"La voz de la sangre... ¡qué flácida patraña romántica! La paternidad única es la costumbre del cariño y del cuidado. El que sufre, lucha y se desvela por un niño, aunque no lo haya engendrado, ése es su padre." (Rubén Dario. Autobiografía)
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5 de abril de 2012

Un año más de espera

¡No pudo ser! Nuevamente la necesaria lluvia ha dejado a mi cofradía en su templo. Resuenan en mi mente el recuerdo de las palabras del padre Benítez Carrasco (d.e.p.) cuando con 14 años viví mi primer Jueves Santo con lluvia. Con su voz quebrada y ronca, subido en los escalones de la fuente del patio nos dirigió las siguientes palabras: "Hermanos: Nuestro Padre Jesús de la Pasión y su Bendita Madre Nuestra Señora de la Merced nos piden lo más difícil ya que haremos una estación de penitencia que va a durar todo un año hasta que podamos volver a vestir nuestras túnicas".

Pero no sólo recuerdo aquellas palabras. Echo de menos a los que ya no están, empezando por mi padre (¡qué bien te sentaba ser nazareno de Pasión papá!), mi tío Antonio, Rafael Cacheiro, e incluso aquel año en que 3 primos hemanos míos y yo, coincidimos con los 5 hemanos Roldán Barbero (aquel fué mi único año de cera roja en mis manos).

Sin embargo el mejor de los recuerdos está con Ella, con mi Virgen de la Merced. Un día, al darme cuenta de lo solita que volvía por las calles de Sevilla (aquel año no salí de nazareno porque fuí de "mantillo"), decidí que pasaría de los tramos de Cristo a los de Palio. Y, ¡nunca me arrepentiré de mi decisión! Allí encontré mi sitio, y allí me siento feliz y muy, muy cercano a la Señora. Espero poder estrenarme también escuchando muy al fondo la música de la banda, porque desde que se decidió que saliera con música aún no la hemos podido disfrutar.

El escudo mercedario de mi antifaz recoge una tradición de muchos años en mi familia, motivo de un orgullo que onvade mi corazón cada Jueves Santo. Este año no ha podido ser porque Dios así lo ha querido. ASí que sólo me queda soñar con el Jueves Santo del 2.013, donde si mi Virgen lo permite y el Señor lo hace, espero poder contar que la tradición familiar se ha consolidado. Triste estoy, pero la vida me ha enseñado que un año pasa volando...

28 de marzo de 2012

Llegó como llega siempre...

... y todo el PUA lo esperaba... ¡olé la música y el canto hechos arte!

Yo me sigo preguntando como son capaces nuestros niños de hacer música, y de hacerla tan bien. Primero cada nota por separado, una detrás de otra en el pentagrama. Cada niño con su voz o con su instrumento, frente a frente el primer día de reparto de partituras. Sin perder su identidad individual, se empiezan a sumar sus esfuerzos para ir dando forma poco a poco a la obra pensada y adaptada por los directores, labor artesanal donde las haya. Y las melodías de los ensayos empiezan a formar parte de los sonidos que cada día escuchamos a la salida del colegio bien porque se canturrean, se tararean o se interpretan con algún instrumento. Poco a poco va cogiendo cuerpo el proyecto original, y entre risas, algún regaño cariñoso y sobre todo con ilusión y mucho trabajo empieza a latir el corazón de cada obra musical. Ensayos por separado de cuerda, coro, viento, percusión, ex alumnos y siempre contrareloj buscando un resultado profesional sin dejar que todo forme parte de un hermoso juego porque a fin de cuenta nuestros artistas niños son. Hasta que llega el día del concierto.

Una flor de azahar distraída por la melodía de primavera recién iniciada indicaba en el almanaque de la Orquesta y Coro JNZ que hoy era uno de sus días grandes. Aunque eso ya se notaba en cada casa, porque a ninguno de sus miembros le costó madrugar y se vistieron con rapidez con ese blancor que los caracteriza. Mucho tiempo antes del primer pase ya estaban todos allí cuando se pasaba lista, llenando de calor e ilusión infantiles cada rincón del Centro Cultural. Simultaneamente se organiza el escenario, se colocan los micrófonos, y se realiza el meticuloso trabajo de sonorización. ¡Se parece tanto a la organanización de una cofradía! Desde el reparto de papeletas hasta los momentos previos a la salida con los diputados de tramo organizando sus nazarenos y los costaleros haciendo la ropa.

"Un, dos, tres y..." musita el maestro Enrique y al tercero de martillo, ¡al cielo vamos con ella! Y la música brota, y suena y resuena, y todo lo llena. Esos sonidos que llenan en un santiamén los ojos de lágrimas en los emocionados padres, madres, abuelos, abuelas, familiares y amigos. ¡Claro que "Pasan los campanilleros"! Y mientras pasan, nos emocionan y nos hacen pensar lo maravilloso de haber encontrado un hueco para poder compartir ese momento mágico de pellizco para el corazón que se está viviendo tan en directo que sin apenas darnos cuenta ya estamos apludiendo a nuestros niños por tan brillante interpretación. El coro, después de su forzosa reestructuración, tiene vida y sentido propio y se complementa perfectamente con la orquesta en un mágico ejercicio musical con un efecto sonoro simplemente maravilloso.

Y ya metidos en ambiente, un año más podemos disfrutar de la saeta de la maestra Mercedes, con la sopresa de haber escuchado previamente otra saeta interpretada por su padre de manera magistral (de tal palo...). No es nada fácil cantar una saeta, y menos aún cuando se hace un un escenario, fuera del marco cofradiero que porporcionan las calles por donde caminan nuestros pasos. Pero hasta en esto el concierto nos ofreció lo mejor de lo mejor, con una saeta brillante y vibrante que no dejó corazón sin conmover ni fibra sin tocar. Un auténtico placer haber podido disfrutar un año más de un adelanto de la Semana Santa en el requiebro saetero de la voz de la directora de nuestro coro.

