Y yo, para que voy a mentir, disfruté mucho. Y seguramente pueda llegar a disfrutar más cuando un par de familias amigas puedan compartir nuestra alegría. Porque la Feria está para eso, para disfrutarla con los amigos, para dejar durante unas horas los problemas en stand-by y descansar de la rutina evadiéndonos del trabajo. Ellos no son seguidores habituales del blog, pero quiero que sepan que nos hacen falta, que son para mi como de la familia y que espero que pronto otra vez la vida les sonría. Farolillos blancos y amarillos para que vuelvan la ilusión para unos amigos increibles. La brisa del río Grande traigan nuevos aires y nuevo impulso para ellos.
17 de septiembre de 2010
Un feriante novato
Y yo, para que voy a mentir, disfruté mucho. Y seguramente pueda llegar a disfrutar más cuando un par de familias amigas puedan compartir nuestra alegría. Porque la Feria está para eso, para disfrutarla con los amigos, para dejar durante unas horas los problemas en stand-by y descansar de la rutina evadiéndonos del trabajo. Ellos no son seguidores habituales del blog, pero quiero que sepan que nos hacen falta, que son para mi como de la familia y que espero que pronto otra vez la vida les sonría. Farolillos blancos y amarillos para que vuelvan la ilusión para unos amigos increibles. La brisa del río Grande traigan nuevos aires y nuevo impulso para ellos.
16 de septiembre de 2010
Ver que crezcan felices
Sigo pensando que si Dios me hubiese permitido elegir una vida para vivir me hubiese quedado corto, porque la que me ha dado trae de serie muchas más cosas de los extras que yo hubiese elegido. Ayer volvía a darme cuenta de todo lo que Coria del Río me ha dado y recordé que un día le dije a Silvia que aquí encontraríamos la felicidad.
Y esa felicidad no se mide en forma de raciones de jamón o de gambas, o de los bien que entra la cerveza fresquita o el rebujito, ni siquiera con lo guapísima que lucía ayer Silvia. Esa felicidad nace de ver felices a nuestras hijas, de verlas crecer día a día, de asomarnos a ese mundo al que un día pertenecimos donde vale más un amigo que un imperio. Ver que crezcan felices, esa es y será mi felicidad al lado de Silvia.
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Coria del Río,
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Sentimientos
15 de septiembre de 2010
@PastorRoldan ¿Twitter?
Poco a poco mey voy enterando de la funcionalidad real de Twitter, y gracias al enlace de Wikipedia he podido entender lo que significan los "hashtags" de las narices. Lo del microblogging está muy curioso y la verdad es que engancha bastante.
14 de septiembre de 2010
Los vídeos y canciones de mi vida (I): Moonlight shadow (Mike Oldfield & Maggie Reilly)
Buen verano aquel del 83, en el que no paraba de sonar esta canción en la radio. Estar pegados delante de televisor esperando a ver si en Tocata ponían de una vez por todas el vídeo. Descubrir que Mike Oldfield existía... Muchas horas en compañía de Juan Francisco disfrutando de la música.
13 de septiembre de 2010
Empieza la Feria 2.010
Para nostros la Feria de este año será diferente no sólo por la niñas sino porque gracias a nuestra amiga Julia... ¡tenemos caseta! Así que espero poder contaros al final de las fiestas cuál ha sido el recultado global.
12 de septiembre de 2010
¡Gracias a la vida!
Mi calendario interior no se rige por los meses del año ya que desde pequeño he notado que el inicio del curso escolar marca realmente un principio en una especie de "reseteado" mental.Tal vez por eso y por la cercanía de momentos hermosos y muy intensos de las pasadas vacaciones, también se apodera un poco de mí al tiempo la melancolía por una parte y una enorme sensación de bienestar y felicidad por la otra. Como he escrito varias veces en este blog soy muy feliz, y sobre todo soy muy consciente de serlo.
El viernes pasado mientrsa conducía camino del hospital y pensaba que Rod Mondy empezaba el curso me vino a la mente la letra de una canción que desde siempre me ha gustado. ¡Gracias a la vida! Porque es verdad que me ha dado mucho, seguramente mucho más de lo que yo jamás hubiese imaginado. Por eso hoy y desde aquí quiero agradecer a la vida y a todos vosotros poder sentirme así como me siento hoy, con una especial dedicatoria para mi ahijada Julia.Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me dio dos luceros, y cuando los abro,
Perfecto distingo lo negro del blanco,
Y en el alto cielo su fondo estrellado,
Y en las multitudes al hombre que yo amo.
Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído que, en todo su ancho,
Graba noche y día grillos y canarios,
Martillos, turbinas, ladridos, chubascos,
Y la voz tan tierna de mi bien amado.
Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y el abecedario,
Con él las palabras que pienso y declaro,
madre y amigo, hermano y luz alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.
Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados.
Con ellos anduve ciudades y charcos,
Playas y desiertos, montañas y llanos,
Y la casa tuya, tu calle y tu patio.
Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me dio el corazón, que agita su marco,
Cuando miro el fruto del cerebro humano,
Cuando miro al bueno tan lejos del malo,
Cuando miro el fondo de tus ojos claros.
Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa, me ha dado el llanto.
Así yo distingo dicha de quebranto,
Los dos materiales que forman mi canto,
Y el canto de ustedes que es el mismo canto,
Y el canto de todos que es mi propio canto.
Violeta Parra, 1.966
Me dio dos luceros, y cuando los abro,
Perfecto distingo lo negro del blanco,
Y en el alto cielo su fondo estrellado,
Y en las multitudes al hombre que yo amo.
Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado el oído que, en todo su ancho,
Graba noche y día grillos y canarios,
Martillos, turbinas, ladridos, chubascos,
Y la voz tan tierna de mi bien amado.
Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado el sonido y el abecedario,
Con él las palabras que pienso y declaro,
madre y amigo, hermano y luz alumbrando
la ruta del alma del que estoy amando.
Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado la marcha de mis pies cansados.
Con ellos anduve ciudades y charcos,
Playas y desiertos, montañas y llanos,
Y la casa tuya, tu calle y tu patio.
Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me dio el corazón, que agita su marco,
Cuando miro el fruto del cerebro humano,
Cuando miro al bueno tan lejos del malo,
Cuando miro el fondo de tus ojos claros.
Gracias a la vida, que me ha dado tanto.
Me ha dado la risa, me ha dado el llanto.
Así yo distingo dicha de quebranto,
Los dos materiales que forman mi canto,
Y el canto de ustedes que es el mismo canto,
Y el canto de todos que es mi propio canto.
Violeta Parra, 1.966
11 de septiembre de 2010
Habitantes de la casa (VI): Lola
Seguimos buscando una familia para ella porque estamos convencidos que ella necesita su propio espacio y aunque con nosotros vive muy bien, seguro que llegará el momento de que encuentra un hogar que la haga completamente feliz. Y hasta que llegue ese momento pues seguirá con nosotros como una más de la familia.
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Mascotas
10 de septiembre de 2010
Comienza el curso escolar 2.010-11
Cuando era niño los meses de vacaciones eran larguísimos, a veces casi eternos, y el mes de Septiembre no se vislumbraba hasta que estaba muy cerca. Ahora que soy padre resulta que disfruto mucho de las vacaciones de Rod Mondy pero la verdad es que se me han hecho muy cortas. Parece que fue ayer cuando estaban encima del escenario bailando la canción de Eurovisión...Pero ya sólo queda mirar hacia adelante, y disfrutar y trabajar en este 3º de primaria que empieza hoy. A esta hora debe estar sonando el timbre y en breve los niños conocerán a su nueva maestra (la seño Teresa), su nueva aula y también a nuevos compañeros porque al pasar al 2º ciclo se vuelven a sortear las clases. Luego llegará el momento de ver la lista del material escolar, de forrar los libros y preparar esa mochila que ahora prácticamente se diseña por ingenieros de fórmula 1 (¿os acordáis de las mochilas que nosotros llevabamos al cole? Yo de lo que más me acuerdo era que hice toda la E.G.B. con la misma jajaja).
Este año me ha tocado no acompañar a mi perlita a su primer día de clase y tengo una especie de agujerito en el corazón. Pero el curso es largo y tendré un montón de oportunidades de hacer una de las cosas que más me gustan de mi vida: seguir yendo al colegio.
9 de septiembre de 2010
Recordemos las reglas de la netiqueta
Regla 1: Nunca olvide que la persona que lee el mensaje es en efecto humana con sentimientos que pueden ser lastimados.
- Regla 2: Adhiérase a los mismos estándares de comportamiento en línea que usted sigue en la vida real.
- Regla 3: Reconozca en qué parte del ciberespacio se encuentra.
- Regla 4: Respete el tiempo y ancho de banda de las otras personas.
