El Jueves Santo no hizo honor a aquella coplilla de nuestros abuelos que decía "Tres jueves hay en el año que brillan más que el sol...". Pero tampoco importaba mucho porque es un día en que los tiempos se ralentizan, los rituales se repiten, los recuerdos emergen y las tradiciones se van cumpliendo.
Nuestra familia pertenece "desde siempre" a la Hermandad de Pasión, y eso forma parte de mis más intensos recuerdos de infancia. Silvia, que también pertenece a la hermandad, había dejado la túnica perfectamente planchada el día anterior, y como es la norma, me ayudo a vestirme y sobre todo colocó con exactitud y mimo la cola bajo el cinturón de esparto.
Me marché a la iglesia colegial del Salvador, la más grande de Sevilla tras la Catedral, con tiempo suficiente para disfrutar del día. Allí se reproducían las imágenes de todos los años: abrazos a los amigos que no veías desde un año antes, besos a mis tíos y a mis primos, la cantinela de los diputados de tramo pasando lista, las oraciones frente a los pasos de nuestros Sagrados Titulares,... Pero para mí éste año ha sido muy especial. No sólo por volver a salir de nuestro templo, sino porque después de mucho tiempo se me había concedido una de mis plegarias. Y sabía que en alguna parte del recorrido, sentiría por vez primera el orgullo de ver a mi hija al lado de mi esposa viéndome vestir mi túnica nazarena.
Y pasaron por las sillas de la calle Sierpes primero mis tíos con mi primo llevando las varas y el estandarte. Luego dos primos más tras el Cristo llevando cruces. Faltaba yo, y no sabía si estarías despierta cuando pasará por aquel sitio. ¡Pero sí! Desde la esquina de Sierpes con Jovellanos y Sagasta te ví. Estabas ahí muy despierta, con tus hoyuelos, subida en una silla y dándole la mano a tu mami. La fila de nazarenos avanzaba y mis primas me señalaron, al tiempo que escuché un "ad-diós" de los tuyos que me llenó los ojos de lágrimas. Ya no importaba ni el viento, ni el frío de la noche, ni el retraso que acumulábamos, porque yo iba feliz dándoles las gracias al Cielo por haberme concedido uno de esos momentos que jamás olvidaré.
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El Viernes Santo no dudaste en decirnos que querías ir a ver cofradías, así que nuestros pasos nos llevaron a la Plaza Nueva para ver allí a la Hermandad de la Soledad de Sanbuenaventura. Y luego nuestro intento de ir a ver al Cachorro por San Pablo se vió truncado por la enorme bulla que hacia allí se dirigía. Finalmente optamos por refugiarnos en las sillas de la calle Sierpes, y está claro que fue la mejor opción.
El día anterior habías triunfado pidiendo caramelos y estampitas, e incluso un nazareno de Monte-Sión te dió una medallita. Pero aún faltaba un detalle para que tu primera Semana Santa se completase: pedirle cera a los nazarenos para hacer tu primera bola.
Así que delante de un orgullosísimo padre, y con la precaución de haber puesto el papel de un carámelo en la palma de tu mano, pronunciaste las palabras mágicas: "nazareno, ¿me das cera?" Y aquel nazareno de los tramos de Cristo de la Hermandad del Cachorro levantó su cirio y muy despacito virtió unas gotitas y luego un chorreón de cera blanca sobre la pelotita que Silvia te había preparado con un "moco" de su cirio de Santa Marta.
Enseguida te convertiste en una experta, y el miedo a quemarte desapareció e incluso te reías cuando alguna gotita caía en la palma de tu mano. Seguro que ese Cachorro que mira al cielo escuchó tus risas, y que la Virgen del Patrocinió bajó su mirada para verte tan feliz. Porque ya con la llegada de la Hermandad de la O, curiosidades de la vida, me dí cuenta de que el círculo de la tradición se había cerrado. Allí estaba yo en un segundo plano, viéndote comer arvellanas con tu mami, mientras pedías caramelos, cera y estampitas, o tarareabas una marcha procesional, mirabas con curiosidad las imágenes y labrados de las canastillas, o charlabas con los vecinos de las sillas colindantes como si llevases toda tu vida en ésta tierra...
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El Sábado Santo se vió inesperadamente truncado por la lluvia, pero aún así te dió tiempo de intentar deslizarte por la cera acumulada en la calle (¡y yo tuve que reñirte jajaja! ¿quién me lo hubiese dicho después de haberme dejado la rodilla tantas veces haciendo lo mismo?), y de sufrir un poquito al ver que los nazarenos de los Servitas no daban cera y que los de la Trinidad llevaban todavía los cirios apagados.
Pero nada de eso importaba ya. La pequeña trinidad que formamos en nuestra familia había cumplido con el ritual. Este año has visto lo más llamativo de nuestra Fiesta más importante, y te ha encantado. Si Dios quiere para el año próximo nada será igual y todo cobrará una nueva dimensión cuando empecemos a contarte las mil y una historias escondidas en cada cofradía. La tradición no es algo escrito sino un boca a boca de padres a hijos que se perpetúa en el tiempo. Ya no era un recuerdo la bolsa con los bocadillos y zumos que lelvaba mi madre, ni las voz de mi padre diciéndome quién había tallado aquella imagen o cómo se llamaba la marcha que tocaba la banda. Y aunque ya no lleve pantalones cortos ni flequillo, me ví ahí mismo camindando agachado junto a un nazareno recogiendo cera para mi bola. Desperté de mi ensueño con la risa de mi hija y una enorme sonrisa en la cara de su mami. ¿Se puede pedir más?
Pues si se puede porque en dos semanas... ¡Feria!
Consumatum est




2 comentarios:
Con las peques en el cole no veas la hartá de ver fotos de tu princesa que me he dado.
He visto tus correos,.
Las dos familias felices con las mejores noticias,esta semana Santa será inolvidable....
Después de leer tus entradas en el blog casi casi he vivido por partida doble las procesiones y el ambiente.
Ya tenemos otra cosa en común porque Pedro y yo somos muy de semana santa .Él costalero muchos años del cristo de los remedios y en mi casa nazarenos y mantillas.
Es un honor y un verdadero placer leerte y veros a los tres felices y radiantes en esta etapa paternal que el destino ha querido llegase en estas fechas especiales para Silvia y para tí y ahora como muy bi8en dices....ya estoy deseando ver tus entradas de la feria y a los tres vestidos para la ocasión.
Os queremos y ya sabes que pronto nos vemos.
Desde Mérida vuestros amigos.Pedro,Estrella,Beatriz-Ling y Patricia ,...anhelando a Adriana.
Al habla vuestra fans número 1. ¿cuándo me vais a poner una entradita de la feria de Sevilla?.
Venga que tengo muchas ganas de ver a Rod con el traje de faralaes.
Besos
Juani
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