Y de una saeta a... ¡La Saeta! Durante la interpretación de esta marcha hubo un momento sublime en el que todo parecía ir a cámara lenta. Esa conjunción entre el coro cantando a dos voces (¡menudo estreno ha tenido el coro!), y la sonoridad lograda por la orquesta era absolutamente palpable. Tras las estrofas en verso de la poesía machadiana la emoción se desbordaba en el patio de butacas, igual que cuando la banda que acompaña a un paso se acerca al momento culminante de la estación de penitencia. Con embrujo, arremolinando los acordes, Enrique y Jerónimo mandaban a su cuadrilla que se venía de frente con auténtico arte. Y en la trasera del escenario, Mercedes y Lucía, desplegaban todo el talento del coro iluminando con sus voces como la más rica de las candelerías. Luego, ese toquecito flamenco de la bulería que da pié a que arranque el principio del fin, en ese camino triunfal que terminó dejando en el aire un recuerdo imborrable para todos los que tuvimos la fortuna de estar ahí para vivirlo.

¡Gracias maestros! ¡Gracias maestras! Porque ya no les basta con formar el taco en cada actuación. Ahora también han buscado una labor didáctica, añadiendo al espectáculo una divertida presentación de los instrumentos por familias que encantó tanto a los niños como a sus familias y amistades. Soy consciente de ser un privilegiado por poder estar en cada concierto. Es un auténtico placer compartir una mañana con el maestro Manolo Franco, que es otro de los que habría que hacerle un monumento. Y es una gozada ver la cara de satisfacción de la directora del colegio, rodeada por toda la comunidad educativa. Pero permitidme que me repita una vez más al referirme a esos maravillosos músicos que forman e integran la orquesta JNZ. Todos, absolutamente todos son increibles y llenan la mañana con sus sonrisas, su alegría, con sus miradas y sus caritas llenas de fuerza y de ganas de hacernos disfrutar. Cualquier piropo que os dedique se queda corto, porque sois tan espléndidos que os entregáis por completo en cada concierto, después de horas, horas y más horas de ensayos. ¡Enhorabuena artirstas! Cada vez vel listón va quedando más alto, y cuando apenas han dejado de oirse las últimas notas de este concierto, ya sueño con el próximo.

19 de diciembre de 2011

Concierto en Sol mayor para dos coros y orquesta

Hoy ha sido día de concierto de la orquesta JNZ junto con el coro del CEIP Antonio Cuevas de La Puebla del Río. ¡Menudo concierto! ¿Concierto? ¡¡CONCIERTAZO!!

Es muy difícil describir con palabras lo que ha sucedido en el concierto. Porque ya hace muchas semanas que se empezó a preparar la actuación que hemos tenido el lujo y el privilegio de escuchar. Incluso hoy mismo, con los primeros rayos del sol, el magnífico equipo de ayudantes de la orquesta ha acompañado a los directores para comenzar a montar todo sobre el escenario. Y lo más hermoso es que ese trabajo de más lo hacen felices y con unsa sonrisas que van sembrando de campanillas el ambiente desde primera hora de la mañana. El primer aplauso, incluso antes de haber empezado el concierto, debe ser para ellos.

Igual que en ocasiones anteriores, me fui a la entrada del Centro Cultural para disfrutar viendo las caras de los famliares y amigos que acuden acada año al concierto de Navidad. Día de estreno, día de clausura en una triple representación scholas et urbem (et orbem posteriormente cuando el maestro Enrique suba los vídeos a Internet). Emocionante mañana, con un sabor especial y donde una alfombra roja imaginaria hecha con el talento de unos niños maravillosos da la bienvenida a su público. De mis anécdotas a lo largo de la mañana me quedo con un momento familiar e íntimo que tuve la oportunidad de vivir entre bambalinas: el abrazo de los tres miembros de una familia auténticamente maravillosa.

Ya dentro, y con Aedea y Euterpe bien parapetadas entre bastidores, había más nervios en el patio de butacas que en el escenario. Hermosas las palabras del maestro Antonio que dieron paso a ese momento mágico en que se abre el telón y un millón de miradas cruzan el espacio buscando el lugar donde está la madre, el nieto, el hijo, el padre o la hermanita. Y mientras se apagaba el aplauso de bienvenida el maestro Enrique levantó su batuta y...


...¡Salió el Sol! Un hermoso y luminoso Sol, un Sol mayor, un Sol lleno de calidez y de blancura. Un Sol que calentó el ambiente del Centro Cultural en escasos segundos. Sol brillando en los ojos de cada uno de los niños, eclipsando focos y flashes. Un Sol lleno de colores y de sonidos, de ilusiones y de ganas de gustar. Precioso Sol desde el que los sonidos de la Navidad empezaron a fluir rítmicamente para entrar directamente a los corazones de todos los asistentes.

Carita divina la de los más pequeños de cada familia con los ojos bien abiertos y con su enorme sonrisa en la cara reflejando la alegría y la luz proveniente de las voces de los solistas y del coro y de la música y el compás de la orquesta. Menudo "pellizco" nos dieron nuestros niños con este villancico que hizo que desde el primer momento se vieran algunas lagrimitas en el patio de butacas. El arte de nuestros niños va mucho más allá de la pasión que ponen en cada interpretación porque hacen brotar de sus instrumentos y de sus gargantas los más hermosos sentimientos.

Clarinete, castañuelas, una percusión perfecta, y la gaita y el tamboril rociero sirvieron para llamar a los Pastores del mundo para que le cantaran nanas al niño del portal, aunque tuviese que ser por sevillanas para que en aquella primera Navidad y en la mismísima ciudad de Belén no faltará un toque flamenco que multiplicase la alegría de María y José. Perfecta armonía entre las blancas voces de los coros y esa melodía funidada que es oro sonoro de los sonidos de la orquesta.

