Las tardes cada vez son más cortas, y el frío se hace cada vez más patente. Huele a chimeneas encendidas, y por las noches las estrellas brillan con intensidad. Las calles del centro están iluminadas, y los escaparates también. En una esquina junto al Ayuntamiento se escucha a un grupo de niños acompañados de sus padres cantando los primeros villancicos.
En nuestra casa siguen los preparativos. La vida de forma asombrosa se abre paso aún en las situaciones más difíciles, e intentamos que la Navidad del 2.007 sea "especial". Tal vez por eso por primera vez hemos puesto iluminación exterior y buscamos darle vida anuestro hogar. ¿Será que el Feng Shui finalmente recaló en nuestra forma de pensar? ¡Quién sabe!
Sea como fuere, queremos estar tranquilos en nuestro hogar mientras pasan los días que nos conducen de forma inexorable a ese 2.008 del que tanto esperamos. Hasta entonces vuestra compañía nos da ánimos y la esperanza de un futuro lleno de sueños cumplidos llena nuestros corazones.




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