Maravillosa la víspera de Reyes, tantas veces soñada, tantas veces imaginada, con el recuerdo de alguna lágrima ahogada en la Ilusión que todo lo inunda en un día tan especial. En una Navidad de ensueño faltaba la escena final del último acto que llegaba con nerviosismo tanto en Rod Mondy como en nosotros y se vivía con una intensidad inimaginable.

A Coria del Río SS.MM. los Reyes Magos llegan en la barcaza que cruza el río y eso hace que sea no sólo singular sino un espectáculo que tiene su propio ritmo y que se acelera lentamente hasta hacer su climax en el momento en que la banda toca la Marcha Real para darles la bienvenida. Y ahí estábamos en primera fila ilusionados con esta nueva vivencia al lado de nuestra hija.

Y como no podía ser de otra manera allí también estaba Claudia para ayudarle a vivir a Rod Mondy su primera Cabalgata de Reyes. Verlas emocinadas, cogidas de la mano, gritando, saltando, corriendo sin saber ni importarles de dónde venían o a dónde iban. Me encanta meterme en sus conversaciones y escucharlas hacer sus planes para coger más caramelos, o de qué le van a gritar a los Reyes para que les tiren juguetes, pelotas o pelcuhes.

Muchísimas gracias sobre todo a S.M. el rey Baltasar que ordenó a uno de sus pajes que uno de los juguetes que iba a lanzar se me entregase directamente en mano a mí para que yo se lo diese a Rod Mondy ante el asombro de los niños que nos rodeaban. Yo creo que el hecho de que Rod fuese la primera en entregarle su carta el día de la coronación en el Ayuntamiento tuvo que ver mucho. Gracias de unos padres emocionados.
Las carrozas avanzaban hacia el Convento de las Hermanitas de la Cruz cuando nos marchamos a casa. Todavía había muchas cosas que preparar porque, ¿o creéis que se nos iba a olvidar el limpiar los zapatos? Por supuesto que la perlita cenó pronto y se acostó todo lo temprano que pudo, con ese brillo en los ojos tan diferente que se tiene al empezar cuando la inocencia lo llena todo. Y la noche pasó y llegó el día con el que tanto soñamos...
Bajo el árbol toda clase de regalos para todos nosotros. Indescriptible la emoción de ver, sentir, oir, palpar y saborear cada uno de esos instantes. E iluminándolo todo la mirada de mi peque, sorprendida frente a su árbol y viviendo su día de Reyes. En los papás os podréis imaginar que la alegría y la satisfacción eran absolutas, porque el Cielo por fin les había concedido poder vivir una mañana de Reyes.
Porque hubo fiesta para todos, con Titán de invitado especial y que no quiso perderse un día tan especial (y eso que ayer no pasaba de la puerta de la casa). Allí estuvo Cásper, con Misae (encantada de ver tantas cajas para ella sola), Pelusa que como duerme en el salón lo sabe todo, Medianoche, Rubi y Noa. Michina se asomó un momento y la marquesa Nina decidió quedarse bajo el pluma en nuestra cama.

Se acaba el día con la pena de saber que mañana vuelve la rutina del Colegio (¿por qué no ha sido festivo este año el día 7?) pero con la alegría de haber vivido una Navidad excepcional, donde el Amor ha hecho vibrar nuestros corazones y la Alegría ha empapado nuestras almas.