Y siguiendo con las tradiciones de nuestra tierra, el espíritu de aquellos Campanilleros que muchos conocimos de niños se hizo presente mientras una vez más todos vibrabamos con la excelente interpretación que nuestros jóvenes músicos tuvieron la oportunidad de regalarnos. Y allí sobre el escenario escondidas entre los niños estaban la orza y una alpargata para tocarla, y unas cuantas zambombas, la botella de anís de la agüela, las campanillas, un almirez y bien visibles los panderos y panderetas. Faltaba sólo el frío en la cara y el olor a castañas asadas o a lumbre encendida para habernos transportado a un pasado no tan lejano y que tantas Navidades llenó en nuestros pueblos.

La Navidad es una fiesta plagada de tradiciones, que en muchos casos han pasado de generación en generación con raíces que se hunden en la historia de cada familia. Es un Ciclo sin fin en el que todos participamos y ponemos nuestro granito de arena. Yasí, granito a granito nació la magistral interpretación con la que terminó el concierto. Dos coros y una orquesta y la magia de Disney envolviéndolo todo. No hay palabras para describir lo que allí vivimos todos: desde la llamada inicial del chelo dando paso a las envolventes voces del coro del CEIP Antonio Cuevas que abrieron el caudal de sonido de la orquesta y coro JNZ fusionándose y dejando que la música fluyera de voz en voz, de instrumento en instrumento, de corazón en corazón para que el sueño del concierto de Navidad tuviera el despertar más dulce y espectacular mientras los ecos de las últimas notas se confundían con una ovación llena de olés y de bravos con el patio ya totalmente entregado a aplaudir a sus niños como mejor homenaje al esfuerzo realizado y al arte que rebosa por cada uno de sus poros.

El proyecto de la orquesta JNZ es impresionante. Ver las caras de Enrique, Jero, Rocío y Miguel, y las de Salvador y la de Rosi durante el concierto es algo que no se olvida con facilidad. Ahí estaban también debutando Ezequiel y Antonio Ignacio repitiendo experiencia. El placer de compartir una mañana con Manolo Franco es un lujazo. Y también nuestros queridísimos ex alumnos a los que un día les picó el virus orquestal JNZ contra el que no hay vacuna que valga. Y también las de todos los que de alguna forma colaboran en el proyecto, sabiendo que para que un edificio sea sólido tiene que tener buenos cimientos. Todavía tengo en la retina las caras de los niños del coro invitado, de nuestra vecina localidad de La Puebla del Río. En el brillo de sus miradas y en la expresión infinita de su alegría se iniciaba el contagio de un espíritu que se unía al de nuestros niños felices, alegres, eufóricos de saberse protagonistas del día en que para muchos comienza realmente la Navidad.

10 de diciembre de 2011

Los villancicos que marcan mi Navidad (I): El niño del tambor

No puedo concebir una Navidad sin tener al niño del tambor en su banda sonora. Es un villancico que me sigue emocionando muchísimo, que hace que rápidamente las lágrimas llenen mis ojos al escuchar sus acordes y su letra. Y además, ¡me trae tantos, tantos, tantos recuerdos!


22 de abril de 2011

No pudo ser...

El cielo, ¡ay el cielo! no ha permitido que mi Hermandad de Pasión haya hecho su estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral. ¡Ay cielo, ay! Este año en el que necesitaba más que nunca acompañar a mi Virgen de la Merced yo ya sabía desde el Sábado de Gloria no podría salir por culpa de un agudísimo dolor de espalda. Pero encima no poder disfrutar de mi cofradía en la calle ha sido demasiado para mi y me ha dejado tocado.

Mi Cristo de Pasión con lirios, ¡ay cielo, ay! como a mi más me gusta. La banda de música del paso de palio un año más sin estrenarse. Mi túnica sin orearse y ya van 3 Semanas Santas sin salir y eso es ya todo un agujero en mi alma cofrade y en mi corazón cristiano. Sólo me queda el consuelo de saber que faltan menos de 365 días para la próxima Semana de Pasión en la que ¡ay cielo, ay! pido que mi sueño y mi deseo se vea cumplido y pueda volver a pasear por las calles de Sevilla acompañando a mis Sagradas Imágenes para dar testimonio de esa Fe que tanto falta y que tanta falta hace en este mundo en el que vivimos.

El Señor lo ha querido así, y nada hay que objetar. Él sabe mejor que nadie el porqué de esta tarde-noche teñida de lágrimas.

Tal vez por eso, entre tantos sevillanos, hay un hombre que se mira las manos. Nació hace unos 400 años. Pero su rostro no lo envejeció esa edad sino la Cruz que le hicieron cargar desde el principio. Y con esa Cruz no para de aliviar las cruces de los demás sevillanos. Cada Jueves Santo abandona su casa, en la plaza del Salvador, para recorrer la ciudad y buscar las caras de quienes no suelen ir a verle. Es sin duda una de nuestras mayores cumbres religiosas de estos días. Porque nuestros pasos en la calle no buscan la emoción de los sentidos, sino la conmoción del alma.
Unos días al año le quitan su Cruz, para su Besapié, y El se queda como en el último trecho del camino al Gólgota mientras Simón llevaba su madero. Porque cuando le quitan su Cruz El se queda... mirándose las manos. Como queriendo tomar con ellas las manos de todos los hijos de esta ciudad para unirlas bajo su amor sin medida. Esa era su misión. Por eso me gusta tanto verle cuando le quitan su Cruz. Con su prodigiosa cabeza recogida en su pecho, fijos los ojos verticalmente en sus manos abiertas. Llenas de milagros. Y cuando cada tarde de Jueves Santo vuelvo a verlo venir me miro mis propias manos, y las escondo avergonzado ante su presencia. Y solo veo manos a su alrededor, las manos de los suyos que le preceden, manos de apretarse el escudo mercedario sobre el pecho, manos salpicadas de cera roja sobre las manchas de la piel veterana, manos de escolta para esa compañía que nunca les falló. Manos que desembocan en las divinas manos del Señor reflejadas sobre los cierros de Álvarez Quintero.
¡Pasión! Tu eres el Cristo que se mira las manos. ¡Pasión! Dulce orilla para el oleaje encrespado en que nos ahogamos. ¡Pasión! aplaca con la mansedumbre de tus manos esta marejada, y desde tu barca de plata sálvanos… Cómo atrevernos a pensar en una Sevilla sin sevillanos. Sería quedarnos sin ti, Jesús de la Pasión. Tu, el primer sevillano, el de las nobles manos… (Extracto del pregón de D. Francisco J. Vázque zperea, 2.003)

18 de abril de 2011

Lunes Santo familiar

La luz de todos los Lunes Santo que recuerdo es similar. Las calles medio vacías donde aún se preciben los ecos del bullicio del Domingo de Ramos apenas dejan vislumbrar que estamos metidos de lleno en esa Semana de Pasión con la que muchos soñamos cada año. Como ella.

