"La voz de la sangre... ¡qué flácida patraña romántica! La paternidad única es la costumbre del cariño y del cuidado. El que sufre, lucha y se desvela por un niño, aunque no lo haya engendrado, ése es su padre." (Rubén Dario. Autobiografía)
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26 de diciembre de 2008

La carta a los Reyes Magos

Una vez más los recuerdos de mi infancia invaden mi mente. Cuántas veces escucharía durante la Navidad a mis mayores decirme: "¿has escrito ya la carta a los Reyes?". Y lo preguntaban así, sin despeinarse, sin apenas fijarse en lo que habían dicho. ¡Ahora va a resultar que escribir LA CARTA era algo fácil!

Porque por una parte estaba el tema de que era imposible pedirse todo lo que uno quería y había que hacer una criba y escoger bien. Por otro lado e independientemente de nuestra mayor o menor inocencia era innegable que por mucho que lo quisiéramos disimular en el año en cuestión la verdad es que buenos lo que se dice buenos no era la mejor forma de definir nuestro comportamiento. Y para finalizar estaba la preocupación de escribirla lo más clara posible para que no hubiese posibilidad de errores como cuando a un amigo del cole que tenía una letra muy mala y que había pedido un balón de reglamento y al no entenderle los Reyes le dejaron un balón de baloncesto y una regla.

Finalmente habíamos pasado por todas las etapas para culminar aquella obra maestra. Incluso no nos había temblado el pulso para prometer que el año que viene seríamos más buenos, y que obedeceríamos a papá y a mamá. No se nos había olvidado pedir para los que no tienen, y les habíamos mandado un enorme beso que les diese energía para venir desde Oriente hasta nuestra casa.

Ya sólo quedaba entregarla. Una vez una amiga de mi padre me dijo que la echara al buzón de correos... ¡quéeeeeee! ¡Por Dios! Sólo hay un camino de asegurarnos de que nuestra carta llegue a su destino sin problemas y es a través de los Carteros y Pajes Reales, incluyendo en éstos últimos a todos los ayudantes que Sus Majestades han de tener para poder atender a todos los niños del mundo.

Para terminar y para mantener vivas nuestras tradiciones recordar que aunque lingüísticamente no sea muy ortodoxo la forma correcta de expresarse es diciendo "me he pedido..." y "me han echado..." cogiendo inmediatamente aire para comenzar con esa retahila completa y que es la letanía de los días anteriores y posteriores a la llegada de los Reyes.

Hoy Rod Mondy sin apenas saber de qué iba la cosa pero inmensamente emocionada y feliz ha entrado por la puerta grande a una de las más bellas tradiciones familiares entregando su carta al Rey Baltasar (intentando sacar ventaja de que también él es de color chocolate). Había tanta pureza de corazón en aquella imperfectísima fila de niños, y era tan hermosa la melodía de risas, nervios y carreras, que al alejarnos del Ayuntamiento mi mente se había trasladado a la calle Sierpes y me veía a mi mismo sentado en las rodillas del Rey Melchor con un puñado de caramelos en mi mano después de haberle entregado MI CARTA.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Jajaja, Pastor cuantos recuerdos ¿verdad? Ahora Mei ya está más grande y le dedica menos tiempo a lo de escrbir su carta, pero me acuerdo sobre todo de hace 2 años porque fue cuando empezó a darse cuenta de lo que eran las Navidades.

¡Feliz año a los tres!

Anónimo dijo...

Efectivamente en nuestra infancia a la carta a los reyes se le daba muchísima importancia. Y conforme iba leyendo tu post los recuerdos han vuelto a mí con una gran intensidad.

Espero que el año os esté tratando bien, y sobre todo que Pastor se recuepre pronto de su mano.

Besos