"La voz de la sangre... ¡qué flácida patraña romántica! La paternidad única es la costumbre del cariño y del cuidado. El que sufre, lucha y se desvela por un niño, aunque no lo haya engendrado, ése es su padre." (Rubén Dario. Autobiografía)
Daisypath Happy Birthday tickers
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1 de febrero de 2012

Hoy es día de fiesta en nuestro hogar

¡Cuatro años ya!

Es un lapso de tiempo muy corto, y sin embargo me parece una eternidad. Tal vez la forma caribeña de entender el paso del tiempo se me metió para siempre en el corazón después de haber vivido la experiencia de convertirme por fin en padre, en el papá de Rod Mondy.

Cierro los ojos, respiro hondo y en un momento todas las imágenes vividas vuelven a mi mente con enorme facilidad. Recuerdo con especial cariño el último atardecer en Santo Domingo, la noche antes de viajar a Puerto Príncipe, con esas mariposas revoloteando que debieron ser muy parecidas a las que mi perlita ha vivido recientemente con la visita de SS.MM. los Reyes Magos. Se me vienen las imágenes de sor Rosa María recibiéndosnos en el aeropuesto, del todoterreno Toyota, de los lugares y gentes de Haití, de la casa que fue nuestro primer hogar familiar, de los olores y sonidos. Pero de entre todos los recuerdos hay uno que lo domina todo que no pudo ser otro que la primera vez que mis ojos vieron a Rod Mondy. Para eso si que no hay palabras, sólo emoción y agradecimiento cuando ante mí apareció la que desde ese momento y para siempre sería mi hija.

EL resto de la historia ya la conocéis y no os voy a aburrir con ella. Hoy, cuando el día esté a punto de rendir cuentas con el horizonte se habrán cumplido 4 años de mi visita al paraíso y sintiéndome unido con tod@s l@s que tanto empujastéis para que todo saliese bien, levantaré mi copa y brindaré por aquél día que sin duda marcó para siempre mi vida y le dió sentido al empezar a darle forma a mi familia.

¡Estamos de aniversario!

12 de enero de 2012

Bloggers con Haití (#somosHaiti)

Desde Solidari@s: somos Haití se nos invita a compartir hoy, 2º aniversario del devastador terremoto que destruyó Haití, todo lo que Haití tiene que ofrecer para dejar de aparecer en el mapa y en las noticias sólo cuando hay una tragedia o una catástrofe.

Viví 4 días en Haití. Cuatro días que no se borrarán nunca de mi recuerdo, en los que ví como se cumplía el mayor de mis deseos que no era otro que el de ser padre. Por eso no se me puede considerar un observador objetivo porque para mi Haití es algo más que su geografía, sus gentes o su histórica pobreza. Mi imagen de Haití es un cuadro que mezcla el hiperrealismo de la visita a un hospital donde un niño padecía un status epiléptico mientras su padre lo acunaba en sus brazos, hasta la belleza de los paisajes durante nuestra visita a la Misión Baptista. Es verdad que Haití se puede contar a través de anécdotas: que si hay calles que no tienen nombre, que si muchas otras no tienen ni luz ni agua corriente, que si entre ellos son racistas,... Pero hablar así de Haití es mantener una injusticia histórica.

El Haití del año 2.012 hay que buscarlo mirando a los ojos de los haitianos. Toda la ayuda y la cooperación internacional que continúa llegando a Haití se queda sólo en la corteza de un país maravilloso. Siguen pudiendo más los tópcios y los convencionalismos que la búsqueda de realidades.

Os invito a conocer un poquito, sólo un poquito más de Haití. Hacedlo por el motivo que más os plazca: solidaridad, curiosidad, o simplemente porque sí. Y veréis que existe un Haití aún por descubrir. Una catástrofe volvió a poner a Haití en el mapa, pero más catastrófico sería volver a dejar que cayese en el olvido.

Hoy, igual que ayer, igual que siempre #somosHaiti.

5 de enero de 2012

¡No puedo con los nervios!

Este año si que se me ha venido encima la víspera del día de Reyes. Con las niñas de vacaciones pasando las mañanas en casa de la abuela Blanca, y a pesar de lso maravillosos fines de semana que hemos pasado, este año no tengo planificado el día de la Cabalgata, de la merienda con chocolate o con rosco de reyes según pillemos, de nervios y más nervios.

