"La voz de la sangre... ¡qué flácida patraña romántica! La paternidad única es la costumbre del cariño y del cuidado. El que sufre, lucha y se desvela por un niño, aunque no lo haya engendrado, ése es su padre." (Rubén Dario. Autobiografía)
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6 de noviembre de 2010

Crianza y educación: siguiendo el instinto

Bueno, oficialmente ya nos hemos quitado la "L" de la espalda tras el cumpleaños de Jimena. Y Rod Mondy está a puntito de cumplir ocho añazos. Así que me pregunto: ¿somos ya padres capaces, organizados y resolutivos? Y casi sin haber terminado la pregunta surge la respuesta en forma de: ¡nooooooooo!

Pero algo vamos aprendiendo por el camino que ya dijo el poeta que se hace camino al andar. Creo que lo primero que hemos aprendido es que nunca se llega a aperender esto del arte de la crianza y de la educación. Hay modelos, hay teorías, hay toneladas de libros y manuales, y sobre el papel todo parece lo suficientemente documentado como para que todo pudiese desarrollarse de manera más o menos controlada. Pero claro, está ahí el factor distorsionador junto con el factor modificador (léase hermanas), y ya no sabes si el libro que leíste era "Bésame mi vida" o "Duérmete mucho".

Al final entiendes que por encima de todo lo que he nombrado hay algo que te empuja, que te orienta y que te guía. Unas veces es el mismo niño. Otras, simplemente de dejas llevar por tu instinto. Y cuando llevas un tiempo te das cuenta de que no se trata de un examen, de hacerlo perfecto, o de acertar con lo correcto. Todo es más fácil y simplemente se trata de dejar que la vida se siga abriendo paso a su aire. Un árbol sabe que tiene que crecer y a veces sólo basta con ponerle una guía para que no se tuerza. Esta metáfora mi padre la explicaba que hay que dejar a los niños crecer siguiendo sus naturales inclinaciones pero sin dejar que se desvíen.

La forma de educar a nuestros hijos es difícil de valorar o catalogar. Desde fuera algunos pensarán que está bien o que está mal o incluso se llevarán las manos a la cabeza. Pero el "qué dirán" no es un buen consejero y parece que lo importante es marcar un camino y mantenerse en él. Porque ya sabemos que la vida adulta es el revelado de la película rodada durante la infancia, y en esa definición todos deberíamos aspirar a ganar el Óscar.

4 comentarios:

Isabel dijo...

Me gusta eso, Pastor de educar sin importar el que dirán, segun nuestro propio codigo de conducta y con el que nos sentimos tranquilos y en paz.
Muchos besitos
Isabel

Pastor dijo...

¿Sabes lo que pasa Isabel? Que ya estoy cansado de convencionalismos y de modas, de consejos y trucos, y de mucho bla, bla, bla...

A los hijos hay que educarlos, criarlos, quererlos, amarlos, disciplinarlos, y esa labor es constante a lo largo de 24 horas al día, 365 días al año. Y si encima pretendes predicar con el ejemplo pues todavía un poquito más complicado.

Con esas premisas está claro porqué me importan bien poco lo que la gente piense de cómo estamos educando a nuestras hijas.

Así que vete comprando una buena gabardina para cuando te toque, que el paraguas ya te lo regalaremos nosotros.

Muchos besos.

laura dijo...

uffff esta entrada de nuevo me toca la fibra y es que me ha dado por la educacion a mi ahora. No me cabe duda de la coherencia que te viste cada día y del buen hacer.... ese lo he vivido en vuestra casa. Del corazón andais sobraos, de amor y fuerza pa que os cuento.... vamos que sois un ejemplo y modelo. Pero lo obvio lo haces brillar, no importa el que diran y la guia para padres, la hace uno mismo.

un beso y va tocando kedada de dominguito a aser posible, que ando liadilla con mi master.

un beso
laura

Enrique Montaño dijo...

Que difícil me resulta eso del instinto. Aún no sé en qué momento dejamos de pertenecer a la especie humana para convertirnos en la especie consumista. Si atendemos a ese dichoso "qué dirán" resulta que lo natural es lo que está mal...y lo esencial, es de lo que hay que "privar"...Já. Qué curioso que todo lo bueno para las pequeñas personitas que llamamos niños lleve adjunto el calificativo MALCRIAR. Ánimo y salud a todos los que malcriais ofreciendo amor, comprensión y respeto a vuestros hij@s.