Celebro mi destino de sentir como siento,
de vivir como vivo,
de morir como muero.
(Destino final - A. Yupanqui)
Hay muchas clases de huellas. Las dactilares, la genética, la que deja el paso del tiempo, las de nuestros pasos por la arena y también están esas que te marcan para siempre.
Querido papá:
La melancolía me ha invadido por completo, y esas marcas invisibles e imborrables que me unen a ti me llaman, me arden, me acarician y lo mismo son aire en el suspiro, lágrima en el llanto o la mirada que se desvía al apuntar una sonrisa. Ante mí hay un acantilado de 10 años sin posibilidad de cruzarlo. Pero el recuerdo ha creado un puente firme y duradero que siempre nos unirá por más que el tiempo ensanche la distancia.
Al final todo tiene que ver con lo mismo: la familia. Atravieso un camino por el que tú caminaste ya, y avanzando a cada paso mi felicidad se multiplica al unir pasado con presente. ¡Por fin lo entiendo! El amor a mi familia, a todo lo que significa y a todo lo que me da hace que ese camino sea menos duro y que mis pasos sean firmes y mi vista siempre mire al frente. A los lados cosecho mucho y bien de lo sembrado por tí, y no olvido plantar nueva semilla para que el círculo pueda cerrarse en su momento.
Diez años después aquí estoy nuevamente escribiéndote una carta abierta al mundo. He adoptado y adaptado muchas de tus costumbres porque no podía ser de otra forma. Tu y yo somos Pastor Roldán y eso será así siempre y nada ni nadie lo podrá cambiar. Aquel 15 de mayo en que nos convertimos en hijo y padre fue el inicio de mi camino, y la huella que marca el 25 de agosto en mi corazón no es nada en comparación con la energía que me da sentirte vivo en mí.
Tu nuera, a la que apenas pudiste conocer, es una mujer extraordinaria y tus dos nietas son absolutamente increíbles papá. Nada hay que pueda expresar esa sensación de felicidad que me persigue todo el tiempo, y nada puede existir que pueda hacerme más feliz de lo que soy. Sé que de alguna forma todo esto que te escribo no es algo nuevo para ti, porque sólo en el refranero puedo encontrar una explicación a mis sentimientos: de tal palo, tal astilla. Y por si alguna vez mi ánimo flojea, sólo necesito ver la sonrisa de mamá para saber que todo está bien, que todo va bien.
Van floreciendo mis sueños
a la par de mis tristezas,
También precisa cuidados
el alma como la tierra.
a la par de mis tristezas,
También precisa cuidados
el alma como la tierra.
(Pobrecito soy - A. Yupanqui)




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