Más de una semana preparándolo mentalmente todo. ¡Qué digo una semana si han sido dos años! Dos años de alegre pena. Dos Semanas Santas de felicidad con suspiros con pellizco y mordida del labio de abajo. Por eso cuando ayer por la noche las gotas de cera de su túnica se quedaban en el papel de estraza al paso de la plancha toda ella irradiaba felicidad. Este año 2.011 buscó la energía en los días de Cuaresma, en las visitas a los templos, en los besamanos y en los besapiés. Pero por encima de todo buscó su Norte en la parroquia de San Andrés.

Tensa y emocionante espera la de las horas previas a salir de nazarena. Quiere que almorcemos pronto pero enseguida nos dice que todavía tiene el desayuno en la garganta. Quiere echarse un rato a descansar pero Jimena no está por la labor (aunque no creo que tampoco hubiese logrado cerrar los ojos). Y en un pispás ya estábamos en el centro, y antes de darnos cuenta había traspasado la puerta de la Casa Hermandad. En ese instante Jimena, Rod Mondy y yo iniciamos nuestra pequeña estación de penitencia. Y sin olvidarnos de que también somos nazarenos de Santa Marta saludamos a la Hermandad de la Redención y a Santa Genoveva.

Luego a merendar que las niñas se estban portando como lo que son: hermanas de Santa Marta. Luego nos colocamos estratégicamente en el rincón con menos encanto cofradiero de toda Sevilla: la puerta salida al Duque de El Corte Inglés. Allí flanqueados por dos familias encantadoras pasaron rápidos los minutos hasta que comenzó a pasar el impresionante cortejo de nuestra hermandad. Cruz de guía, senatus, banderín del grupo jovén, bandera de Santa Marta, y con otro banderín empezaba el 5º tramo. Rod Mondy me sorprendía con esos nervios nunca antes vistos. Y Jimena también me sorprendía aguantando el tipo y el tirón después de un ratazo en brazos. Y casi sin darnos cuenta la vimos. Nazarena (de Santa Marta), mujer (simplemente maravillosa), madre (sic) y esposa (siempre gracias, gracias siempre). Fue una mirada demasiado fugaz, pero de una intensidad y profundidad casi teológicas. ¡Así se da testimonio de nuestra Fe por las calles de Sevilla! Charitas Christi urget nos.

8 de abril de 2011

Cuaresma entre campanilleros y saetas

Un año más los talleres corianos de nuestra familia han logrado realizar su proyecto de Semana Santa para el colegio de Rod Mondy. Dos cajas de fresas, los cartones de una caja de leche, cola blanca, servilletas, papel higiénico y de cocina, papel terciopelo, papel pinocho, un Cristo de marmolina, témpera y sobre todo ese cariño que convierte a nuestra familia en artistas cuando se trata de algo relacionado con nuestras tradiciones. Silvia ha vuelto a ser la imaginera. Rod Mondy ha aumentado sus cualidades de florista, y ha comenzado su aprendizaje de tallista y doradora. Y yo he disfrutado dirigiendo el proyecto desde una improvisada priostía que me ha sabido a gloria bendita.

Pero este año la cuaresma no se ha limitado a nuestro proyecto de imaginería infantil, porque Rod Mondy ha aprovechado las tardes para ensayar las piezas que la Orquesta JNZ interpretará en su concierto especial de Semana Santa, machacando una y otra vez ese La bemol y aquel Fa sostenido que amenazaban con ser una pesadilla y al final forman parte del sueño flautista de la perlita. Tradicionalmente han tocado "La saeta", que este año viene de la mano de un toque por bulerías que nos va a dejar a todos con la boca abierta. Pero es que no contentos con esta variación, también interpretarán "Pasan los campanilleros" para que el coro también pueda lucirse.

No hay aún olor a incienso en la casa, pero no hace falta porque el del azahar en flor también nos vale. Hemos pasado por la Sevilla eterna en busca de nuestras raíces y de nuestra Fe, y las papeletas de sitio ya están en casa alimentando esa pasión que recorre nuestras venas cuando soñamos con salir de nazarenos. Paso en miniatura, conciertazo,... ¡la procesión en el cole!, olor a torrijas, con el sonido metálico del montaje de los palcos, y el suelo de las calles de Sevilla ávido de goterones de cera para darle color a un sueño de primavera. La Cuaresma comienza su recta final, y todo está preparado en nuestra casa y en nuestros corazones. Y será como el Señor quiera.

5 de enero de 2010

¡Ya vienen los Reyes!

El día de Nochevieja escribía que siempre me invadía una sensación cercana a la tristeza. Pues bien, la víspera del día de Reyes me invaden miles de sensaciones, millones de recuerdos y este año especialmente no he podido dejar de mirar al cielo y a las carrozas de SS.MM. los Reyes de Oriente para darles las gracias por poder gozar de momentos como los que he vivido esta tarde.

Ha sido una Navidad pasada por agua, donde apenas si hemos podido disfrutar de salir a la calle y vivir el ambiente navideño que nos rodea. Hoy las nubes han llenado de colores tornasolados la tarde coriana, mientras las bandas, los pajes, las carrozas y los beduinos se han encargado de hacer las delicias de los pequeños (y de los no tan pequeños jeje). Jimena ha mostrado una enorme sonrisa al iniciarse la cabalgata, y Rod Mondy ha conseguido un balón de minibasket y también un peluche para su hermanita, amén de muchos, muchos caramelos.

