Desde que ví las imágenes estoy conmovido, horrorizado, asqueado, profundamente indignado y sobre todo, triste, muy triste.
Hemos visto ya tantas veces imágenes como estas, tantas veces hemos oído o leído que siguen llegando pateras y cayucos a nuestras costas que parece que nos hemos acostumbrado a no atender a la tragedia que rodea a estas personas. Hablamos de ellos como inmigrante o "sin papeles" y no los queremos cerca de nosotros. Pero pocas veces, o ninguna, hemos reflexionado sobre cuáles son los motivos que pueden hacer que no les importe arriesgar sus vidas en busca de un futuro. Buscan sobrevivir aunque sea en unas condiciones miserables e indignas de un ser humano, porque peor están en sus lugares de origen.
Porque el problema real no es devolverlos o dejarlos. El verdadero problema es que en el año 2.008, cuando ha habido personas que han hecho cola para comprar los primeros iPhones 3G en España, en África siguen luchando por llevarse un bocado de comida a la boca y un poco de agua que calme su sed. Huyen de la hambruna, de regímenes totalitarios, de matanzas tribales, de sociedades arcaicas, y buscan en nuestro mundo el bálsamo que cure sus heridas. En su inocencia y en su desesperación son engañados por las mafias que les "ayudan" a cruzar el estrecho.
Pero esta vez aunque todo era igual, para mi todo ha sido diferente. ¡Catorce muertos! No soy capaz de imaginar a las madres echando los cuerpos de sus hijos sin vida por la borda. Soy incapaz de imaginar el dolor tan inmenso que han tenido que experimentar. Me veo aturdido ante la magnitud de la tragedia que se ha vivido. Los ojos se me llenan de lágrimas y el corazón se me paraliza cuando veo a los niños, mujeres y hombres que se salvaron.
No sé sus nombres ni falta que hace. Para muchos serán sólo una estadística más, pero para mi hoy y siempre serán recordados. Desde el pequeño rinconcito que me abre éste blog al mundo intentaré que el mensaje de su tragedia llegue a los corazones de las personas, y que por fin seamos capaces de darnos cuenta que "eso" de la globalización es cosa de todos. Tal vez así algún día pueda tener que evitarme explicarle imágenes como éstas a Rod Mondy.




1 comentario:
Y deben ser recordados. La vida caprichosa que ha decidido que unos vengamos al mundo en un lugar y otros en otro no nos da derecho a mirar a otro lado, a girar la cara y olvidar que quizás podríamos nosotros haber nacido en ese sitio que preferimos ignorar.
El mundo lo construimos todos, el mundo es de todos y todos tenemos derecho a una vida digna y a tratar de hacer realidad nuestros sueños aunque ello implique arriesgar nuestra vida para ofrecer un futuro mejor a nuestros hijos.
Por supuesto que hay que recordarles.
Mil besos Pastor, y en especial, por tner el corazón tan grande como lo tenéis... no os cabe más amor..., bueno si, seguirá ensanchando para recibir a ese sueño que está aún al oro lado del mundo...
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