¡Ay mi Cásper! Este perrito tan mono, nervioso como el solo, es lo más simple que existe en el mundo perruno. Capaz de sacar de quicio al mismísimo santo Job si se trata de jugar, también es capaz de pasar toda la tarde a tu lado dándote todo el cariño de su escaso cuerpecillo.Aunque muchas veces lo llamemos pesado, es imprescindible para comprender a nuestra familia.




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