... un papá que disfrutaba muchísimo leyendo cuentos a sus hijas. Tres años antes, un hada le concedió el deseo de poder ir a la clase de su hija mayor a leerles un cuento. Desde entonces ese día era para él un día tremendamente especial, y se levantaba nervioso mientras pensaba si el cuento que había elegido era el mejor para aquellos niños de la clase de la maestra Teresa (3ºB). Cuando faltaba media hora para las 11.00 de la mañana se marchó camino del colegio recordando imágenes de la película "miss Potter" ya que finalmente había decidido leer el cuento "Perico el conejo" de los Cuentos completos de Beatrix Potter. A su paso la gente se quedaba extrañada de ver a un hombre tan sonriente y absolutamente ajeno a todo lo que en esos momentos le rodeaba porque estaba a punto de vivir uno de esos días esperados y deseados durante todo un año.Este curso leería cuentos junto con 3 mamás, lo que hacía aún más especial el momento. A la hora prevista Mari Carmen los subió hasta la puerta de la clase, donde la maestra Teresa los recibió. Y al entrar en aquel aula parecía que el mismo estaba viviendo un cuento. ¡Ay esas caritas sonrientes! ¡Ay esos ojos brillantes! Como se nota que los niños se están haciendo mayores y que atentos y callados estuvieron todo el tiempo.
El cuento que leyó Rocío -la mamá de José Luis- fue estupendo. Divertidísimo el cuento escenificado de Sandra -la mamá de Teresa- con el que todos se rieron un montón. Fantástico el cuento elegido por María -la mamá de Antonio- con una imagen final sorprendente. El papá de Rod Mondy leyó el cuento viviendo el suyo propio. Paladeaba cada palabra como si degustase el más rico manjar, levantando la vista entre párrafo y párrafo para intentar no perderse un detalle desde su privilegiado lugar en el centro de la clase. Hacia el final del cuento creyó divisar al travieso Perico revolviendo en una mochila, pero enseguida se dió cuenta por los cálidos aplausos de los niños que era su propia alma de niño travieso la que se quería quedar allí.
Y así, sin darse apenas cuenta, aquel papá tan feliz salía de aquella clase caminando sobre una nube y con la pena de no haber podido alargar un poquito más aquellos momentos. Antes de irse del colegio y viendo cuanto estaba disfrutando, un hada que vive detrás de las plantas de patio le guiñó el ojo al pasar y por arte de aquella magia terminó leyendo otro cuento en la biblioteca también para niños de 3º. No podía haber imaginado mejor postre para el atracón de felicidad que se había dado.
Seguro que después de haber leído la historia de hoy comprenderéis porque el papá cuentacuentos no ve en la foto de debajo lo mismo que la mayoría de vosotros. Se queda con la mirada perdida y va colocando a "sus" niñas y niños en cada sitio mientras aparece un esbozo de sonrisa en sus labios y su corazón dice "gracias por haberme dejado estar ahí".





Ahora, cuando llego a casa se nota que algo ha cambiado. Porque después de ponerme cómodo me siento en el salón al lado de mi niña y repasamos lo que ha hecho en el día. Y me quedo embobado con su media lengua y ese español que en menos de 3 meses ha sido capaz de aprender. Ella habla, rie, gesticula, busca el asentimiento de Silvia que siempre esta vigilante a todo.

