"La voz de la sangre... ¡qué flácida patraña romántica! La paternidad única es la costumbre del cariño y del cuidado. El que sufre, lucha y se desvela por un niño, aunque no lo haya engendrado, ése es su padre." (Rubén Dario. Autobiografía)
Daisypath Happy Birthday tickers
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23 de septiembre de 2008

Collage de sentimientos... ¡empezó el cole!

Unas sevillanas del coro rociero de nuestra Hermandad dicen "ya llega el día, que ole, ole, que ya llega el alba". Y efectivamente, ¡llegó el día! El C.E.I.P. Josefa Navarro Zamora abría sus puertas para iniciar el curso escolar 08/09.

De la misma forma que encajan las piezas de un puzzle así pasaban los días previos a éste maravilloso martes. Porque de una forma absolutamente natural iban apareciendo los frutos del trabajo de Rod Mondy a lo largo del verano. El abecedario ya no parecía la Enciclopedia Universal, ni los números eran el Plan General Contable. Muchas cosas que algún día se le atragantaron ahora las asmilaba con facilidad. ¿Qué tienen los niños que saben percibir cuando tienen que activarse? La verdad es que vivir en primera persona esta "conversión" nos tranquilizó bastante respecto al inicio del curso.

Afortunadamente la noche pasó rápido, y los prolegómenos mañaneros estuvieron bendecidos por nuestro Ángeles de la Guarda que hicieron que no se rompiese la armonía familiar en ningún momento.

Enseguida llegamos de casa al cole, con tiempo de sobra para tener una toma de contacto con una cierta calma. Poco a poco fueron llegando más, y más, y más niños, que de forma ordenada iban formando en el patio. Ya casi a las nueve apareció su "seño" que es muy jovencita. Aunque había órdenes de la directora de que los papás no entrásemos a las aulas al final nos tuvieron que dejar entrar para dejar allí todo el material escolar que nos habían indicado que comprásemos.

Así que Silvia y yo fuímos los primeros en pisar el aula 11, la que pone en un cartelito 1ºB y que está en la primera planta. ¡Qué emoción ver el pupitre que ponía "Rod"! Las emociones se me acumulaban al sentir aquella clase como una parte más de mi vida. Allí nuestra pequeña pasará muchas horas y es allí donde por fin terminará de adaptarse a su nueva vida. Y mientras Silvia colocaba la bolsa en su lugar yo intentaba que no se me escapara un detalle, al tiempo que se escuchaba el jaleo que desde la escalera llegaba al ir subiendo ya los alumnos de los cursos superiores.


Cuando bajábamos la escalera me fijaba en las caras de los niños y niñas con las que os cruzábamos y veía en la mayoría de ellos esa bendita expresión que ilumina los ojos de los alumnos en el primer día de colegio. Unos con más ilusión que otros iban entrando en las aulas, siempre con esas vocecillas de fondo. Ya al final de la escalera vimos a los benjamines del colegio caminando hacia las aulas de Infantil, con carita de asustados y algunos con los ojillos llorosos y los moquillos asomándose en la nariz.

Al salir del edificio los de primero ya avanzaban desde el patio hacia nosotros. Una pequeñísima pausa para derle un beso a Rod Mondy y la vimos marchar con cara "pensatibunda" en una fila perfectamente desordenada detrás de su señorita...

Lo que pasó a lo largo de la mañana y hasta que fuimos a recogerla tras haber almorzado en el comedor probablemente quedará en una nebulosa donde se mezclarán las palabras de nuestra perlita relatando como no paraban de decir "señorita, señorita" (no he podido evitar recordar a los muñecos de Gomaespuma en televisión; pinchad en el enlace si lo habéis visto o no lo recordáis), los juegos durante el recreo, sus primeras palabras en clase de inglés, o el intento de describir lo que había comido ("unas pelotitas amarillas con un poco de sopa") y que posteriormente supimos que eran garbanzos.

Termino ya de escribir éste post y lo hago pensando lo afortunado que he tenido que ser durante mi infancia porque sinceramente... ¡envidio muchísimo a mi hija! ¿No hay coles para niños grandes como yo?

