No Jesús, no me he olvidado de Spandau Ballet, ni de sus canciones, ni de lo que vivimos juntos en aquel imborrable e irreptible concierto en el Prado de San Sebastián. ¡Cómo me iba a olvidar de ellos! Aquí la peña si andaba dividida porque eso de los guardapolvos y de los pendientes pues como que no pegaba mucho. Pero es que Tony Hadley cantaba de una manera que no quedaba más remedio que escucharlos a pesar de la estética de nuevos románticos. Y los menos entusiastas luego descubrierin que sus baladas eran más largas que la media y eso favorecía las estrategias ;-)
30 de abril de 2011
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1 comentario:
mi hermana era mas de duran-duran y yo de spandau ballet, esta me encantaba. feliz dia de la madre, Silvia.
un beso
laura
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