"La voz de la sangre... ¡qué flácida patraña romántica! La paternidad única es la costumbre del cariño y del cuidado. El que sufre, lucha y se desvela por un niño, aunque no lo haya engendrado, ése es su padre." (Rubén Dario. Autobiografía)
Daisypath Happy Birthday tickers
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22 de octubre de 2008

Jugar, jugar, y jugar


¡Roooooooooood! ¡Roooooooooooood!
¡Roooooooooood!


Seguramente hace un año y más acercándose las fechas del Tenorio hubiese recordado aquello de "cuan gritan esos malditos y que mal rayo les parta, si en terminando ésta carta no pagan caros sus gritos"

Pero claro ahora el que me hayan sacado del semisueño en el que me encontraba sumido después de haber vuelto con Rod Mondy de natación no produce en mi mas que ternura y recuerdos, recuerdos y ternura. Veo a mi hija salir corriendo hacia el patio gritando "un momento, un momento" para enseguida volver para pedirnos que le abramos la puerta.

Aquellos que seguís éste blog desde sus inicios sabéis que nos vinimos a vivir a Coria huyendo de Sevilla entre otras cosas buscando que algún día nuestros hijos pudiesen criarse en un ambiente sano, pudiendo jugar fuera de la casa y recordando en parte a nuestra infancia cuando los creadores de la DS o de la Play no las tenían ni siquiera en el pensamiento. Por eso ahora sabemos que en aquel momento tomamos la mejor decisión.

Rod Mondy tiene a una amiga a la que quiere un montón. Se llama Claudia y vive muy cerquita de casa. Van al colegio junas y estaban deseando poder jugar también por el barrio. Y ayer esa pequeña entró en casa mientras Rod Mondy buscaba una muñeca para llevársela, y me quedé pensando que si Dios quiere también la veré crecer a ella y si su amistad sigue creciendo acompañará la vida de mi perlita durante mucho tiempo más.

Casi me dió pena cuando las voces y pasos se alejaron por el pasillo de la urbanización, buscando el mejor sitio para jugar sin ser molestados. Mis recuerdos me hicieron compañía el resto de la tarde mientras sonaba en mi cabeza el grito de mis amigos de la calle Petrarca gritándole a mi mamá "¡diez minutos más señora Blanca porfaaaaaaaaaaaaaa!"

2 comentarios:

Tus Papás dijo...

Yo era una de esas niñas que jugaba en la calle, a la goma elastica, a la cuerda, al cadoo, al pilla-pilla...Mi sobrino no puede salir a jugar a la calle por miedo a que le pille un coche...
leyendo el post me ha venido a la mente cuando los viernes por la tarde me subia a casa de mis abuelos y todos los vecinos peques y no tan peques jugábamos a la cuerda: al pasar la barca me dijo el barquero las niñas bonitas...
Madre mia que tiempos aquellos...quién lo diria viniendo de una persona que tiene 31 años...
Los niños tienen que mancharse, jugar, hacer trabajar la imaginación, saltar, correr, jugar con otros niños...
No digo que la play sea mala pero todo en su justa medida.
Ojalá mi sobrino pudiera salir a la calle y jugar como lo haciamos mi hermana y yo junto a nuestros vecin@s tanto de mi calle como la de nuestros abuelos.
Un abrazo y siento haberme extendido pero tu post me ha transportado a esos días....

Pastor dijo...

Ayer llegaron de México unos amigos de mi mamá, y me recordaron mi más tierna infancia incluyendo las travesuras que hacía con una de sus hijas todas las tardes mientras jugábamos.

Nuestro proyecto de familia (si se le puede llamar así) sigue avanzando y desde luego el marco que encontramos en Coria es magnífico. Y a la que el tiempo acompañe un poco me veo a mi hija y a sus amig@s jugando cada tarde de la misma forma que sus padres lo hicieron: esuciándose la ropa, corriendo sin parar, con algún que otro chichón o rozadura, pero sobre todo siendo muy felices.

Ciao!!!