- Regla 5: Muestre el lado bueno de su persona mientras se mantenga en línea.
- Regla 6: Comparta su conocimiento con la comunidad.
- Regla 7: Ayude a mantener los debates en un ambiente sano y educativo.
- Regla 8: Respete la privacidad de terceras personas.
- Regla 9: No abuse de su poder.
- Regla 10: Perdone los errores ajenos
“NETiquette” de Virginia Shea (1.994)
Os preguntaréis, ¿a que viene esta entrada? Os cuento. Como os habréis dado cuenta he retomado la escitura en el blog y esto ha hecho que de paso haya vuelto a visitar otros blogs y foros tanto de amigos y conocidos como de personas anónimas. Y desafortunadamente he visto que las reglas citadas arriba apenas si se tienen en cuenta. Expresiones malsonantes, insultos, GRITOS, publicación de fotografía de terceras personas sin su conocimiento, escritura tipo SMS, publicidad, y un montón de pequeños desastres campan a sus anchas por el cyberespacio sin que a nadie le importe un pimiento.
Pues a mi si me importa, y si has llegado hasta aquí seguramente también te importa. Así que si te parece podemos difundir entre nuestros contactos este enlace de Wikipedia que es la referencia bibligráfica de esta entrada. Tacita a tacita...
8 de septiembre de 2010
Mis amigos perrunos (y III): Tara
El último capítulo de estas entradas lo prometí hace mucho tiempo, y ha llegado la hora de que conozcáis la historia de una perrita maravillosa.
Época del Instituto, Facultad, Residencia y primeros años de casado (o sea, desde el año 1.987, pasando por la Expo hasta el verano del año 2.004)



La historia de Tara daría sin exagerar mucho, para escribir un libro. Su madre se llamaba Cati, y estaba destinada a cruzarse con un caniche campeón, pero días antes un cuchillo negrito y feo se cruzó en su camino y de aquel amor perruno y fugaz llegó al mundo una camada de 7 perritos en casa de mi tía Angelita. Al principio las heridas por el recuerdo de Barry se abrieron y no quise ir a ver a los perritos. Pero enseguida cambié de opinión y empecé a rogarle a mi mamá para que nos quedaramos con uno de los perritos. Y después de unas cuantas semanas de ruegos, una tarde calurosa de verano fuimos a elegir a uno de aquellos revoltosos animalitos que no paraban de jugar en la cocina. Bueno eran todos revoltosos menos una perrita que permanecía bajo una silla con los ojitos abiertos y moviendo el rabito sin moverse del sitio. ¿Amor a primera vista? ¡Absolutamente!
Las primeras horas en casa siguen en mi memoría como si hubiese sido ayer. Primero porque mi papá se negó a que se llamase "Dama", cosa que aprovecho mi mamá para hacer un tributo a su película favorita y llamarla "Tara". Y después porque aquél animalito temblaba de miedo y me la llevé a la habitación sobre uno de los cojines grandes del salón para que durmiese en mi cuarto. Aquella fue mi primera noche en vela...
Pasaron los años y por múltiples causas al final el que paseaba y sacaba a Tara era mi padre. Para cada uno de nosotros tenía muestras de cariño diferentes, aunque era increible ver las fiestas que me había cada día cuando llegaba a casa. O las que le hacía a mi tío Kike, en las que ineludiblemente se hacía pipí de la alegría y que le valieron el sobrenombre de "Tara Inés".
Mil cosas os podría contar de ella, pero prefiero quedarme con los momentos más emotivos. Para mi papá fue, hasta el día de su adiós, una compañera siempre fiel mostrándole su cariño hasta en los momentos más duros y difíciles por los que su salud pasó. Y luego ese cariño se trasladó a mi mamá a la que le dedicó los últimos años de su larga vida en los que hubo tiempo incluso de que se escapara y se perdiera en Pinos del Valle durante las fiestas de San Roque. Aquellos casi tres días sin ella, fueron difíciles porque me costaba aceptar que se hubiese ido sin habernos podido despedir. Pero al igual que pasó un año antes con su hermana Tica hubo un final feliz y volvió sucia, desorientada, temblorosa y medio desdentada a nuestro lado.
Diecisiete años estuvo con nosotros, con sus ojitos casi siempre tapados por su flequillo, con ese rabo que se partió la puntita cuando un día sin querer se lo pillé con una puerta, y con esa postura suya de recibirte con las patas para arriba para que le rascases la panza. ¿Qué aprendí con ella? La entrega total sin esperar nada a cambio. Ese fue su regalo y así vive en mi recuerdo. Probablemente también me enseñó que hay que saber envejecer, ya que a pesar de los años ella vivió nunca dejó de ser una cachorra. ¡Ay Tarita Inés del alma mía!