7 de septiembre de 2008

Fin de las vacaciones

Finalmente se acabaron mis vacaciones, pero antes de volver al trabajo hemos tenido un "final de fiesta" muy intenso. Silvia, aunque granadina de toda la vida, fue a nacer por aquello de las vueltas que da la vida en Pamplona. Y desde que nos conocimos siempre había querido enseñarme la ciudad que la vió nacer. Por fin se cumpliría nuestro deseo y además lo haríamos con Rod Mondy a nuestro lado, aprovechando la celebración de la boda de uno de los primos de Silvia.

Así que después de los preparativos nos fuimos a vivir nuestro primer gran viaje en coche por España. Incluyendo las paradas fueron casi 10 horas de viaje que sólo se hizo pesado al final. Eso sí, con el GPS todo es más cómodo aunque el gran invento sin duda para viajar con niños es el DVD portátil... ¿cómo podían nuestros padres hacer viajes iguales o incluso más largos por peores carreteras y en coches menos cómodos?

En Pamplona además de hacer los recorridos turísticos "básicos" y que no voy a referir porque eso es para vivirlo, aparecieron sentimientos nuevos. Silvia hablando con su madre frente al portal donde vivió sus primeros años, o paseando por la Taconera mientras le explicaba a Rod Mondy que aquél era uno de sus recuerdos imborrables de su infancia, o esperando al autobús frente a la Iglesia del Salvador donde la bautizaron,...

Sentir. Eso es lo que hemos hecho durante éste viaje. Hemos sentido como el amor ha crecido entre nosotros metiéndose en cada una de las células de nuestros cuerpos. Cada palabra, cada risa, cada expresión de nuestra hija nos ha hecho sentir que estamos en el camino correcto, y que nuestra familia se ha fortalecido. Sentimientos de dolor al ver la catástrofe que el huracán Gustav y la tormenta Hanna han dejado en Haití, mientras recordábamos las imágenes que se nos grabaron en el corazón de la tierra que vió nacer al ser más importante de nuestras vidas. Porque sentir es vivir, y hay que vivir sientiendo todo lo que nos rodea intentando no perdernos un solo detalle.

Igual que los pamploneses entonan al final de sus fiestas el tradicional "pobre de mí", también ha llegado el momento de retomar el trabajo. Pero no lo hago con tristeza porque llegarán nuevas ilusiones con el inicio del colegio, y también con la Feria de Coria.

Pero no quiero terminar hoy sin dedicar unas líneas a las mamás y papás que sienten de una forma diferente, y que son los que esperan en el camino adoptivo la llegada de sus hijas e hijos. Sé que habréis escuchado infinidad de veces las palabras "al final, todo merece la pena" y que os agarráis a ellas con una fuerza casi sobrehumana. Y yo os digo que sí, que todo por lo que hay que pesar se ve recompensado de forma infinita cuando por fin llega el momento de poder sacar todo el fuego del amor que lleváis dentro. Porque si en los primeros momentos todo es alegría y felicidad luego, cuando llega la calma a nuestras almas inquietas y se serenan nuestros corazones, todo es increiblemente más bello. El tiempo transcurre de otra manera, y lo que ayer era importante hoy ha pasado a un segundo plano. He llorado de emoción al ver juntas a Silvia y a Rod Mondy absolutamente compenetradas sin que entre una y otra existiese solución de continuidad. He bailado un vals con mi hija a millones de kilómetros de la Tierra traslado hasta las estrellas por su risa. Y he querido mirar al pasado para vengarme de él por todo lo que sufrí queriendo ser padre pero... ¡no pude! Sé que el pasado está ahí pero ya no causa dolor, ni rabia, ni angustia. Ahora sólo quedan los recuerdos de los amigos que hemos ido conociendo y que me han hecho crecer como persona.

Por eso la última foto de éste post va dedicada a todos los que seguís esperando en el camino, para que mis palabras alivien un poco el cansancio que deja el paso del tiempo.