Precisamente por ser consciente de todo lo que sucede en este loco mundo en el que vivimos no me queda más remedio que despedirme del anciano 2.010 con un emocionado: ¡¡GRACIAS!! Por cada mes, cada estación, cada día, cada recuerdo, cada minuto, cada respiración, porque en ellos hubo risa y llanto, felicidad y tristeza, alegría y enfados, sueños cumplidos, sorpresas, amigos que alcanzaron una meta para inmeditamente volver a empezar otro camino. Gracias porque en el camino siempre tuve a mi lado a la mejor compañera. Gracias por mis hijas, ellas lo son absolutamente todo para mi. Gracias por cuidar a mis mayores. Mil gracias por los que llegaron (y los que están por llegar) ya que ellos multiplicarán mi felicidad.
Tengo tanto y tan bueno en mi vida que aún queriendo ser egoísta no creo que pueda pedir más. Bueno, si que hay una cosa: que cada día nos acordemos de todos aquellos que no tienen todo lo que nosotros tenemos, a los que les falta salud, trabajo, dinero, amor,... o a los que les falta todo. Enremos en el 2.011 con ellos en nuestros pensamientos y pongamos nuestro granito de arena para que a pesar de todo y de todos, nuestro mundo sea cada día un poquito mejor.
Adiós amigo, formas ya parte de mi recuerdo y ahí (y en fotos, vídeos, CDs, DVDs,...) seguirás viviendo una y otra vez. Hasta siempre 2.010, gracias una vez más por todo.



