
El curso pasado vi cumplida una de mis ilusiones cuando pude leer un cuento en la clase de Rod Mondy. Y casi un año más tarde he podido volver a vivir un día especial, un momento irrepetible porque he vuelto al mismo aula a disfrutar de la compañía de 24 niños y niñas maravillosos que comparten mi vida a través de la de mi hija. Los días que puedo llevar o recoger a mi perlita caribeña los veo entrar y salir del cole pero hoy al verlos sentados en sus pupitres he pensado: "¡qué mayores están!" Entrar en su clase es para mi el mejor de los premios. Compartir ese ratito con ellos es uno de esos momentos que hacen que la vida sea algo tan hermoso de vivir.
El cuento elegido este año era un poquito largo, pero tienen la edad perfecta para escucharlo por primera vez. "La historia de Ernesto" de Mercé Comapany (El barco de vapor). Era una apuesta arriesgada pero estoy convencido que al final salió bien.
Gracias al colegio por la invitación. Gracias al maestro Alberto por recibirme en su clase. Pero sobre todo gracias a los niños de "mi clase" por haberse comportado tan bien, por haber estado callados y atentos, por sus sonrisas y por sus miradas, y por ese aplauso final que me ha sabido a gloria. Al cerrar la puerta de la clase y recorrer los vacíos y silenciosos pasillos del colegio podían oirse las voces de otros cuentacuentos, y la sonrisa de mi cara delataba la enorme felicidad de mi espíritu.
Como otras tantas veces el niño que vive en mi, perpetuo Peter Pan, canturreaba una canción mientras recordaba: "...¡ayns! otra vez se ha olvidado Rod Mondy las gafas..."




3 comentarios:
Bueno parece que Peter ha cosido su sombra a los pies de más de uno.... Pastor, me encanta la labor que haces como papa de Rod. La diferencia se trabaja desde dentro, con naturalidad,cariño y respeto le estas allanando el camino a Rod en su maravillosa diferencia respectos a sus compis. Ojala cada papá de un niño diferente (casi todos por suerte) lo hicieran así de bien. El libro elegido me encanta y la edad estupenda. Pero la eleccion bien hecha era obvio con la adopteca que teneis......
un beso enorme y mil gracias por la llamada que me alegró el día.
laura
Felicidades a Rod Mondy por tener un papa tan especial como tú. Es maravilloso tener a un padre que sea capaz de pasar un ratito jugándo con su hij@, ya sabes que hoy en día no son muchos los que tienen tiempo y si lo tienen lo invierten en otros menesteres, por eso me encanta que haya personas todavía que como tú y mi marido, seais capaces de pasar un maravilloso ratito con vuestras hijas y que compartais con ellas algo tan hermoso como ir a leer un cuento a su clase y para sus compañeros. ¿Has pensado lo que ella tiene que sentir en ese momento? ¿El orgullo de sentirse querida y que su padre pierda un ratito de su tiempo para dedicárselo a ella?. Es enorme la labor que estás haciéndo como padre.
Un beso enorme para los cuatro.
loli
Hola,
Hacía mucho que no os escribía aunque os leo.
No conozco el cuento pero seguro que les ha encantado.
La verdad es que tiene que ser una vivencia maravillosa.
Un saludo para los cuatro.
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