"La voz de la sangre... ¡qué flácida patraña romántica! La paternidad única es la costumbre del cariño y del cuidado. El que sufre, lucha y se desvela por un niño, aunque no lo haya engendrado, ése es su padre." (Rubén Dario. Autobiografía)

30 de marzo de 2009

Imaginería infantil

Ha sido laborioso pero sin duda ha sido divertido y enormemente gratificante. Porque durante una semana el salón y el patio de nuestra casa coriana se han reconvertido para poder hacer un trabajo para la clase de religión de Rod Mondy. Así que hemos tenido que ser imagineros, tallistas, orfebres, ebanistas, carpinteros, doradores, priostes, floristas, camareros, cereros, y sobre todo hemos sido unos enamorados de nuestras tradiciones buscando esa ecuación imposible entre el diseño asistido por ordenador y la belleza plástica del borrón que apenas se nota.

Con marchas procesionales de fondo logramos que dos cajas de fresas onubenses fuesen una excelente parihuela y canastilla. Un poquito de cartón de una caja de pleche por aquí y por allá, y teníamos las esquinas y las cartelas y luego.. ¡mejunje al más puro estilo Art Attack! Unos tacos de 10 mm con un poquito de cola blanca y ya teníamos maniguetas. Luego un bote de pintura de spray y en un pis pas el dorado del paso se había completado.

Y aunque el Cristo de nuestro paso es el de San Benito, vino desde Triana a eso de las cuatro de la tarde. En una bolsa había papel pinocho de todos los colores imaginables, junto con pinceles, témperas, tijeras, alicates, alambres, y mucha cola blanca.

Para rematar con sencillez las compras una vuelta por el centro con una parada en la "Casa del belenista" de José Gestoso, y otra en la "Librería San Pablo" de Sierpes.

El arte nacido de las manos de Silvia cambió la blancura de la marmolina por el colorido de un Jesús presentado al pueblo sin Pilatos.
La satisfacción que nos producía ver como con paciencia, empeño y mucho amor nuestro pequeño pasito estaba llegando a su fin era enorme. Una mañana entera preparando las flores que luego con infinita paiencia terminarían por llenar el monte de claveles y el friso de lirios. Los faldones de tercipelo en su sitio y los escudos e imagenes de las cartelas también. Así que por fin pudimos colocar al Cristo en su sitio y quedarnos embobados por el resultado obtenido.
Sabemos que el año que viene podremos repetir la experiencia y mejoraremos bastantes cosas. Pero lo que no será igual será esa sensación de haber "jugado" por primera vez a la Semana Santa al lado de Rod Mondy.