Hace un rato merendamos un buen trozo de roscón de Reyes con nata y un vaso de leche calentita, y ahora mientras Rod Mondy termina el resumen del libro que se ha leído estas vacaciones ("Es Navidad, Gerónimo Stilton") y Jimena recibe su bañito, yo he dejado libre mi mente para que salgan a pasear todos esos recuerdos que tanto bien le hacen a mi mente, a mi corazón y a mi alma mientras se pasean frente a mis ojos: tarde de cabalgata en Sevilla sentados en la calle Tetuán en la antigua cafetería "Los tres Reyes"; o aquel año que la vimos en la calle San Fernando subido a los hombros de mi padre y de mis tíos; mientras cumplo la tradición de acercar a los Reyes hasta la misma entrada del portal de Belén escucho voces del pasado mezcladas con las preguntas de la perlita caribeña. Y siempre presente ese "gusanillo" metido en la barriga porque se acerca el momento de acostarse que "ya es muy tarde..."

Los cohetes que suenan al fondo me devuelven a la dulce realidad y puedo escuchar un villancico que dice "...¡ya vienen los Reyes Magos! ¡ya vienen los Reyes Magos! Caminito de Belén..." Noche bendita de la Ilusión soñando con un amanecer temprano lleno de nervios, gozo, algarabía, risas y felicidad. Mañana será un día maravilloso pero permitidme que ahora que ya soy papá disfrute tanto o más con la víspera. ¿Quién dijo que no se puede vivir de la Ilusión? ¡Pero si es el combustible que alimenta la caldera de mi espíritu!

Se siente la proximidad de los pajes reales, y casi se puede advinar a lo lejos la silueta de la caravana de Sus Majestades que vienen de Oriente. En nuestro hogar, la vida es bella. Desde Coria del Río con amor... ¡qué los Reyes cumplan todos vuestros deseos y peticiones!

2 de enero de 2010

¡Zapatos limpios que vienen los Reyes Magos!

Muy dentro de mi mente, en la zona más profunda de mis recuerdos infatiles, está la visión de mi padre en la tarde del 5 de Enero limpiando con esmero los zapatos de los tres miembros de la familia para colocarlos posteriormente con mimo cerca de una ventana que dejaba ligeramente abierta. Ya en la mañana del día de Reyes los zapatos aparecían bajo el árbol llenos de caramelos, algunas monedas y sobre todo con muchos regalos encima. Y por supuesto que siendo yo una persona a la que le encantan las tradiciones he seguido fielmente el ejemplo de mi padre y ya lo tengo todo preparado para es bendita víspera de la explosión de la Ilusión.

Temiendo que Rod Mondy me haga una de sus "preguntitas" (léase marcando bien las sílabas y con algo de sorna cambiando ligeramente la entonación) he buceado en Internet -porque navegando no encontraba nada- y tengo la ansiada respuesta que paso a compartir con vosotros.

La historia de la Adoración de los Reyes Magos de Oriente al Niño Jesús la sabemos todos: oro para un Rey, incienso para Dios y mirra para el Hombre. Luego los pastores de Belén ayudaron en la medida de las posibilidades a aquella Familia para aliviar su pobreza, pero nada se habla de los dichosos zapatos. Pues resulta que pasados unos años desde aquella primera Nochebuena la economía doméstica de San José, la Virgen María y el Niño Jesús seguía siendo mala. Así que una pareja de hermanos decidió regalar calzado al pequeño Jesús que por aquél entonces empezaba a dar sus primeros pasos. Pero claro, ellos también eran pobres (seguramente eran primos del niño del tambor) así que tomaron unos viejos zapatos de su primera infancia con los que a veces jugaban, y estuvieron limpiándolos lo mejor que supieron. Y para no avergonzar a sus vecinos decidieron dejarlos en la ventana de su casa para que allí los encontraran a la mañana siguiente.

Con lo que no contaban los niños era que la escena había sido observada por uno de los pajes de los Reyes Magos. Así que en el segundo día de Reyes de la historia aquellos dos hermanos además de sus regalos, econtraron en sus zapatos tarros con miel, dátiles, y algunas monedas como premio a su bondad y buen corazón.

12 de abril de 2009

Nazareno de paisano

El Jueves Santo también faltó un nazareno a su cita con el ruán y el esparto, y el escudo mercedario de su antifaz no sintió el calor de la mano que lo lleva hacia su corazón. Tampoco su túnica recogió ninguna lágrima de luz, ni su cordón ni su medalla fueron música para su palio. No hubo incienso, ni órgano, ni cantos litúrgicos, ni "rampla", ni monumento al Santísimo, ni bencejos, ni calle Cuna, ni saetas, ni ese guiño a la familia cuando pasas a su lado por las sillas de Sierpes.

Echaba de menos el olor a cera, y el ver como se va quedando vacío el Salvador y el se siente aún más cerca de Ella. Imaginaba la estampa de las primeras nazarenas que harían estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral y las envidiaba doblemente. No habría abrazos de reencuentro con los viejos amigos, ni sentiría siglos de tradición en sus pies delscalzos cuando avanzara por la nave central buscando la gloria de pasearse por Sevilla mientras las personas que esperaban decían "¡me encanta Pasión!".

Una tarde de recuerdos plateados sin izquierdos por delante, ni costeros, ni "mecías". Una tarde soñando con mirar de reojo justo al subir la rampa de la puerta de San Miguel intentando ver lo guapa que va la Virgen con esas rosas achampanadas en los jarrones. Una tarde escuchando el sonido del martillo, de los varales y de las bambalinas en cada "levantá", con nubes de incienso y y silencios sevillanos. Y ya de noche, el recuerdo del callejero resonando en la memoria una y otra vez Placentines, Argote de Molina, Alemanes, Francos, con esa nueva vuelta en la que perdimos Álvarez Quintero para llegar a casa bajando por la cuesta del Rosario.

