
En aquellas maletas iban muchas más cosas de las que realmente se podían ver. Caminábamos detrás de algo más que ropa, documentos, medicinas, jabón, pasta de dientes, o los regalos que llevábamos. Aquél camino desde el avión hasta el aeropuerto nos acercaba de forma irremediable a una cita mil veces soñada: el encuentro con Rod Mondy.
Se cumple hoy nuestro segundo aniversario juntos. Y se cumple en un momento en que el anónimo Haití está en boca de todos. ¡Cuántas cosas quisiera yo contaros del país que nos regaló a su perla más preciosa! Muchos de los lugares que habéis "conocido" a través de las imágenes de televisión y de las fotos de la prensa formaron parte de los primeros paseos en el Toyota de sor Rosa María. Esas calles ahora irreconocibles fueron testigo de los primeros juegos de nuestra niña con el pelo de Silvia. Un terremoto convirtió todos nuestros recuerdos en relequias porque sabemos que cuando volvamos ya nada será igual.
Pero frente a la cruel realidad del presente están 24 meses de una intensidad inimaginable. ¿Qué palabra podría sintetizar nuestros dos primeros años juntos? No voy a poneros las lista entera porque os la diré directamente: "Ohana". Somos una familia... ¡somos una familia! ¡FAMILIA! Creo que me podría pasar horas hablando de como se ha fortalecido nuestra familia desde aquél día. Y si lo ha hecho no ha sido precisamente porque vivamos en una permanente Luna de Miel, sino porque nos ha tocado vivir una vida muy hermosa, con todo lo que significa. De todo ha habido, y de todo habrá.
Dos años ya... ¿Es eso mucho tiempo? ¡Qué más da! Hoy, igual que ayer, igual que mañana, igual que siempre soy feliz por todo lo que la vida me ha dado, muy, muy feliz.