¡Qué ilusión!Silvia y yo compramos éste Belén en vísperas de Navidad. Sabíamos que queríamos un Misterio diferente y a fe que lo encontramos. Ver a la Virgen con la carita de recién parida, y al Niño en brazos de San José fue un amor a primera vista. Enseguida supimos que ese sería nuestro Nacimiento. Y quizás algún día encontremos la urna de cristal que buscamos para poder tener el año entero nuestro Misterio en casa.
Pero también tuvimos la oportunidad de enamorarnos de éstos dos Niños Jesús. Nos han acompañado muchas noches en nuestro dormitorio y creemos que siguen velando nuestros sueños. Esos mismos sueños en los que ya somos padres, y nuestros hijos nos hacen sonreir satisfechos de haber recorrido un hermoso camino para completar nuestra familia.
Familia. Tradición. Navidad. Tres palabras que se unen para llenar de Ilusión nuestras vidas...