Y sin embargo la melancolía no ganaba a esa nueva situación de ser un nazareno de paisano. Porque ya falta menos para la Semana Santa del 2.010 y hasta que llegué Dios dirá cuántas cosas tendrán que pasarnos aún. Pero lo que es innegable es que he vuelto a vivir de la mano de Silvia y de Rod Mondy una nueva Semana Santa, absolutamente diferente a cualquier otra que hubiese imaginado años antes. El recuerdo de las carreras por esas calles "por las que sólo pasas en Semana Santa" al lado de mi amigo Paco Toledo comparte ahora lugar en mi memoria con el inventario que cada tarde repasaba mientras metía cosas en la mochila antes de echarnos a la calle.




La foto que abre este post es el resumen de mi Semana Santa 2.009. Acababa de sonar "Mater Mea" tras la Virgen de la Soledad de los Servitas, interpretada por la Banda Municipal de Coria del Río. Detrás venían ya los nazarenos de la Trinidad a los que Rod Mondy tendrá siempre un especial cariño por como la llenaron de caramelos y estampitas, e incluso una medallita. El colofón a nuestros andares cofradieros fue "Rocío" mientras la Virgen de la Esperanza daba la vuelta de Laraña a Orfila. Así sea.

7 de abril de 2009

Cuando una nazarena no hace su estación de penitencia...

Ayer hubo una nazarena de Santa Marta que no vistió su túnica negra para acompañar al Stmo. Cristo de la Caridad y a Ntra. Sra. de las Penas durante su estación de penitencia. Y es que la túnica ni siquiera ha estado colgada para orearse, ni ha sentido el calor de la plancha, porque ni siquiera ha salido de la bolsa donde espera que la cuenta atrás le otorgue su papel protagonista de cada primavera. En la oscuridad de un altillo junto al cíngulo y al antifaz, al lado de las sandalias negras de piel, no hay lugar para el bullicio ni para la algarabía. Igual que en las filas de los nazarenos de Santa Marta.

Para los que no han conocido nunca la Semana Santa vista por un nazareno será muy difícil entender esa pena teñida de rabia que se siente cuando no se puede acompañar a tus Sagradas Imágenes en estación de penitencia. Porque la nazarena que ayer no salió, a pesar de no haber nacido en Sevilla, se enamoró de una Semana Santa sinigual viéndola en la calle y viviéndola desde la lejanía de una primera cuaresma que no borrará el olvido. Pero aún le faltaba por vivir el momento más hermoso, el instante más deseado, las horas más dulces, el día de su bautismo nazareno...

Carreras de última hora para hacerse la túnica en "La casa del nazareno"cuando todavía tenía la tienda abierta en la mismísima calle Rodrigo de Triana. Yo estaba a su lado cuando por primera vez vistió de negro en la casa-hermandad, y ví en sus ojos el nerviosismo y la ilusión enmarcados en la rojez de sus mejillas y en el leve temblor de sus manos. Ya en la iglesia sus ojos todo lo escudriñaban sin perder un detalle, sin dejar de prestar atención a las indicaciones del diputado de tramo mientras se formaba la cofradía. Lo que pasó luego durante las horas que caminó por Sevilla bajo su antifaz se queda sólo para ella. ¡Era nazarena de Santa Marta por fin!

Ayer a las 10 de la mañana la luz del Lunes Santo sevillano inundaba la iglesia de San Andrés, pero para los ojos de la nazarena que no salió aquella estampa tan hermosa donde la canastilla brillaba y el sol acrecentaba los matices del misterio del traslado al sepulcro era demasiado extraña. Ella vivía la lucha interior de preferir la oscuridad de la iglesia al recogerse la cofradía, apelotonados los nazarenos en las naves intentando no perderse los últimos momentos de la última chicotá cuando las puertas de San Andrés han devuelto la intimidad y el anonimato a cada nazareno. Allí con Rod Mondy a su lado, su corazón de nazarena latía y se debatía en esa lucha que desde el inicio de los tiempos se entabló entre el sentimiento y la razón.

"¿Por qué mami está triste?" ¡Vaya tela con la preguntita de la perlita caribeña! Pausa. Inspiración profunda y... vamos con la respuesta. Cuando nace un niño toda la familia y los amigos se alegran muchísimo y vienen a darte besos a casa y a compartir ese momento tan hermoso contigo. Pues cuando alguien muy querido muere pasa algo parecido. Todas las personas que lo querían en vida se acercan para poder despedirse, y para darle un beso y poder acompañarlo a él y a su familia, intentando que su pena no sea tan grande. Y eso es lo que le pasa a mami, que a ella le gustaría acompañar a Jesús al que tanto queremos y amamos, y poder decirle a la Virgen de las Penas que entiende su dolor.

Con Rod Mondy no valen las medias tintas, ya que siempre va al meollo de la cuestión a la quitaesencia de lo trascendente, en esa frontera que separa lo tangible de lo intangible, el sentimiento de la razón, lo explicable de lo inexplicable,... Ella ahora todavía no lo sabe pero esa cicatriz aún fresca que lleva en el pecho ayer se impregnó de los cantos gregorianos de la música de fondo, de la palidez del cuerpo inerte del Hijo de Dios, de aromas de incienso y cera derritida, de laz luz reflejada en la cartela de la delantera con el lema "Charitas Christi urget nos", y sobre todo de los sentimientos de una mamá-nazarena que sin saberlo le estaba metiendo el abecé de la Semana Santa sevillana en vena.

¿Se puede encontrar felicidad siendo nazareno? Está claro que sí. Estoy casado con una "granaina" nacida en Pamplona que ayer destilaba sevillanía por cada poro de su piel. Era un año para no dejar de salir porque tenía mucho por lo que dar las gracias. Tal vez por eso, por tener que dar las gracias al Cielo por tantas cosas ayer comenzó para la nazarena de Santa Marta que más quiero la estación de penitencia más larga, esa que dura todo un año...