Cuento las horas que faltan hasta que se levanten las niñas, y los papás nos preparemos para salir a pasear por la mañana de un día tan maravilloso. Llegan las 48 horas más emocionantes de todo el año, al menos para mí. Se que al igual que en la cena, me invadirán los recuerdos de mi infancia y muchas escenas aparecerán ante mí diáfanas y transparentes. Disfrutaré de la chiquillería por las calles, del sonido de las bandas de cornetas y tambores y de los beduinos del cortejo. Y me pienso hartar de verle la cara a mis hijas y a Silvia para cargar las pilas para todo el año. Y no me pienso olvidar de auqellos para los que este día significa poco o nada porque nada tienen con qué celebrar, ya que cambiar ese destio forma parte de mis ilusiones cada año.

Mi mente se prepara y enciende el automático de la banda sonora que martilleará una y otra vez mis tímpanos canturreando "ya vienen los Reyes Magos, ya vienen los Reues Magos, caminito de Belén,..."

Qué el Señor que todo nos lo dá, colme cada instante de vuestras vidas del brillo y la sonoridad ilusionada que cubrirán en la tarde de hoy las calles de nuestra tierra. ¡Bendita ilusión la de la víspera del día de la Ilusión!

31 de diciembre de 2011

Termina el 2.011... ¡bienvenido sea el bisiesto 2.012!

Se apagan las luces de un año que podría resumir como "difícil aunque esperanzador". Sabéis que suelo dejar pasar de largo los malos recuerdos, para queadrme en mi colección sólo con lo que realmente merece la pena. Así que desde ese punto de vista el 2.011 que ahora termina ha sido un año espectacular. Liderado por mis dos hijas y por Silvia, siendo sincero, no tengo motivo real de queja; otra cosa es el derecho al pataleo o algunas pinceladas que yo las hubiese dado en un tono más alegre en vez de esos brochazos oscuros que han salpicado y señalado alguno los días en el almanaque.

Para el Año Nuevo que se acerca mi deseo se resume en uno: que se mantenga la felicidad en los corazones de todos aquellos a los que quiero y que dan sentido a mi vida. ¿Para qué pedir más? Bueno sí, dos cosas más que forman parte de mi deseo inicial: salud para todos y tiempo para disfrutar con nuestros seres amados.

¡FELIZ AÑO NUEVO A TODOS!

30 de diciembre de 2011

El cura de mi parroquia

Se llama Javier, y le gusta que cuando nos referimos a él lo hagamos como "el cura", porque como el mismo dice, para eso soy el cura párroco. Incluso antes de haber cruzado nuestras primeras palabras algo me dijo que era el pater que tanto había buscado. Esa sensación se convirtió en certeza cuando hablamos por primera vez, y desde entonces ha ido acrecentándose.

A simple vista parece un cura "moderno". Pelo largo, barba bien cuidada, bien arreglado y con un tono de voz muy agradable. Rompe un poco el esquema clásico de los párrocos. Y efectivamente cuando lo ves "trabajando" comprendes que no es un cura al uso. Me gusta la manera que tiene de ejercer su magisterio, bajando las escaleras del presbiterio para acercarse a sus parroquianos. Cualquiera que haya asistido a la misa de los niños (la de las 11.00 de la mañana) sabrá a lo que me refiero. Y no sólo porque en esa misa se cante mucho (y últimamente hasta bien), sino porque sus sermones que parece que van dirigidos a los niños, calan muy profundamente en los adultos.

Yo he escuchado de sus labios pronunciar palabras en las que entendía que los católicos se hayan alejado de las iglesias, aceptando que "algo se habrá hecho mal". Pero siendo fiel a esa vocación que es tan evidente no se conforma sólo con aceptar la crítica sino que se ha puesto en marcha para pastorear a sus ovejas y hacer que vuelvan todas al redil. Al menos conmigo lo ha conseguido, y estoy feliz de haber reencontrado muchos años después sentimientos y creencias que habían quedado enterradas en el olvido.

Por mucho que intente describir al cura de mi parroquia creo que no lo lograría. Así que si mis palabras han hecho brotar en ti la curiosidad lo podéis encontrar en la parroquia de San José de Coria del Río.