El resto de la tropa ya ha sido presentada en éste blog. La efímera Cora, el meón de Cásper, y la incombustible Nina, junto con los galgos que acogimos (Tristán, Dulcinea, Pastora y Shira) y una nueva habitante que llegó de forma temporal y por ahora está como indefinida y que responde al nombre de Lola y que espero presentaros pronto. A ellos tenemos que unir a la parte felina de la ecuación, junto con los roedores para así conformar la realidad de nuestro hogar. ¿Locos? Seguramente, pero muy satisfechos.
Tara



La historia de Tara daría sin exagerar mucho, para escribir un libro. Su madre se llamaba Cati, y estaba destinada a cruzarse con un caniche campeón, pero días antes un cuchillo negrito y feo se cruzó en su camino y de aquel amor perruno y fugaz llegó al mundo una camada de 7 perritos en casa de mi tía Angelita. Al principio las heridas por el recuerdo de Barry se abrieron y no quise ir a ver a los perritos. Pero enseguida cambié de opinión y empecé a rogarle a mi mamá para que nos quedaramos con uno de los perritos. Y después de unas cuantas semanas de ruegos, una tarde calurosa de verano fuimos a elegir a uno de aquellos revoltosos animalitos que no paraban de jugar en la cocina. Bueno eran todos revoltosos menos una perrita que permanecía bajo una silla con los ojitos abiertos y moviendo el rabito sin moverse del sitio. ¿Amor a primera vista? ¡Absolutamente!Las primeras horas en casa siguen en mi memoría como si hubiese sido ayer. Primero porque mi papá se negó a que se llamase "Dama", cosa que aprovecho mi mamá para hacer un tributo a su película favorita y llamarla "Tara". Y después porque aquél animalito temblaba de miedo y me la llevé a la habitación sobre uno de los cojines grandes del salón para que durmiese en mi cuarto. Aquella fue mi primera noche en vela...
Pasaron los años y por múltiples causas al final el que paseaba y sacaba a Tara era mi padre. Para cada uno de nosotros tenía muestras de cariño diferentes, aunque era increible ver las fiestas que me había cada día cuando llegaba a casa. O las que le hacía a mi tío Kike, en las que ineludiblemente se hacía pipí de la alegría y que le valieron el sobrenombre de "Tara Inés".
Mil cosas os podría contar de ella, pero prefiero quedarme con los momentos más emotivos. Para mi papá fue, hasta el día de su adiós, una compañera siempre fiel mostrándole su cariño hasta en los momentos más duros y difíciles por los que su salud pasó. Y luego ese cariño se trasladó a mi mamá a la que le dedicó los últimos años de su larga vida en los que hubo tiempo incluso de que se escapara y se perdiera en Pinos del Valle durante las fiestas de San Roque. Aquellos casi tres días sin ella, fueron difíciles porque me costaba aceptar que se hubiese ido sin habernos podido despedir. Pero al igual que pasó un año antes con su hermana Tica hubo un final feliz y volvió sucia, desorientada, temblorosa y medio desdentada a nuestro lado.
Diecisiete años estuvo con nosotros, con sus ojitos casi siempre tapados por su flequillo, con ese rabo que se partió la puntita cuando un día sin querer se lo pillé con una puerta, y con esa postura suya de recibirte con las patas para arriba para que le rascases la panza. ¿Qué aprendí con ella? La entrega total sin esperar nada a cambio. Ese fue su regalo y así vive en mi recuerdo. Probablemente también me enseñó que hay que saber envejecer, ya que a pesar de los años ella vivió nunca dejó de ser una cachorra. ¡Ay Tarita Inés del alma mía!
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El resto de la tropa ya ha sido presentada en éste blog. La efímera Cora, el meón de Cásper, y la incombustible Nina, junto con los galgos que acogimos (Tristán, Dulcinea, Pastora y Shira) y una nueva habitante que llegó de forma temporal y por ahora está como indefinida y que responde al nombre de Lola y que espero presentaros pronto. A ellos tenemos que unir a la parte felina de la ecuación, junto con los roedores para así conformar la realidad de nuestro hogar. ¿Locos? Seguramente, pero muy satisfechos.
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