"La voz de la sangre... ¡qué flácida patraña romántica! La paternidad única es la costumbre del cariño y del cuidado. El que sufre, lucha y se desvela por un niño, aunque no lo haya engendrado, ése es su padre." (Rubén Dario. Autobiografía)
Daisypath Happy Birthday tickers
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17 de junio de 2008

El día que vivimos pendientes de un termómetro

Tenía que llegar, era sólo cuestión de tiempo. Tan seguro como que el día sigue a la noche era que llegaría el momento en que nuestra hija se pusiese malita. Y tuvo que ser después de un estupendo fin de semana con la piscina de protagonismo.
Desde las 7 de la mañana tu mami pendiente del termómetro, y a mi me pillaste ya camino del trabajo. Fiebre y mocos... ¡habré yo visto niños así a montones! Pero esta vez tocaba sufrir un poquito, o mejor, un pocazo. Siempre me ha gustado una frase que define al verdadero amor "no como el que hace juramentos de amor eterno durante las placenteras noches de verano, sino aquel que los cumple durante las tormentas de invierno". Y para colmo elegiste un lunes día en el que hago jornada doble en el Hospital.

Verte con los ojitos vidriosos y los labios tan colorados abrazadita a tu mami me llenó a la vez de ternura y de desasosiego. Tu vocecita salía con menos alegría, y teñida con un sonido nasal. Y de vez en cuando un "quejío" brotaba de tu boquita. Al hacerte efecto la medicación, era como cuando se infla una colchoneta en la playa. En media hora parecía estar todo controlado y volvías a ser la de siempre. Cenaste y te acostaste después incluso de hacer vahos y por supuesto no perdonaste tu cuento eligiendo precisamente ¿Adivina cuánto te quiero?

Pero el termómetro no podía perdonar a estos padres primerizos poco después de la medianoche. Ahí estábamos mami y papi dándote un bañito, aguantándonos los mocos al verte con tanta fiebre. Al final pasaste la noche con mami en el sitio de papi, y te reiste al ver que yo me acostaba en tu cama. Larga noche en duermevela, pero al final tu fortaleza venció a la fiebre.

Hoy, completamente repuesta, en mi corazón sigue habitando una pena. Y es que queridísima hija mía, no puedo dejar de pensar en todos esos niños que hay en el mundo enfermos que no tienen el cariño que necesitan para ponerse buenos. Me enfado porque para colmo conzco a muchos amigos que desean con vehemencia ser padres para enfrentarse a la maravillosa tarea de cuidar en todos los sentidos de sus hijos. Por unos y por otros, suspiraré una vez más confiando y esperando en que en esta vida nada pasa simplemente porqué sí.

1 comentario:

MANUEL Y Mª ANGUSTIAS dijo...

Espero que vuestra "princesita"esté mucho mejor, no se si sabeis que ya es oficial que se da por revisado el mes de Enero del 2007!!!! un besico y que tu nena se mejore!!!