
(...) Te hemos protegido desde que saliste del cascarón. Te hemos entregado todo nuestro cariño sin pensar jamás en hacer de ti un gato. Te queremos gaviota. Sentimos que tu también nos quieres, que somos tus amigos, tu familia y es bueno que sepas que contigo aprendimos a apreciar, respetar y querer a un ser diferente. Es muy fácil aceptar y querer a los que son iguales a nosotros, pero hacerlo con alguien diferente es muy difícil y tú nos ayudaste a conseguirlo (...)
Hoy nuestra querida Laura ha escrito en su blog sobre el dolor que le causan algunas actitudes y sobre todo expresiones sobre su pequeña hija recién llegada de Vietnam. Y es que sólo por el hecho de tratarse de una bebita de poco más de siete meses de vida esa personas deberían haber cerrado sus bocazas. Pero es que si conociesen la milmillonésima parte de lo que yo conozco a Laura (y a Fernando), esas personas deberían ir a que les cosieran los labios.
Sí, a mi también me duele lo que ha escrito hoy Laura. Y no se trata de la propiedad transitiva del dolor. Me duele porque la conzoco a ella, porque conozco a Fernando, porque conozco su capacidad de entrega y sacrificio, porque conozco su amabilidad y su capacidad para sonreir aún en las peores circunstancias, porque conozco y admiro la manera de enfrentarse a la vida. Los conozco a ellos, y forman parte también de mi familia y por eso también me duele su dolor.
Así que hoy me he querido dedicar un post en este blog para que de alguna manera haga menos amargo el vasito de hiel que se tuvo que tragar.
Seguro que Afortunada, la gaviota protagonista del precioso cuento del que he extraído el texto, conoce perfectamente la fuerza del mar y la usa para remontar el vuelo cuando el cansancio hace que sus alas pesen más de la cuenta.




3 comentarios:
Chapó al comentario en el blog de Laura y a esta entrada de la que se desprende tanto cariño.
Gracias por compartir todo lo que has aprendido en estos años que estas hecho ya todo un padrazo.
besos
Isabel
Yo siempre compartiré con vosotros todo lo que haya aprendido, igual que otras familias lo hicieron conmigo.
Las familias adoptantes versión 2.0 somos (o al menos lo intentamos) de otra manera y de otra madera. Ni ponemos la otra mejilla ni cansamos a Job. Simplemente nos dedicamos a proteger lo nuestro. A fin de cuentas hasta en las películas de Disney es así, ¿no? Ahí están las palabras de Kerchak a Tarzán cuando le dice que cuide de su familia. ¿Estáis dispuestos a llevarle la contaria a un gorila? ¡Yo no!
Os falta menos para saber de lo que os hablo, aunque espero y deseo que tarde mucho en llegar ese primer comentario que haga que tengáis que poner en práctica la teoría aprendida.
Por cierto, me gustan las respuestas a tu nominación.
Besos corianos.
¿que decir? La amistad es una de las cosas a las que me es fácil poner palabras y sentimientos, pero la fuente inagotable de elogios y cariño que en esta familia siempre habrá para la vuestra, son una nimiedad para lo que he sentido leyendo este post. Porque se que sale del alma misma y porque me siento comprendida y querida.
Dar las gracias me parece poco, así que vamos a tener que poner fecha a esa comida mexico-asiatica.
Como siempre os busco para recibir formacion humana enla vida, así que me apunto el libro que no lo conocia , pero sus palabras me parecen ahora tan grandes y llenas ....
mil besos empezando hoy por Julia Bien, que ya tiene apuntado este post en su diario. Fernando , que se ha emocionado y es que le tocan la fibra con su hija y por supuesto mias, que ya no se como agradecr al cielo tanto bien que me ha llegado de la adopción y en ese "Bien" siempre estareis vosotros.
laura
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