28 de diciembre de 2011

Los villancicos que marcan mi Navidad (y IX): Joy to the world

Habréis visto que no me he coprtado un pelo en "fusilar" el Concierto en Viena del año 1.993. Lo ví en directo con mi papá y mi mamá cuando vivíamos en Bami y grabé el vídeo. Luego compré el CD. Y luego el DVD. Y actualmente también me lo bajé de iTunes. Es innegable que la música de este concierto ha terminado marcando de alguna forma mi manera de entender y disfrutar de la Navidad. Y por eso quiero terminar esta serie de entradas con el final del "medley" que me parece apoteósico. ¡Qué poquito falta para que se acabe el 2.011!

25 de diciembre de 2011

Los villancicos que marcan mi Navidad (VIII): Noche de paz.

Con los últimos sonidos del día de Nochebuena suelo acostarme canturreando este villancico, sabiendo que llegó por fin el día de Navidad. No puedo imaginar una melodía más dulce, una letra más sencilla y un deseo más hermoso que el que representa esta canción.


24 de diciembre de 2011

Los villancicos que marcan mi Navidad (VII): La cena de Nochebuena

Para todo el mundo, desde lo más profundo de mi corazón y con los sentidos embriagados por una Navidad maravillosa, deseo que la Estrella que hoy nos ilumina señale el camino para que la realidad supere con creces a nuestros sueños. Y que la Nochebuena no dure sólo una noche sino que se alargue a todas las noches del año.

22 de diciembre de 2011

Los villancicos que marcan mi Navidad (VI): Do they know it's Christmas?

Ya en una entrada antigua os hablé de este villancico. Y tal y como os conté es una canción que nunca olvido, y que sigue formando parte de mi Navidad. Lamentablemente y a pesar de haber pasado ya tantos años el tema del que trata sigue siendo actual y no deja de estar vigente. ¿Sabéis una cosa? Ya son muchas Navidades en las que las celebraciones se hacen más enfocadas al verdadero sentido de estas Fiestas que hacia las comilonas y los regalos descontrolados. Y desde que las enfocamos así pienso que somos más felices al tiempo que disponemos de recursos extra para colaborar y ayudar a aquellos que más lo necesitan. Así que por favor, no los olvidemos porque siguen estando ahí y nos necesitan.

19 de diciembre de 2011

Concierto en Sol mayor para dos coros y orquesta

Hoy ha sido día de concierto de la orquesta JNZ junto con el coro del CEIP Antonio Cuevas de La Puebla del Río. ¡Menudo concierto! ¿Concierto? ¡¡CONCIERTAZO!!

Es muy difícil describir con palabras lo que ha sucedido en el concierto. Porque ya hace muchas semanas que se empezó a preparar la actuación que hemos tenido el lujo y el privilegio de escuchar. Incluso hoy mismo, con los primeros rayos del sol, el magnífico equipo de ayudantes de la orquesta ha acompañado a los directores para comenzar a montar todo sobre el escenario. Y lo más hermoso es que ese trabajo de más lo hacen felices y con unsa sonrisas que van sembrando de campanillas el ambiente desde primera hora de la mañana. El primer aplauso, incluso antes de haber empezado el concierto, debe ser para ellos.

Igual que en ocasiones anteriores, me fui a la entrada del Centro Cultural para disfrutar viendo las caras de los famliares y amigos que acuden acada año al concierto de Navidad. Día de estreno, día de clausura en una triple representación scholas et urbem (et orbem posteriormente cuando el maestro Enrique suba los vídeos a Internet). Emocionante mañana, con un sabor especial y donde una alfombra roja imaginaria hecha con el talento de unos niños maravillosos da la bienvenida a su público. De mis anécdotas a lo largo de la mañana me quedo con un momento familiar e íntimo que tuve la oportunidad de vivir entre bambalinas: el abrazo de los tres miembros de una familia auténticamente maravillosa.

Ya dentro, y con Aedea y Euterpe bien parapetadas entre bastidores, había más nervios en el patio de butacas que en el escenario. Hermosas las palabras del maestro Antonio que dieron paso a ese momento mágico en que se abre el telón y un millón de miradas cruzan el espacio buscando el lugar donde está la madre, el nieto, el hijo, el padre o la hermanita. Y mientras se apagaba el aplauso de bienvenida el maestro Enrique levantó su batuta y...


