Ayer cuando faltaban pocos minutos para las siete de la tarde la ví a la preciosa Julia Bíen por primera vez. Estaba en su carrito junto con Fernando. La distancia que nos separaba se acortaba y podía verla con claridad mientras lo investigaba todo. Me quedé parado frente a ella y... ¡no supe que hacer! La hubiese sacado de su carro y la hubiese aupado para luego comérmela a besos pero aquella carita y esa mirada me habían dejado petrificado. Emocionado besé su cabecita para luego abrazar a Fernando y a Laura porque tenía unas ganas enormes de verlos. ¡Qué bien les ha sentado a los tres el haberse convertido en familia! ¡Qué bien nos ha sentado a todos verlos y vernos juntos por fin!
Yo ya no recuerdo si algún día soñe con pasear juntos por el parque con mis hijas y las hijas de mis amigos. Ojalá no lo soñara con muchos detalles porque ayer una preciosa tarde de otoño juntó al Guadalquivir, con los mares Caribe y de la China Meridional. Para las familias que nos rodeaban aquella escena pasaría como habitual y cotidiana, porque la verdad es que parecía que lo hubiésemos hecho cientos de veces. Sin emargo para mí la vivencia era muy diferente, de esas que sólo asimilas cuando bien entrada la noche te encuentras embelezado en el recuerdo y al sonreir te das cuenta de que la vida, a pesar de todos esos sinsabores que irremediablemente esconde, es hermosa y que está ahí para disfrutarla.
Todo es igual que antes, pero a la vez será para siempre diferente. Marcado en mi memoría queda ya el día en que conocí a Julia Bíen, día en que quedé mudo unos segundos para luego ya no poder callar y terminar sientiendo su calor al tenerla en brazos. ¡Me encanta ver a Laura y a Fernando hechos unos padrazos!
Yo ya no recuerdo si algún día soñe con pasear juntos por el parque con mis hijas y las hijas de mis amigos. Ojalá no lo soñara con muchos detalles porque ayer una preciosa tarde de otoño juntó al Guadalquivir, con los mares Caribe y de la China Meridional. Para las familias que nos rodeaban aquella escena pasaría como habitual y cotidiana, porque la verdad es que parecía que lo hubiésemos hecho cientos de veces. Sin emargo para mí la vivencia era muy diferente, de esas que sólo asimilas cuando bien entrada la noche te encuentras embelezado en el recuerdo y al sonreir te das cuenta de que la vida, a pesar de todos esos sinsabores que irremediablemente esconde, es hermosa y que está ahí para disfrutarla.
Todo es igual que antes, pero a la vez será para siempre diferente. Marcado en mi memoría queda ya el día en que conocí a Julia Bíen, día en que quedé mudo unos segundos para luego ya no poder callar y terminar sientiendo su calor al tenerla en brazos. ¡Me encanta ver a Laura y a Fernando hechos unos padrazos!




2 comentarios:
Gracias por todo, por la tarde, por el video y el libro, por vuestras palabras y en definitiva por estar siempre ahí. Cuando algo me preocupa o no se que hacer, siempre pìenso en vosotros y esto es de agradecer infinitamente.
Toda mi familia disfruto mucho de la tarde y me encantó ese paseo multicultural por el parque.
mil besos.
Fernando, laura y Julia Bien.
Yo tb quedé paralizada cuando Julia Bien me miró a los ojos con esa profundidad con que lo hizo. Te entiendo porque yo tampoco supe muy bien que hacer, solo sentia y sentia. Esa preciosidad y esa familia tb representa mucho para mi. Estoy deseando que llegue mañana para verla y para ver la carita de Jose mirandola.
A ver si tb conocemos a tus hijas, que tengo ganas. Podriamos quedar todos un diilla, no?
Besos
Isabel
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