Es verdad que antes de la llegada de las niñas he disfrutado de maravillosas vacaciones, conociendo muy distintos lugares y culturas, y que al lado de Silvia siempre he encontrado un plus de felicidad hasta ahora desconocido para mí. No me puedo quejar de los veranos que he vivido hasta la fecha, incluyendo el primero con Rod Mondy o el del año pasado alrededor del embarazo de Silvia esperando la llegada de Jimena.
Este verano todo ha sido igual pero absolutamente diferente. Las mismas cosas, los mismos lugares, incluso las mismas personas se sienten ahora de otra forma. Me dí cuenta durante las fiestas de Pinos del Valle (el pueblo de Silvia). Notaba una enorme satisfacción en cada momento y en cada cosa y una enorme felicidad se había apoderado de mí. Pasear por las calles del pueblo, asistir a las procesiones y a las misas, y participar de los actos de las fiestas me resultaba especialmente satisfactorio. Ahora con el anuncio de Ikea todos hemos recordado que no es más rico el que más tiene sino el que menos necesita, y ahora mismo no sé si soy rico o no porque aunque "sólo" necesito a mi familia, la necesito tanto, tanto, tanto que me surge la duda. De todas formas poco me importa ser rico o no porque lo que si sé es que soy muy feliz seguramente porque desde hace bastante tiempo le dí sentido a otra frase: el secreto de la felicidad no es hacer siempre lo que se quiere sino querer siempre lo que se hace.
Me encantan todos esos pequeños momentos que han hecho de las vacaciones de verano del 2.010 las mejores de mi vida. Me gustan los dientecillos de Jimena asomando cuando se ríe a carcajadas con Rod Mondy. Me enternece ver a Silvia durmiendo plácidamente arrullada por la dulzura de los balbuceos de la bebita. Me fascina ver las caras de los abuelos y bisabuelos al lado de mis hijas. Y los primeros pasos en el andador de la pequeña. Y la bicicleta ya sin rueditas de la mayor. Y los paseos. Y los desayunos, los almuerzos y las cenas. Incluso las noches de calor. Han sido tantas las pequeñeces maravillosas que han adornado mi vida a lo largo de estos 30 días que soy incapaz de enumerarlas todas, aunque ha habido una guinda al pastel y que llegó justamente ayer en forma de email desde Vietnam donde Julia Bíen ya está para siempre con Laura y Fernando.
...Inolvidables e imborrables vacaciones las del 2.010...













Rod Mondy nos acaba de dibujar su personal visión de las fiestas de éste año. Podéis ver los cohetes, el revoloteo, el incendio, un racimo de uvas que le dió su abuela Loli, una flor verde, los fuegos artificiales y el incendio posterior.
Ayer terminó un segundo dibujo donde podréis ver a la abuela vieja (bisabuela), al tito José Ángel, una pelota, la entrada a la casa, a Rod Mondy, a Silvia y a mi.