...¡Salió el Sol! Un hermoso y luminoso Sol, un Sol mayor, un Sol lleno de calidez y de blancura. Un Sol que calentó el ambiente del Centro Cultural en escasos segundos. Sol brillando en los ojos de cada uno de los niños, eclipsando focos y flashes. Un Sol lleno de colores y de sonidos, de ilusiones y de ganas de gustar. Precioso Sol desde el que los sonidos de la Navidad empezaron a fluir rítmicamente para entrar directamente a los corazones de todos los asistentes.

Carita divina la de los más pequeños de cada familia con los ojos bien abiertos y con su enorme sonrisa en la cara reflejando la alegría y la luz proveniente de las voces de los solistas y del coro y de la música y el compás de la orquesta. Menudo "pellizco" nos dieron nuestros niños con este villancico que hizo que desde el primer momento se vieran algunas lagrimitas en el patio de butacas. El arte de nuestros niños va mucho más allá de la pasión que ponen en cada interpretación porque hacen brotar de sus instrumentos y de sus gargantas los más hermosos sentimientos.

Clarinete, castañuelas, una percusión perfecta, y la gaita y el tamboril rociero sirvieron para llamar a los Pastores del mundo para que le cantaran nanas al niño del portal, aunque tuviese que ser por sevillanas para que en aquella primera Navidad y en la mismísima ciudad de Belén no faltará un toque flamenco que multiplicase la alegría de María y José. Perfecta armonía entre las blancas voces de los coros y esa melodía funidada que es oro sonoro de los sonidos de la orquesta.

Y siguiendo con las tradiciones de nuestra tierra, el espíritu de aquellos Campanilleros que muchos conocimos de niños se hizo presente mientras una vez más todos vibrabamos con la excelente interpretación que nuestros jóvenes músicos tuvieron la oportunidad de regalarnos. Y allí sobre el escenario escondidas entre los niños estaban la orza y una alpargata para tocarla, y unas cuantas zambombas, la botella de anís de la agüela, las campanillas, un almirez y bien visibles los panderos y panderetas. Faltaba sólo el frío en la cara y el olor a castañas asadas o a lumbre encendida para habernos transportado a un pasado no tan lejano y que tantas Navidades llenó en nuestros pueblos.

La Navidad es una fiesta plagada de tradiciones, que en muchos casos han pasado de generación en generación con raíces que se hunden en la historia de cada familia. Es un Ciclo sin fin en el que todos participamos y ponemos nuestro granito de arena. Yasí, granito a granito nació la magistral interpretación con la que terminó el concierto. Dos coros y una orquesta y la magia de Disney envolviéndolo todo. No hay palabras para describir lo que allí vivimos todos: desde la llamada inicial del chelo dando paso a las envolventes voces del coro del CEIP Antonio Cuevas que abrieron el caudal de sonido de la orquesta y coro JNZ fusionándose y dejando que la música fluyera de voz en voz, de instrumento en instrumento, de corazón en corazón para que el sueño del concierto de Navidad tuviera el despertar más dulce y espectacular mientras los ecos de las últimas notas se confundían con una ovación llena de olés y de bravos con el patio ya totalmente entregado a aplaudir a sus niños como mejor homenaje al esfuerzo realizado y al arte que rebosa por cada uno de sus poros.

El proyecto de la orquesta JNZ es impresionante. Ver las caras de Enrique, Jero, Rocío y Miguel, y las de Salvador y la de Rosi durante el concierto es algo que no se olvida con facilidad. Ahí estaban también debutando Ezequiel y Antonio Ignacio repitiendo experiencia. El placer de compartir una mañana con Manolo Franco es un lujazo. Y también nuestros queridísimos ex alumnos a los que un día les picó el virus orquestal JNZ contra el que no hay vacuna que valga. Y también las de todos los que de alguna forma colaboran en el proyecto, sabiendo que para que un edificio sea sólido tiene que tener buenos cimientos. Todavía tengo en la retina las caras de los niños del coro invitado, de nuestra vecina localidad de La Puebla del Río. En el brillo de sus miradas y en la expresión infinita de su alegría se iniciaba el contagio de un espíritu que se unía al de nuestros niños felices, alegres, eufóricos de saberse protagonistas del día en que para muchos comienza realmente la Navidad.