actualización 10-02-09
Silvia acaba de hablar con la Clínica Veterinaria y sabemos que la intervención de ayer ha ido bien. Le han podido realizar la artrodesis, y ahora tiene unos fijadores externos. Como es lógico está ligeramente sedado y con una perfusión constante de analgésicos. Pero lo más importante es que incluso desde antes de la operación ya tenía una maravillosa familia que lo ha adoptado y que le está dando su cariño y su amor en estos momentos.

11 de diciembre de 2008

Regalar animales en Navidad

Se acercan unas fechas en las cuales es más propenso hacer regalos, que en cualquier otra fecha del año. Esta entrada en el blog va dedicada a todas esas personas que están pensando en regalar un animal de compañía. En muchos casos esos preciosos peluches que hicieron las delicias de pequeños y mayores en Navidad, terminan siendo abandonados. Con suerte algunos de ellos serán recogidos y llevados a albergues donde tendrán una segunda oportunidad y la posibilidad de ser adoptados por personas que si los sepan valorar y vean en ellos algo más que un "muñeco". Pero desgraciadamente, la mayoría malviven en la calle, pasando penurias y al final terminan muriendo de inanición o bajo las ruedas de algún coche.

Muchas personas no están preparadas, (por diversas razones), para hacerse cargo de la vida de un animal. Hay que tener en cuenta que la esperanza de vida de un perro ronda los 15 años y la de un gato puede llegar hasta los 20. Cuando nos hacemos responsables de una mascota, ha de ser de por vida, y entre todos hemos de concienciar a esta sociedad, y lograr terminar con la cría masiva y el abandono de animales.

Si aun, sabiendo todo esto, estás dispuesto a adquirir una mascota, acércate al albergue o residencia más cercano y adopta, ya sabes que “un amigo no se compra”.

Ojala algún día logremos acabar con el abandono de animales, recuerda:
“Él nunca lo haría”

28 de octubre de 2008

...con la fidelidad de un león

Acuérdate de quitar la música de fondo del blog para poder disfrutar más del vídeo. Los controles están al final de la página.