30 de marzo de 2009

Imaginería infantil

Ha sido laborioso pero sin duda ha sido divertido y enormemente gratificante. Porque durante una semana el salón y el patio de nuestra casa coriana se han reconvertido para poder hacer un trabajo para la clase de religión de Rod Mondy. Así que hemos tenido que ser imagineros, tallistas, orfebres, ebanistas, carpinteros, doradores, priostes, floristas, camareros, cereros, y sobre todo hemos sido unos enamorados de nuestras tradiciones buscando esa ecuación imposible entre el diseño asistido por ordenador y la belleza plástica del borrón que apenas se nota.

Con marchas procesionales de fondo logramos que dos cajas de fresas onubenses fuesen una excelente parihuela y canastilla. Un poquito de cartón de una caja de pleche por aquí y por allá, y teníamos las esquinas y las cartelas y luego.. ¡mejunje al más puro estilo Art Attack! Unos tacos de 10 mm con un poquito de cola blanca y ya teníamos maniguetas. Luego un bote de pintura de spray y en un pis pas el dorado del paso se había completado.

Y aunque el Cristo de nuestro paso es el de San Benito, vino desde Triana a eso de las cuatro de la tarde. En una bolsa había papel pinocho de todos los colores imaginables, junto con pinceles, témperas, tijeras, alicates, alambres, y mucha cola blanca.

Para rematar con sencillez las compras una vuelta por el centro con una parada en la "Casa del belenista" de José Gestoso, y otra en la "Librería San Pablo" de Sierpes.

El arte nacido de las manos de Silvia cambió la blancura de la marmolina por el colorido de un Jesús presentado al pueblo sin Pilatos.
La satisfacción que nos producía ver como con paciencia, empeño y mucho amor nuestro pequeño pasito estaba llegando a su fin era enorme. Una mañana entera preparando las flores que luego con infinita paiencia terminarían por llenar el monte de claveles y el friso de lirios. Los faldones de tercipelo en su sitio y los escudos e imagenes de las cartelas también. Así que por fin pudimos colocar al Cristo en su sitio y quedarnos embobados por el resultado obtenido.
Sabemos que el año que viene podremos repetir la experiencia y mejoraremos bastantes cosas. Pero lo que no será igual será esa sensación de haber "jugado" por primera vez a la Semana Santa al lado de Rod Mondy.

1 de enero de 2009

Un año inicia

Da vuelta otra hoja del libro de mi vida... ¿qué traerá el año que empieza?
¡Lo que Tú quieras, Señor!
Pero te pido Fe para mirarte en todo.
Esperanza para no desfallecer.
Caridad en todo lo que haga, piense y quiera.
Dame paciencia y humildad.
Dame desprendimiento y un olvido total de mi mismo.
Dame, Señor, lo que Tú sabes me conviene y yo no sé pedir.
¡Que pueda yo amarte cada vez más y hacerte amar de los que me rodean!
¡Que yo sea grande en lo pequeño!que quiero.
¡Que siempre tenga el corazón alerta, el oído atento, las manos y la mente activa, y el pié dispuesto!
Derrama, Señor, tus gracias sobre todos los quiero. Mi amor abarca el mundo y aunque soy pequeño, ¡sé que todo lo colmas con Tu bondad inmensa!

31 de diciembre de 2008

Un año termina

¡Gracias, Señor, por todo lo que en este año me diste!
¡Gracias por los días de sol y por los nublados tristes!
¡Gracias por las noches tranquilas y por las inquietas horas oscuras!
¡Gracias por la salud y por la enfermedad!
¡Por las penas y las alegrías!
¡Gracias por todo lo que me prestaste y después me pediste!
¡Gracias, Señor, por la sonrisa amable y la mano amiga, por el amor y todo lo hermoso y dulce!
¡Por las flores y las estrellas y la existencia de los niños y de las almas buenas!
¡Gracias por la soledad, por el trabajo, por las dificultades y las lágrimas, por todo lo que me acercó a Ti más intimamente!
Por haberme dejado vivir... ¡Gracias Señor!

26 de diciembre de 2008

La carta a los Reyes Magos

Una vez más los recuerdos de mi infancia invaden mi mente. Cuántas veces escucharía durante la Navidad a mis mayores decirme: "¿has escrito ya la carta a los Reyes?". Y lo preguntaban así, sin despeinarse, sin apenas fijarse en lo que habían dicho. ¡Ahora va a resultar que escribir LA CARTA era algo fácil!

Porque por una parte estaba el tema de que era imposible pedirse todo lo que uno quería y había que hacer una criba y escoger bien. Por otro lado e independientemente de nuestra mayor o menor inocencia era innegable que por mucho que lo quisiéramos disimular en el año en cuestión la verdad es que buenos lo que se dice buenos no era la mejor forma de definir nuestro comportamiento. Y para finalizar estaba la preocupación de escribirla lo más clara posible para que no hubiese posibilidad de errores como cuando a un amigo del cole que tenía una letra muy mala y que había pedido un balón de reglamento y al no entenderle los Reyes le dejaron un balón de baloncesto y una regla.

Finalmente habíamos pasado por todas las etapas para culminar aquella obra maestra. Incluso no nos había temblado el pulso para prometer que el año que viene seríamos más buenos, y que obedeceríamos a papá y a mamá. No se nos había olvidado pedir para los que no tienen, y les habíamos mandado un enorme beso que les diese energía para venir desde Oriente hasta nuestra casa.

Ya sólo quedaba entregarla. Una vez una amiga de mi padre me dijo que la echara al buzón de correos... ¡quéeeeeee! ¡Por Dios! Sólo hay un camino de asegurarnos de que nuestra carta llegue a su destino sin problemas y es a través de los Carteros y Pajes Reales, incluyendo en éstos últimos a todos los ayudantes que Sus Majestades han de tener para poder atender a todos los niños del mundo.

