¡Mu grande, un sentimiento mu grande!
Así, dicho en andaluz, es como me siento durante estos días de la Semana más esperada de todo el año. Los años han ido pasando entre rezos, sueños, promesas, ilusiones y oraciones. Cada "chicotá", cada marcha, cada esquina, cada saeta, todas y cada una de las lágrimas que he derramado frente a nuestras Imágenes han sido la Estación de Penitencia más larga que he tenido que pasar para llegar a la Semana Santa del año 2.008.
Querida Rod Mondy: durante la Cuaresma ya habías apuntado unas maneras "capillitas" que me hacían enorgullecerme de ti. Has traído a mi recuerdo mis vivencias semanasanteras de la infancia, y con ellas has reverdecido el amor que siento por tu abuelo Pastor. Pero todavía faltaba la prueba definitiva.
Llegó ese Domingo de Ramos con el que tantos sevillanos soñamos, y tu mamá te vistió para la ocasión. Y después de almorzar tempranito... ¡nos echamos a la calle!

Teníamos una cita con la Hermandad de La Paz en la Puerta de Jerez. Y allí viste a Jesús como tú lo llamas en brazos de tu mami. Y pude ver como tu manita derecha marcaba el ritmo de los tambores de la banda que acompaña al Stmo. Cristo de la Victoria, y como los hoyuelos de tu carita hacían horas extras demostrando tu alegría. ¡La semilla sembrada en Cuaresma empezaba a brotar!

El sol seguía mostrando ese color especial de Sevilla, y el azahar contribuía a que la sinfonía de los sentidos fuese majestuosamente interpretada. Porque hija mía, tu papi tenía que cumplir con una promesa con Ntro. Padre Jesús despojado de sus vestiduras. Y en la Plaza de la Magdalena noté como entraba en tus venas el amor a la Semana Santa. Y lo supe porque ya no era la banda la que te llamaba la atención (¡y mira que era la A.M. Ntra. Sra. de los Reyes!) sino la Bendita Imagen del Cristo. Ya podía explicarte porque detrás venía la Virgen de los Dolores y Misericordia llorando por Su Hijo. Ahora podía empezar con esa lección, nada fácil de entender, de porqué es una Fiesta la Semana en la que celebramos la Pasión, Muerte y Resurreción de Jesucristo.
Y también viste al paso de la Sagrada Entrada en Jerusalén, y al señalarte a la borriquita me regalaste con un "borriquito como tú" que me llenó en corazón de felicidad. Y aunque estábamos lejos viste a los niños nazarenos con palmas, y casi imaginaste al pequeño Zaqueo subido en la palmera del paso. ¡Qué atenta estuviste ante el paso de misterio de la Sagrada Cena viendo como Jesús bendecía la mesa! Y que respetuosa frente al Cristo de la Humildad y Paciencia, y la Virgen del Subterraneo.
Y entre algodones de azúcar, manzanas de caramelo y olor a incienso y azahar finalizó tu primer día "oficial" de cofradías.
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El Lunes Santo en nuestra pequeña familia viene marcado por nuestra pertenencia a la Hermanadad de Santa Marta. Este año, y los venideros hasta que puedas salir tú, mami vistió su túnica de nazarena para acompañar al Stmo. Cristo de la Caridad en Su traslado al Sepulcro, y consolar a Ntra. Sra. de la Penas. Tuvimos tiempo mientras esperábamos que pasara la cofradía para ampliar tu vocabulario cofradiero y al llegar la Cruz de Guía ya manejabas perfectamente el "¡a esta es!" del capataz, o la diferencia entre un nazareno con cirio y un penitente con cruz.
Pasó tu mami y apenas te diste cuenta, porque estabas ocupada en ser respetuosa con el paso de la cofradía. Eso sí, contaste los tramos de nazarenos muy bien sabiendo que Silvia venía en el 4º tramo.
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Solito los dos nos fuímos a la calle Imagen para ver a la hermandad del Polígono de San Pablo que hacía su primera estación de penitencia a la Catedral. ¡Y te encantó! El misterio de Ntro. Padre Jesús Cautivo y Rescatado te tuvo con la boquita abierta durante la larga "chicotá" desde la calle Cuna hasta donde estábamos nosotros, e incluso te ví como ya marcabas con tus pies el ritmo de los costaleros. ¿Y qué decir de la Virgen del Rosario con esos ojos verdes tan preciosos? Te miré justo cuando terminabas de santiguarte y me dijiste "¿María llora por Jesús?" a lo que asentí. Y yo también lloré un poquito mientras agradecía al Cielo el resultado de nuestra visita por la mañana al Hospital Infantil.
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El Martes Santo es probablemente el día favorito de tu mami. Lo empezamos muy pronto para aprovecharlo al máximo, y nos fuimos a buscar al Stmo. Cristo de la Salud y Buen Viaje de la hermandad de San Esteban por la plaza del Salvador. Allí te tuve sobre mis hombros, y allí te expliqué porqué se burlaban de Jesús aquellos sayones. Y una vez más disfrutaste de las marchas de la A.M. Ntra. Sra. de los Reyes.

