"La voz de la sangre... ¡qué flácida patraña romántica! La paternidad única es la costumbre del cariño y del cuidado. El que sufre, lucha y se desvela por un niño, aunque no lo haya engendrado, ése es su padre." (Rubén Dario. Autobiografía)
Daisypath Happy Birthday tickers
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30 de diciembre de 2010

Y digo yo, ¿qué más puedo pedir?

Estoy viendo la penúltima página del almanaque del año 2.010 y una vez me envuelve esa sensación entre tristeza, nostalgia e inquietud que aparece cuando despides a un amigo. Si, ya sé que viendo los resúmenes del año con los que nos machacan en la televisión el 2.010 no parece que vaya a ser el año favorito de muchas personas. Crisis, catástrofes, paro,... son ese tremendo nubarrón que nos impide ver que detrás está la luz del sol (eso a lo que unos pocos llamamos esperanza).

Precisamente por ser consciente de todo lo que sucede en este loco mundo en el que vivimos no me queda más remedio que despedirme del anciano 2.010 con un emocionado: ¡¡GRACIAS!! Por cada mes, cada estación, cada día, cada recuerdo, cada minuto, cada respiración, porque en ellos hubo risa y llanto, felicidad y tristeza, alegría y enfados, sueños cumplidos, sorpresas, amigos que alcanzaron una meta para inmeditamente volver a empezar otro camino. Gracias porque en el camino siempre tuve a mi lado a la mejor compañera. Gracias por mis hijas, ellas lo son absolutamente todo para mi. Gracias por cuidar a mis mayores. Mil gracias por los que llegaron (y los que están por llegar) ya que ellos multiplicarán mi felicidad.

Tengo tanto y tan bueno en mi vida que aún queriendo ser egoísta no creo que pueda pedir más. Bueno, si que hay una cosa: que cada día nos acordemos de todos aquellos que no tienen todo lo que nosotros tenemos, a los que les falta salud, trabajo, dinero, amor,... o a los que les falta todo. Enremos en el 2.011 con ellos en nuestros pensamientos y pongamos nuestro granito de arena para que a pesar de todo y de todos, nuestro mundo sea cada día un poquito mejor.

Adiós amigo, formas ya parte de mi recuerdo y ahí (y en fotos, vídeos, CDs, DVDs,...) seguirás viviendo una y otra vez. Hasta siempre 2.010, gracias una vez más por todo.

28 de diciembre de 2010

Retorno a "mi" hospital

¡3 años sin trabajar en Morón! Menos mal que hay almanaques porque yo creía que ya había pasado un lustro.

Ayer recorría la carretera A-360 una vez más, con el orgullo de ir "radiándole" a Silvia y a Rod Mondy prácticamente cada recodo, cada curva, cada pedacito de asfalto por el que íbamos pasando. El trayecto se me hizo tremendamente corto, tal vez por la ilusión que acumulaba mi corazón aunque en esos momentos yo no era consciente de ello.

Entramos en Morón y salvo algún pequeño cambio en los árboles, todo lo demás parecía igual. Pasamos por el instituto, la rotonda del "gallosaurio", la plaza de toros, la guardia civil, el tenis, y luego la rotonda de Montellano y Coripe. En los salesianos se notaba que estábamos en Navidad por el silencio de sus aulas. Seguía contándoles a mis pasajeras todo lo que pasaba por mi mente cuando llegamos a la plaza del Llanete y... ¡la vi! Ahí, frente a mi, estaba el símbolo silencioso de que el Hospital "La Milagrosa" seguía existiendo. Esa espadaña, cuna de las cigüeñas que trajeron a tantos bebés al hospital, no la pudo tirar ni siquiera un vendaval. ¿Quién me iba a decir a mí que verla me iba a poner a llorar de emoción?

A mi hospital le han dado un buen lavado de cara, y lo han modernizado hasta donde se pudo. Los uniformes del personal son diferentes, y seguramente lo único que queda en su sitio son las habitaciones y los quirófanos. Ahora es un Hospital de Alta Resolución. Pero mis ojos, como en esas películas tipo "flashback", veían otras paredes, otras gentes, otros tiempos... Eran tiempos distintos en los que nací a la vida profesionalmente, por eso siempre será mi hospital. Me da vergüenza decir que en los centros donde ahora trabajo aún no me sé los nombres de todo el personal, mientras que en la horita corta que estuvimos por ahí reconocí a todos y me sabía sus nombres y apellidos. Pude abrazarme con ellos, pude volver a escuchar sus voces, y pudimos recordar (una vez más), aquellos días en los que trabajar no pesaba y era más un placer que una obligación.