Para terminar y para mantener vivas nuestras tradiciones recordar que aunque lingüísticamente no sea muy ortodoxo la forma correcta de expresarse es diciendo "me he pedido..." y "me han echado..." cogiendo inmediatamente aire para comenzar con esa retahila completa y que es la letanía de los días anteriores y posteriores a la llegada de los Reyes.

Hoy Rod Mondy sin apenas saber de qué iba la cosa pero inmensamente emocionada y feliz ha entrado por la puerta grande a una de las más bellas tradiciones familiares entregando su carta al Rey Baltasar (intentando sacar ventaja de que también él es de color chocolate). Había tanta pureza de corazón en aquella imperfectísima fila de niños, y era tan hermosa la melodía de risas, nervios y carreras, que al alejarnos del Ayuntamiento mi mente se había trasladado a la calle Sierpes y me veía a mi mismo sentado en las rodillas del Rey Melchor con un puñado de caramelos en mi mano después de haberle entregado MI CARTA.

3 de agosto de 2008

Estrenando el sentimiento verdiblanco


Ya sabéis todos que sin que yo tuviera que hacer nada en particular, la perlita caribeña ha salido bética... ¡pero bética, bética! Le teníamos prometido que en cuanto fuese posible iríamos a un partido del Betis para que lo viera en directo. Y mira tú por donde el día en que cumplimos 6 meses junto el equipo verdiblanco tenía un amistoso con el Coria C.F. en el Estadio Guadalquivir.


Vestida para tan especial ocasión con la primera equipación del Real Betis Balompié (medias incluídas a pesar del calor), y bien pertrechados con agua, zumos, refrescos, patatas y bocadillos (se nos olvidaron las pipas jejeje) nos fuimos para el campo de fútbol. Y nos cruzamos con la cuarta parte de Coria del Río porque según cuentan las crónicas el llenazo que hubo fue de 5.000 espectadores.


Lo de menos fue el resultado (ganó el Betis 1-3) porque nuestra atracción era Rod Mondy. Unas veces mosqueada con los que le decían algo a algún jugador que hubiese fallado. Otras veces enfadada con los porteros por cogerla con la mano y evitar el gol. Además de sus tradicionales preguntas "metafísicas" como por ejemplo si el linier era también el encargado de que no metiesen goles o de por qué cenábamos un bocadillo de paté en el descanso.


Ella se lo pasó muy bien, igual que su mami. Pero yo os aseguro que al terminar el partido salí del campo tremendamente feliz con el recuerdo de mi "bautizo" bético con mi tío Antonio y sin olvidarme nunca de la primera vez que la madrina de mi peque vío al "glorioso" por primera vez. Ahora sólo queda "confirmar" su beticismo Al final de la Palmera...


26 de julio de 2008

Un acontecimiento de primera magnitud

El Exmo. Sr. D. Ratoncito Pérez visitará esta noche a Rod Mondy a la que... ¡se le acaba de caer su primer diente! Mientras yo escribo esta entrada está toda emocionada en el salón sin poder dejar de ver su dientecito en la mano jajaja.

Y como habréis imaginado quiero aprovechar para hablar del Ratoncito Pérez. Hace unos días que había buscado información y si pincháis aquí el enlace os llevará al Centro Virtual Cervantes y podréis disfrutar aún más del cuento con el que comenzó la leyenda. Sólo os adelantaré que la foto de abajo pertenece a la placa que el Ayto. de Madrid emplazó en el lugar donde vivió tan famoso personaje.

11 de mayo de 2008

Rocío 2008 (y III)

Nuestro "primer" Rocío

Estaba claro que Rod Mondy tenía que ir al Rocío por muchos motivos. El primero para presentársela a la Virgen y poder darle las gracias por todo lo bueno que le ha mandado a nuestra familia en los últimos meses. Pero también para que disfrutase de la parte festiva de la romería, y viese las carretas, los Simpecados, los caballos, y el ambiente tan especial de la Aldea el día de la presentación de las Hermandades.

Así que allá nos fuimos para desayunar tardecito y tranquilamente en la Plaza de Doñana, y luego irnos caminando despacito hacia el puente del Ajolí. En el trayecto nos cruzamos con Triana y con Tomares, y ya en el puente vimos pasar a la Macarena, Puente Genil, Mairena del Aljarafe, Osuna y por fin, con muchísimo retraso llegó nuestra Hermandad... ¡Sevilla!




Y cumplida esta primera parte de nuestro peregrinar rociero, nos fuimos a casa de una maravillosa amiga para festejar con ella no sólo el Rocío, sino también la llegada de Rod Mondy. Gracias Lola porque tu casa siempre está abierta para nosotros. Y gracias sobre todo por haber hecho que nuestra hija disfrutase como nunca hubiésemos imaginado, con ese jamoncito güeno que le pusiste por delante, o con los caballos de la mano de su amigo Jacinto, o bailando sevillanas contigo, o tocando la pandereta o la caja, o para terminar llevando las riendas de las mulas en la mismísima puerta de tu casa.


Pero no podíamos irnos del Rocío sin verla a Ella. Así que pasisto a pasito nos fuimos hasta su Ermita, cruzándonos con miles de romeros que acompañaban a sus Simpecados. Allí rezamos y dimos las gracias tremendamente emocionados. Y más aún porque faltaba la última sorpresa de la jornada, la guinda que coronaría el pastel de un día inolvidable. Porque Silvia, esa mami increíble que todo lo lucha y todo lo realiza, consiguió que te metieran detrás de la reja para que pudieses besar y tocar a la Reina de las Marismas, a esa Blanca Paloma que desde ayer forma parte de tu vida y a la que hoy cantas con auténtica pasión.



Esta noche, es la gran noche. Hoy los almonteños saltarán la reja y la Virgen del Rocío saldrá a bendicirnos una vez más. Ahora ya sé que se puede mezclar y compatibilizar la Fé con la Fiesta, la Devoción con el Jolgorio. Porque si no, ¿para que se inventó el Rocío?