Con alguna carrerilla que otra nos fuimos a la calle Tetuán a ver a la hermandad del Cerro, para que vieses a los soldados romanos del paso del Stmo. Cristo del Desamparo y Abandono pronunciando aquello de "en verdad éste hombre era Hijo de Dios". Junto a Silvia a pié de paso pudiste admirar la pericia de los costaleros pasando bajo un cable, y disfrutar imitando las voces de mando del capataz.

Sobre éstas líneas está la Imagen del Stmo. Cristo de la Buena Muerte de la hermandad de los Estudiantes. Desde hace muchos años tu mamá y yo somos puntuales a nuestro encuentro en la Plaza del Triunfo, a los pies de la Inmaculada y con el Alcázar de fondo y la Catedral de testigo. Allí seguiste entendiendo que las cofradías de cola (o de negro como tu dijiste) no dan ni caramelos ni estampitas (¿cuántas lecciones has aprendido ya mi niña?). Y escuchaba a Silvia explicarte que Jesús va muerto en la Cruz, aunque desde que Rodríguez Buzón lo pregonara en mi cabeza siempre suena que "va soñando su divina Buena Muerte".
Pero aún faltaba en nuestro programa la que queríamos que fuese la guinda del Martes Santo. Y después de merendar esupendísimamente, plantamos nuestros pies en la plaza de la Encarnación para esperar allí la llegada de la hermandad de San Benito para que pudieses ver como Pilatos presenta a Jesús al pueblo mientras en la cabeza de tu mami resonaba con más fuerza que nunca el principio de aquella sevillana de Cantores de Hispalis diciendo "son las cuatro de la tarde".

Así terminó ésta primera "chicotá" de nuestra primera Semana Santa juntos. Éste Miércoles Santo ha empezado con un tiempo muy inestable, y ya la hermandad de la Sed se ha quedado sin salir. Dios dirá cómo terminará el día, pero lo que es seguro es que a tu lado será un día estupendo.
2 comentarios:
Como me alegro de todo lo que estás sintiendo y disfrutando esta semana santa tan diferente a todas las que hayas podido vivir...
Enhorabuena por esa perla ¿cuántas veces te lo he dicho ya? y las que vendrán..
Ah, y cuando puedas, pásate por mi blog que te he dejado una cosa...
Mil besos
Me alegro que hayas sido tu la primera en leer éste post, porque de sobra sabes que va dedicado a ti (aunque no lo haya puesto). Y aunque parezca un contrasentido, mi felicidad aumenta al pensar en que algún día vosotros también disfrutaréis de esa "primera" Semana Santa que estamos viviendo ahora.
Besos
PD: no podemos acceder a tu blog. Seguiremos intentándolo.
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