Para colmo de bienes esta vez no volví a Morón solo. Fuimos la familia al completo, y por eso mi orgullo era bidireccional. El ratito que volvimos a compartir me ha recordado que hubo una época maravillosa de mi vida que sirvió de trampolín para llegar a donde ahora estoy. El mismo capricho del destino que me sacó de allí, debería volver a aparecer algún día y volverme a dejarme en ese lugar del que nunca quise irme. Y ese día llegará, y seguro que las cigüeñas guiarán mis pasos hasta esa espadaña que guarda el que probablemte sea el menos secreto de mis sueños.

18 de diciembre de 2010

Sentí, sentía, siento, sintiendo,... el desiderátum de los sentimientos

Hace escasamente 3 años Rod Mondy era un nombre, un pensamiento, unas fotos en la cartera, en el móvil y en el ordenador. Aquella Navidad de sentimientos tan encontrados era el preludio de la sinfonía que nos esperaba.

Con tales pensamientos iba yo en la cabeza camino del concierto de Navidad de la orquesta JNZ. La cercanía de mi época favorita del año, el cerebro a mil por hora, tantas cosas que han quedado atrás, y sobre todo el inmenso orgullo de ir a ver a mi hija cantar en el coro de la orquesta de su colegio. Y así llegamos al Centro Cultural de la Villa. En mi recuerdo esa sensación de acudir al teatro de la Maestranza, con ese gusanillo que nace y vive de forma efímera en el estóamgo.

¡Había tanta magia que todo brillaba!

Detrás del telón se escuchaba el lejano murmullo de los niños preparando la tercera función del día, especialmente dedicada para sus familias. En el patio de butacas estaba lleno de sonrisas y miradas nerviosas y un montón de "buenosdías" y de "quétalestá". Los ojos cansados de los abuelos tenían una luz ya casi olvidada, y sus cabellos blancos eran de plata. La emoción era el sentimiento común entre las madres y los padres, teñido de admiración, orgullo y de mucha ternura. Ver lo bien que se portaban los más pequeños de cada familia era un presagio de que algo grande estaba por venir.

Gracias maestro Antonio por su introducción y su explicación pero... ¡no ve que nos morimos de ganas de ver y escuchar a "nuestros" niños!

Se abrió el telón y el blancor inmaculado del escenario los hizo a todos el mejor y más grande de los brillantes. Y tras un respetuoso silencio voló la batuta dibujando acordes de mazapán y compases de turrón. Músicos y coro eran uno y lo daban todo en cada nota no dejando que quedara más espacio entre ellos y su público que el que ocupaba el "duende" que todo lo envolvía. Ayer, la orquesta JNZ nos paseó por un mundo lleno de fantasia y de ilusión, llevándonos en volandas hasta la mismísima puerta que da entrada a la Navidad. ¡Olé, olé y olé por todos los que llenaban el escenario!

Gracias a todos y a cada uno de las personas responsables del proyecto, y con permiso de los maestros Enrique y Jerónimo con especial énfasis para el maestro del coro, Miguel, y sobre todo a esos niños que no paran de darnos alegrías.

Veréis que sólo os dejo el enlace para escuchar el audio del concierto y lo hago por dos motivos. La autorización para subir las imágenes de los niños a Internet la tiene el colegio y no quiero ser yo el que meta la pata. Y sobre todo porque estoy seguro que el montaje que harán del concierto superará con creces el vídeo casero que entre lágrimas y moqueando grabé yo ayer.

Funcion de Navidad by PastorRoldan

8 de diciembre de 2010

Las canciones y vídeos de mi vida (IX): Hello (Lionell Richie)

Una de las cosas de las que más orgulloso me siento es de haber tenido una pandilla donde a pesar de ser los "Wild boys" también tenía sitio la expresión de la sensibilidad y más aún si tenía que ver con la música. Todos nos quedamos flipados cuando vimos el vídeo en la tele y recuerdo que para Pino y Mili tenía un significado muy especial. Así que empecemos el año con este vídeo que tantos recuerdos trae hoy a mi memoria...


1 de diciembre de 2010

Las canciones y vídeos de mi vida (VIII): Money for nothing (Dire Straits)

Para ir terminando el 2.010 un auténtico clásico de la mano de Mark Knopfler. Poner el disco en el pedazo de equipo Pioneer del salón de casa de Fede con esos dos altavoces de 200 W era el sueño de cualquier adolescente. Y ahí metidos con la puerta cerrada "tocar" la batería o "puntear" la guitarra al inicio de la canción para luego cantarla a grito pelado. Me entran ganas de escribir que aquello sí que era música y no lo de ahora, pero mejor no lo pongo. Se nos va el año pero sigo teniendo cuerda para rato.


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